Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    15 de Mayo de 2021
02 de Mayo de 2021
SIN MORDIDAS…
Es indudable que los países poderosos dueños del dinero ahora fabricantes de las diversas vacunas contra el SARS-COV-2 se están superhinchando de billetes. Por más que digan lo contrario, las patentes de sus vacunas impiden que los países pobres (¿lo serán eternamente?) produzcan las necesarias para inmunizar a su gente por lo que tienen que recurrir a la compra forzosamente. Por eso mientras los primeros están a un paso de salir avantes frente a los virus, incluidas sus variantes, los pobres no saben cuál será el resultado final de esta inusitada acción viral sobre sus grandes masas depauperadas.
  
   Ejemplo brutal de lo anterior es lo que está ocurriendo en la India donde, simplemente, se mueren por montón los infectados por el virus; los indios viven la más espantosa miseria y ya no sabe nadie cuán grave será lo que sigue en este inmenso país, en tanto que el microorganismo se da vuelo para variar su estructura y producir más daños.
  
   Los países pobres también tienen lo suyo que los hace seguir permanentemente en esa calidad. Quienes afianzan esa nominación con más fuerza son los poseedores de las grandes riquezas. Claro que ellos, los ricos, son lavadores constantes de la sesera nacional, al convencer a la masa pobre que países en desarrollo quiere decir que pronto estaremos en el nivel de los pueblos poderosos del orbe. Desde antes de 1988, ya nos llamaban así, pero con Salinas de Gortari y sus planes de gobierno, una de las premisas traídas y llevadas más famosas fue la seguridad de dejar pronto la calificación de país subdesarrollado y hacer fila entre los privilegiados. Al paso del tiempo se ve que eso está cada vez más lejos de conseguirse; en cambio los 5 presidentes que así lo garantizaron, ahora forman entre los ricos desarrollados y poderosos del billete.
  
   En el caso presente de esta pandemia, los grandes y poderosos ricos del globo han producido gran variedad de vacunas y claro, sus patentes impiden que los pobretones las produzcan por su cuenta, de manera que éstos las tienen que comprar. Aquí se atraviesa otro problema serio: no siempre se consiguen en calidad y cantidad porque los ricos ponen infinidad de trabas para encarecer el producto. El árbitro mundial (ONU-OMS) no resuelve el problema, sólo vierte declaraciones y ruegos a los que todo lo tienen para que sean buenitos, y eso de vez en cuando. Así las cosas, a mayores obstáculos mayores cantidades de enfermos y muertes por este virus en todo el universo terráqueo.
  
   Plenos de ilusiones y esperanzas en algunos países surgen grupos que protestan y solicitan cambios de actitudes de esos que todo lo tienen; a ello, se suman algunas buenas respuestas. Ejemplo de lo anterior está la petición que hizo un grupo de legisladores federales y líderes sindicales, de salud pública y defensa de los consumidores en México, y que entregaron a la Casa Blanca, avalada con dos millones de firmas en la que se insta al presidente Joe Biden a sumarse a las 100 naciones que promueven poner a la gente primero que las ganancias, garantizando acceso universal a las recetas y materiales para producir vacunas anti-Covid-19. La medida central de esta campaña pasa por suspender las protecciones que otorga la Organización Mundial de Comercio (OMC) a las empresas farmacéuticas para controlar la fabricación y distribución de las inmunizaciones, una iniciativa cuyo éxito requiere del peso decisivo de Estados Unidos en dicha instancia multilateral.
  
   Otra buena noticia nos hace ver que México y Rusia trabajan para acordar el envasado, llenado y envase final de la vacuna Sputnik V en la farmacéutica estatal Birmex. Marcelo Ebrard señaló que ya se tiene un buen avance. Claro que no faltó quien calificara ese esfuerzo de “comunismo intramuscular para todos”.
  
   En relación con las patentes o permisos de todo tipo que duran años impidiendo los esfuerzos nacionales para proceder, sin temor a sanciones y demás castigos que se desprenden del incumplimiento estricto de plazos, a veces la necesidad humana amerita brincarse las trancas si con ello se actúa en base del derecho universal de la salud.
  
   Un ejemplo que ilustra una acción realizada con base en el derecho a la salud, aunque de menor cuantía, se sucedió en el sistema de Salud de Ciudad Nezahualcóyotl allá por los años setenta del siglo pasado. Un médico del servicio se “infectó” de rabia con las secreciones nasofaríngeas de un niño rabioso. Telefónicamente se consiguió una gama globulina específica que salió a la luz en Estados Unidos y llegó al Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la CDMX. Acudimos dos médicos y el posible infectado al aeropuerto a rescatar el producto, sólo que las autoridades aduanales exigieron dos o tres permisos de la SSA para introducirlo al país, lo que significaba un plazo que aumentaría más las posibilidades de enfermar del médico sospechoso de tener el virus de la rabia. De pronto, se nos ocurrió una idea que resolvió el problema de espera. Pedimos ver el producto para constatar que era lo que esperábamos, en tanto que uno de nosotros fue a comprar una jeringuilla. La gama globulina llegó perfectamente protegida de los cambios de temperatura en un empaque muy completo. En un descuido de la autoridad aduanal, abrí con celeridad el paquete, llené la jeringuilla y se la apliqué al sospechoso de rabia. Después se hicieron las aclaraciones pertinentes: ciertamente encontraron tres culpables a los que finalmente no castigaron por haberse tratado de una emergencia. Remarco: no hubo necesidad de mordidas.