Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    15 de Mayo de 2021
02 de Mayo de 2021
EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS
El problema de México
   es todavía un problema de democracia

  
   Porque todo proceso electoral es una clase de jurado popular en el que todo gobernante se ve obligado a sentarse en el banquillo de los acusados, al acercarse este 6 de junio, en tanto el pueblo se enfrenta a las elecciones, los diferentes niveles de gobierno enfrentarán un juicio.
  
   El deterioro de la sociedad mexicana, la violencia, el clima de despilfarro, el desperdicio oficial, la ineficacia, la improductividad, los bajos niveles académicos, el presidencialismo omnipotente, las ansias agónicas de poder ad infinitum, continúan inclinando la balanza hacia la necesidad imperiosa de un cambio verdadero en el que también el discurso –y, desde luego, la eficacia- de la 4T se halla ya colocado en la balanza. Para este 6 de junio se vuelve insoslayable que se alcen las compuertas de la democracia y con ella, como un torrente, la participación, de los más, que son los marginados, a fin de solucionar los problemas del país, dejando de lado ese ominoso populismo oficial que continúa ensimismado en imaginar que con su cotidiano torrente verbal puede resolverlo todo.
  
   Es por ello que el subconsciente del sentido común popular yace la certeza de que todo sigue igual, de que aún no hay cambio de fondo. Porque prosiguen el aumento de inseguridad, la falta de empleos, la carencia de justicia social, la falta –infinita- de congruencia entre el discurso y la vida cotidiana de los gobernantes. Por eso el elector intuye que es necesario cambiar. Que ya es hora en que los chapulines dejen de existir para dar paso a una democracia real. De ahí que la participación ciudadana resulta absolutamente necesaria.
  
   De hecho, en medio de esa diarreica verborrea de los candidatos, el elector debe permanecer con los pies en la tierra para no hacerles caso. No serán pues sólo los diferentes niveles del gobierno quienes deban ocupar el banquillo de los acusados. Siempre hay uno o más para el pueblo. Pues hasta un gobernante en su afán de hacerse de todo el poder, no dejará de buscar entrever a quién está o no dominando. Por ende, cada voto a favor, cada voto en contra, irán inclinando la balanza de la historia. Como lo hará, ni duda cabe, también el abstencionismo.
  
   Se antoja esperar que por esta ocasión las llamadas elecciones pasen de ser un mero escenario de batallas políticas. Que hoy sirvan de verdad para zanjar la pugna por el poder. De la actitud que los distintos niveles de gobierno –el federal, sobre todo- y electorado tomen en estos comicios, dependerá el juicio y la sentencia. Su aplicación también. Que todo siga igual pende de quienes nos gobiernan. Que todo cambie, pende del pueblo. Ambos estarán en ese banquillo. ¿Continuará una vez más el dominio de aquellos que creen que hasta por derecho de alcoba han nacido para gobernar y los demás para callar y seguir obedeciendo?