Después de Lucía

Imagen de epadif

 
 
 (Dir. Michel Franco, México, 2012)
Cruz Alberto González Díaz
Durante todo el viernes 19 de octubre —día de su estreno nacional— Televisa desplegó una impresionante e inusitada campaña publicitaria en su noticiero matutino de Canal 2 —conducido por Carlos Loret—, para publicitar Después de Lucía, del director mexicano Michel Franco.
La campaña se extendió a otros espacios y canales de la televisora. El estreno estuvo arropado por funciones gratuitas patrocinadas por la Fundación Televisa y la Fundación Cinépolis. El director del filme ha aparecido en los últimos promocionales del gobierno federal, publicitando los logros de la administración del presidente Calderón en diferentes rubros, entre los cuales estaría un apoyo sin precedentes al
cine nacional durante el sexenio que termina…
Lo anterior no deja de llamar la atención, sobre todo cuando la norma —por desgracia— es que las películas mexicanas —algunas de excelente factura— no sean nota en los noticieros de las hegemónicas televisoras. Los exhibidores se limitan a programar los filmes estrictamente por el tiempo mínimo que la ley les obliga. Ya veremos cuánto tiempo dura en cartelera Después de Lucía. Por lo pronto, lo que se avizora es que Televisa cuide su inversión, incluso allende las fronteras. Ver tráiler, http://www.youtube.com/watch?v=1T6DCtKZYxo
 Los agradecimientos de Michel Franco al finalizar el filme no dejan lugar a dudas: Gracias Emilio Azcárraga. Gracias Bernardo Gómez.
Gracias Televisa.
Después de Lucía obtuvo el premio del Jurado “Una cierta
mirada” en el Festival de Cannes y pretende alcanzar una nominación como mejor película extranjera en los Premios Oscar, e incluso, por qué no, la codiciada estatuilla. El filme toca un tema escabroso. El bullyng —acoso escolar— y el sexting o sexteo —envío de contenido erótico por dispositivos móviles— a través de la red. Michel Franco no
pudo sustraerse al morbo de mostrar en toda su crudeza la realidad y consecuencias del problema. El espectador no la pasará bien la mayor parte del filme. La película duele y se alarga inmisericorde. Sólo al final, Franco parece encontrar un lenguaje cinematográfico no exento de poesía. Desgraciadamente, el tono del filme lo da la exposición cruda del bullying y las terribles consecuencias del sexting en la vida de los adolescentes.
¿Están los profesores, padres de familia, directivos de escuelas públicas y privadas preparados y dispuestos a enfrentar el problema?
La respuesta sólo puede darse de forma particular y de acuerdo al contexto de cada plantel educativo. Quien esto escribe —por experiencia propia— sostiene que la proliferación de dispositivos móviles con acceso a internet en los salones de clase se ha extendido como una verdadera plaga en las escuelas públicas y privadas. Los maestros pueden ser grabados en el aula. Los estudiantes pueden
grabar a sus compañeros en las más insólitas situaciones y luego —de forma inmediata y sin su consentimiento— compartir las imágenes en las redes sociales, donde ya nada podrá detener su difusión.
El problema ha rebasado a los directivos de los planteles que
prefieren hacerse de la vista gorda ante la insistencia —exigencia— de los padres familia para que se les permita a sus hijos —también ellos lo exigen— introducir dispositivos móviles en las escuelas y en las aulas, con el pretexto de estar al pendiente de ellos y de su seguridad en el irrespirable clima de violencia que se respira en la patria. Después de
Lucía, a pesar de la perversión de su propaganda —Televisa nunca ha emprendido una campaña semejante para denunciar los feminicidios de Ciudad Juárez o del Estado de México— puede ayudar a la reflexión sobre la incumbencia de permitir o no permitir los dispositivos móviles en las escuelas y en los salones de clase. Por cierto ¿Qué dice la SEP al respecto?
El peor de los escenarios sería aquél donde —como en el caso de la violencia sistemática que nos circunda— la sobreexposición al problema nos vuelva insensibles hacia los que sufren por ver vituperada su imagen y su dignidad —a través de la red, en las redes sociales— por aquéllos que en teoría deberían ser sus compañeros en el aprendizaje de la vida y la convivencia pacíficas.

Rate this article: 
Average: 5 (1 vote)