Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    15 de Mayo de 2021
11 de Abril de 2021
CONSTRUIR AMBIENTES SEGUROS
En Memoria de Sofía Lizeth
  
   Tarea incumplida
   La principal función del Estado es velar por la seguridad de la vida y del patrimonio de las personas, tarea que no cumple ninguno de los niveles de gobierno. Bajo ese principio constitucional podemos, con descargo de conciencia, reclamar a las autoridades su incumplimiento.
  
   Abril de 2021, al corte del día 7 a las 10:45, Zamora - Jacona registra 10 homicidios y 2 tentativas de homicidio (heridos), de los cuales, la mitad se anotan en Jacona: 5 decesos y un herido. Si El Barril fuese una colonia de Zamora, el tono de la prensa y de los políticos sería “un poco más subido”.
  
   ¡Justicia, Justicia! Sí, los años que han pasado desde que Felipe Calderón lanzó su guerra contra el narco (2006), los seis años del Programa Nacional de Prevención del Delito de Peña Nieto y el tiempo que transcurre del plan de Paz y Seguridad sin ver resultados de la Guardia Nacional, desesperan, irritan a la ciudadanía.
  
   La gente está sumamente molesta por la vida cortada de Sofía Lizeth. Y no es la primera niña asesinada, pero la forma en que fue lastimada y el momento particular en que ocurre –un tiempo electoral- ese crimen genera sinergias sociales que multiplican el descontento.
  
   Creo aun teniendo a la mejor alcaldesa del occidente de México o de Michoacán, eso no sirve de mucho si en las familias y barrios no hacemos nuestra parte. Ni la mejor nariz o el alcalde más cercano a la gente lograrán seguridad si no cambiamos un poco.
  
   Ni Silvano, Adriana o Martín evitarán la delincuencia si en cada familia no sabemos o fingimos ignorar qué inhalan nuestros hijos, hermanos, amigos. Ninguna autoridad será capaz de amarrar manos y patas (sí, patas, no pies) al muchacho que golpea a su novia; y no serán suficientes policías y guardias para separar las almohadas de las parejas en cada recámara de maridos y/o amantes golpeadores.
  
   No digo que las personas sean culpables de que las lastimen, ni afirmo que los gobiernos no tienen responsabilidad de la violencia que cubre de luto tantos hogares; nada más trato de pensar si los padres de familia saben qué hacen sus hijas e hijos cuando acuden al Colegio de Bachilleres pero hacen una escala en un centro comercial y pasan muchas horas en un parque público, pero no entran a clases.
  
   Más policías y cuarteles no bajan los homicidios
   Abro el noticiero y leo que la tarde del martes 6 se localizó el cuerpo de la pequeña Sofía Lizeth, niña de seis años quien el día 2 salió de su casa a las 18:00 horas rumbo a la tienda y no regresó. El reporte de Alerta Ambar 46/2021 se registró el 3 de abril. Sofía, sin vida, fue hallada en el área cerril de la colonia El Barril de Jacona.
  
   Días antes, otra amarga noticia. La imagen del cuerpo inerte de una mujer encontrada en el camino que lleva de Acanto II a la brecha del 17 Batallón de Infantería (abril 2 2021, 7:00 horas, era más que sugerente: más policías, más cuarteles no parecen bajar los homicidios que están sostenidos por mucho hilos.
  
   Los homicidios dolosos no son las únicas manifestaciones de violencia. Ocurren y se registran crímenes de odio, feminicidios, lesiones, asaltos, robos, fraudes bancarios, delitos sexuales, privaciones de la libertad, etc. pero estos homicidios intencionales, junto con la desaparición forzada, son los delitos de alto impacto más relevantes para Zamora y su vecino y conurbado municipio, Jacona, que cerraron marzo con 88 víctimas distribuidas en 54 decesos, 32 heridos (tentativas de homicidio) y 2 personas sin daños físicos aparentes (ilesos). Esa suma se reparte así: Zamora 41 homicidios, 23 heridos y 2 ilesos; y, Jacona 13 homicidios y 9 heridos.
  
   Con tales números a la vista resalta Zamora por la magnitud de las bajas, mas cotejando que Jacona tiene el 25.13% de la población (68,781), 24% de los homicidios y 25% de los heridos, entonces la ponderación aritmética puede animar reflexiones diferentes. Jacona, con una tasa de 18.9 homicidios por cada cien mil habitantes en marzo de 2021, presenta menor violencia Zamora, municipio del que estimamos una tasa de 20 homicidios por cada cien mil.
  
   Causalidad variopinta con fuerte dosis machista
   Las fuentes aparentes de estos ilícitos son, principalmente: a) narcotráfico; b) presiones para “cobro de derechos de piso” y/o protección; y, c) expresiones de violencia ancestral (riña, asaltos, conflictos pasionales) con un sustrato de machismo. No pasamos por alto que sí hay mujeres homicidas y no son pocos los casos en que una mujer asesina o colabora para cometer un crimen.
  
   El texto trata de hacer notar que el homicidio o, más bien, los homicidios al tener una multitud de causas, no pueden “encajonarse” bajo causas únicas y su abordaje requiere examinarse desde muchos ángulos y debe uno intentar quitarse los lentes de partido político para ver todos los colores de un problema que rebasa al municipio.
  
   En particular, escribo para aclararme el panorama y poder precisar, al menos, un tipo de delitos como son los homicidios dolosos vinculados al narco menudeo.
  
   Así, de los homicidios relacionados con el narco refiero dos situaciones: Primera, endeudamiento por consumo de mercancía, cristal, no cannabis. Esto es relevante: la droga más dañina a la salud, la que causa mayores trastornos psíquicos y físicos y la que constituye un gran negocio es el cristal, no el cannabis. El punto es importante porque la legalización de su uso lúdico y científico (médico) no impactará demasiado en inhibir, bajar, la violencia que nos impacta hoy.
  
   El curso completo inicia por la promoción (gratuita o a bajos precios en las colonias, jardines, en las proximidades de las escuelas), adicción y consumo incontrolado, consumo a crédito, venta a consignación e incumplimiento. Luego se asesina al deudor como medida de “buró de crédito” para ponerlo como ejemplo de otros. Por lo regular no afecta a estratos sociales con suficientes recursos para pagar; impacta a la población socialmente vulnerable.
  
   Segunda, competencia por áreas comerciales. Las “firmas” (grupos como CNGJ) se reparten de modo violento las colonias, el centro, los distintos espacios de venta. Si un narco menudista se equivoca y comercializa en un territorio ajeno es posible que reciba una llamada de atención (herida de bala, levantón); si comete el error de servir a dos empresas a la vez, puede ser asesinado.
  
   Otra variante es el enfrentamiento abierto, campal, entre grupos fuertemente armados (Atacheo, Moreno de Bravo, 6-11-2020; Atecucario; Tangancícuaro, 19-03-2021, 30-12-2020) y el ataque de éstos a las fuerzas del orden (Zamora mayo 26 y diciembre 27 de 2019).
  
   Respecto a los “cobros de piso” con extorsiones (telefónicas), “levantones” intermitentes o secuestros que culminan en homicidios, se sabe que es otra variante de ingresos vinculada o no a los narcotraficantes. Las organizaciones imponen cobros presumiendo (in) determinado volumen de ventas. También se aplica como un modo no voluntario de “pago de protección”. Los grupos delincuenciales ofrecen e imponen, de modo similar a lo que hace cualquier banco, seguros contra extorsiones, robos y secuestros.
  
   Es una práctica difícil de erradicar debido a que el temor se ha interiorizado en la sociedad y porque no hay confianza en la autoridad. Se duda en dos sentidos: del vínculo gubernamental con la delincuencia y la certeza de la mayor eficacia y oportunidad de los infractores. O sea: cuando recibimos una llamada que indica depositar cierta cantidad de dinero en Oxxo o entregar físicamente a alguien dudamos en comunicar a la policía por la presunción de que ambos trabajen coordinadamente. De igual manera, suponiendo la buena intención policial, es posible que los infractores cuenten con mayor personal y equipo para cometer el ilícito que la autoridad para evitarlo.
  
   Renglón aparte merecen los incendios de los que se sospecha son provocados, cada vez más frecuentes y no aclarados.
  
   No todo es por el narco
   Por último, lo que llamo “violencia ancestral” está profundamente enraizada en nuestra cultura y de modo ordinario la apreciamos en los pleitos barriales por cualquier motivo o sin él, asaltos y crímenes pasionales (El Javi, 13-12-2020; Ana Belén G.G., 29-08-2020; Alejandra de J. T. 4-07-2016), entre los más conocidos. Las riñas comunes (marzo 1, 2021; Buenos Aires, Jacona) tienen motivaciones de las más variadas: presuntas faltas al honor (me vio feo, echó piropos a mi novia, me mentó la madre); falta de respeto al territorio y/o daños materiales (un perro ajeno defecó en mi banqueta; los niños del vecino juegan futbol contra el barandal de casa; barrió y echó basura en mi puerta; pone música –que no me gusta- a altas horas de la noche); otras controversias ordinarias: se adelantó en la fila de las tortillas; se estacionó frente a la casa, etc.
  
   Los asaltos se suelen relacionar con el desempleo, con la falta de ingresos, la crisis, etc. pero –sin negar que eso influya-, el ser cada vez más extraños unos respecto de otros (no conocernos), el bajo costo delincuencial comparado con el beneficia obtenido (la certeza de que “no pasará nada”) y la seguridad de que no habrá denuncia por temor, son parte del caldo de cultivo de los asaltos: al salir del banco, al caminar con la bolsa del “mandado” como La Patita que viene del mercado.
  
   En todos los casos se trata de acciones que culminan con daños al patrimonio o la vida, pero sus tratamientos (prevención, castigo) requieren de acciones distintas según el tipo y mecanismo, y pueden marchar combinadas.
  
   No digo: “la policía es innecesaria, no afirmo que la Guardia Nacional no se ocupa”, lo que marco es que el ejército no podía hacer mucho para evitar que Gabriel Rodríguez asesinara a su compañera Ana Belén de 23 puñaladas ni custodiar a Carlos Alberto “El Papero” para restringir las acciones de Carla (11-03-2019, El Vergel; 16-08-2020, Camelinas) que con apoyo de otra persona, logró quitarle la vida tres meses después (4-11-2020, auto lavado Las Fuentes).
  
   Narcotráfico, deudas por narcomenudeo y muerte
   Es la forma más común de los homicidios que se ejecutan en Zamora-Jacona y su prevención implica una vasta política de las adicciones tratadas como problema de salud pública: amplia información entre la población (impresión de los materiales que han producido los Centros de Integración Juvenil, talleres); identificación y registro de personas adictas (nombre, dirección, ámbito familiar). Esto puede transgredir los derechos humanos. Urge una gran inversión en el Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Zamora, instalado allá en la avenida Santiago en Valencia.
  
   Dos medidas imposibles de aplicar: a) algo de comunicación de padres de familia y profesores en los niveles medio (secundaria) y medio superior (Colegio de Bachilleres, Valencia; CBtis 52, Conalep); y, b) vigilancia en el entorno de los centros comerciales que venden cerveza y otras bebidas peores y que se consumen en su entorno inmediato. Los “super” y su ambiente próximo son cantinas a cielo abierto.
  
   En torno a cada persona adicta (en particular a cristal) ocurrirán eventos violentos como robos (llaves del agua, cilindros de gas, herrería) asaltos, agresiones a la familia (madre, padre, sobre todo si son veteranos) incluyendo el homicidio. El comprador-distribuidor, adicto, constituye un núcleo en el que él será víctima o victimario. Por ejemplo, en la rinconada 8 del Fraccionamiento Progreso Nacional anoto a Francisco Ramírez M. “Pancho El Manco”, 49-55 años, robaba cosas diversas como bicicletas, distribuía drogas y era acosador y agresivo (4-05-2020, Burgos entre Alicante y Gerona; herido el 12-12-2019 afuera de su casa) y a Abraham D.A., “El Paleta”, 18 años, adicto y vendedor al menudeo, “hacía mandados” para sobre vivir (17-02-2021 Azucena-Ferrocarril), ya fallecidos; hay otros jóvenes víctimas futuras.
  
   Para llevar a cabo estas medidas se requiere invertir en enfermeras (os), trabajadores (as) sociales, psicólogos y un tipo de promotor cultural (una especie de policía de barrio) conocido y respetado en las colonias. No se trata de contratar “soplones” porque los van a aniquilar sino de convocar a ese tipo de individuos que aún pueden encauzar a los chavos, disuadir pleitos, hablar y ser escuchados por los muchachos. Son personas que gozan de credibilidad entre los chavos.
  
   Esta política obliga un trabajo fino, delicado entre mujeres candidatas a consumir tabaco, alcohol, cannabis y cristal; chicas, además, en riesgo inminente de embarazo precoz.
  
   ¿Qué hacer?
   En lo inmediato, hallar las vías más prudentes y efectivas para presionar a las autoridades y lograr que se haga justicia, pero el punto no es el castigo (o venganza) sino evitar más muertes, más daños.
  
   Hay mucho por hacer para construir ambientes seguros; empecemos por saber qué fuman nuestros hijos y cómo se llaman los vecinos …
  
   Zamora, Michoacán, abril 8 de 2021
   jlseefoo@hotmail.com