Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    13 de Junio de 2021
06 de Junio de 2021
(Temas Médicos Ii)
SOBRE SALUD Y ENFERMEDAD
Recomendación preliminar:
  
   Independientemente de lecturas de tipos y contenidos diversos, amigos lectores les recuerdo que hoy, además de las obligaciones que señalan los diversos credos religiosos, es necesario acudir a depositar el voto. En bien del imperio de la democracia nacional es conveniente cumplir con este deber que tenemos como ciudadanos mexicanos que somos.
  
   La evolución humana no se detiene, pero en tanto no aparece el lenguaje escrito en nuestros congéneres, no se puede conocer de nuestros antepasados lo que guardaron celosamente elementos de su primitiva tecnología, mudo testimonio de la actividad manual humana. La invención del lenguaje escrito deja la protohistoria, olvidada temporalmente en las entrañas de la Tierra y da nacimiento a nuestra historia. Sin embargo, prevalece la explicación mágicorreligiosa del origen de las enfermedades, manifestación primordial del temor a lo desconocido.
  
   (Interrumpo esta secuencia para poner un ejemplo actual de cómo el hombre, aún en estas épocas, cree firmemente que hechicerías, brujerías y otras explicaciones no médico científicas determinan o causan males que lo aquejan).
  
   Caso 1
   Es un ingeniero de edad más que madura, miembro de una importante familia de académicos y científicos cuyo médico familiar lleva el control del grupo en cuanto a la realización de estudios preventivos, particularmente los relativos al cáncer en sus distintas modalidades.
  
   Relata el ingeniero que, al circular una calle muy transitada, tuvo que enfrenar su vehículo intempestivamente, pues de un estacionamiento anexo a un mercado salió una camioneta blanca pick up, vehículo imprudentemente conducido por una pareja hombre y mujer, con la cual tuvo un alto riesgo de colisionar. Súbitamente después del enfrenón intenso que imprimió a su coche, automáticamente respondió con los 5 singulares claxonazos que tontamente, un alto índice de la humanidad cree que es un grosero e insultante recordatorio a la madre (ta ta ta ta ta).
  
   Relata mi amigo que la mujer que acompañaba al conductor, lo vio al través del cristal trasero y le recetó algo que él determinó como una maldición o hechizo.
  
   “La mujer tenía una cara fea y desaliñada -relata-, y sus gestos los adornó con movimientos de sus manos, siempre dirigidos hacia mi anatomía, como si de ellas surgiera algo...
  
   “Todo mi organismo se sobresaltó como si sus manos profundizaran en mi cuerpo… sentí alto grado de angustia y ansiedad.”
- termina.
  
   Este amigo me mostró los estudios que le hacían periódicamente conformando un expediente completo cuyos valores marcaron siempre límites muy dentro de lo normal.
  
   Después de ello, en tiempo récord, ayudamos a determinar la siguiente carta diagnóstica que uno o dos meses no había dado señales de existir:
  
   Tumor hipofisiario benigno, ubicado en la silla turca con riesgo de comprimir el quiasma óptico y consecuentemente ocasionar ceguera.
  
   Carcinoma del colon en su unión con el íleon. Consecuencia: cirugía para extirpar 80 cm del intestino grueso a partir del ciego. Anastomosis del íleon con el extremo proximal del ciego, resultante de la cirugía.
  
   Carcinoma de próstata, grado VIII de la clasificación de Gleason. Consecuencia: tratamiento hormonal, radioterapia o quimioterapia.
  
   (Amigo lector: hasta el momento yo no encuentro explicación lógica a la aparición de esa patología, determinada en tiempo récord. ¿Acción artera de fuerzas malignas u oscuras sobre un individuo susceptible? ¡Bahhh!
  
   En las antiguas civilizaciones orientales la medicina primitiva se confunde con la magia. Los primeros médicos fueron sacerdotes; las primeras clínicas, templos donde señoreaban aquellos seres poseedores de la verdad. Las causas de las enfermedades no residían en los órganos enfermos sino en acciones sobrenaturales de dioses o demonios. Era lógico que se buscara la cura mediante prácticas religiosas, encantamientos, exorcismos, sacrificios expiatorios y más. Solamente Grecia pudo librarse de esta carga de supersticiones y prejuicios, adquiriendo conceptos concretos y racionales de la salud y enfermedad. Aquí se dio la encrucijada que disoció para siempre la profesión médica de la práctica religiosa; aquí nació la observación empírica y primitiva, si se quiere, como guía científica para el estudio de las enfermedades y la transformación del arte de curar en ciencia experimental.
  
   Hipócrates, floreciente en torno de los 400 años A. c. rechazó la hipótesis de la intervención divina en el desarrollo de los males y procuró descubrir, método científico en ristre, los efectos de las causas naturales en un organismo humano sometido a las múltiples influencias de los alientos y del medio ambiente, adelanto sorprendente de la concepción actual del fenómeno salud enfermedad como proceso ecológico. A partir del siglo VI surgieron centros de ciencia médica como la escuela de Kos, donde florecieron las hipótesis científicas de Hipócrates.
  
   No obstante, en la geografía que dominaran los romanos no solamente prevaleció la hipótesis mágicorreligiosa, sino que se acentuó de tal manera que dominó durante diez siglos cualquier intento explicativo contrario. En la Edad Media, la Biblia se entronizó como el libro explicador de lo existente, al través de un dios y su voluntad, instrumento de respuesta a lo desconocido. No en balde Dios había hecho el mundo en seis días, en el año 4004 A. c., según decía el arzobispo Usher. No en balde Dios había practicado la primera cirugía con anestesia al dormir a Adán para extirparle una costilla y hacerla mujer y no en balde, en Él se explicaba la fuente de todas las enfermedades, porque había dicho a Eva y Adán: “… porque el día que de él comieres, ciertamente, morirás”.
  
   Después de la Edad Media el conocimiento científico entró en una espiral ascendente de realimentación continua y constante. El hombre al nacer recibe un legado científico de la humanidad. Con estas armas, el recién llegado es capaz de reunir nuevos conocimientos que enriquecen el legado; y así sucesivamente.
  
   Independientemente de hombre y conocimientos, prevalecerán por siempre los dos caminos que el hombre ha seguido para llegar a lo desconocido: el primero, representativo de la concepción hipocrática científica, es la ciencia y su metodología; el segundo, es la búsqueda de la esencia divina cuando lo desconocido rebasa sus limitaciones. Afortunadamente, en la práctica diaria del hombre de todos los tiempos, la primera posición ha sido consecuencia más tarde que temprano, de la segunda. Lo que hoy es magia, mito, religión, mañana es ciencia, mañana se desmenuza hasta en los últimos detalles de su esencia y razón de ser por el hombre científico.
  
   En el estudio actual y moderno del fenómeno salud enfermedad, Hipócrates tiene vigencia cuando hoy es imperativo y esencial considerar la ecología humana para explicar no sólo la existencia de las enfermedades, sino la presencia y razón de ser de la salud.
  
   La ecología humana demuestra que salud y enfermedad no son simples estados opuestos sino grados diferentes de adaptación del hombre al ambiente en que vive, de tal manera que los factores que en un momento dado fomentan esa adaptación, en otro instante puede generar desadaptación.
  
   El concepto ecológico del proceso salud enfermedad proporciona además connotación amplia profunda y variada a los elementos en juego: hombre, concebido individual y socialmente; agentes causales en toda su gama físicobiopsicosocial y medio ambiente donde se produce la interacción; este último considerado en áreas diferentes: medio interno, medio psíquico, medio externo (biológico, económico, social, otros), al mismo tiempo, valida también socialmente, a la epidemiología, razón de ser del estudio de las enfermedades.
  
   La epidemiología, estudio de la historia natural de las enfermedades, representó avances significativos respecto a viejos métodos y conceptos: teoría de los humores; base estructural del asiento morboso; el individuo enfermo como concreción de la medicina, etc.
  
   Concebir el proceso salud enfermedad como interacción ecológica, revoluciona a la propia epidemiología al rechazar que las enfermedades tienen una historia natural biológica invariable; en tanto que propende a buscar en el juego económico, político y social la manipulación humana que produce enfermedades. Por eso enfermedades infecciosas, gastroenteritis, bronconeumonía, tuberculosis, enfermedades carenciales, parasitosis, están tan ligadas a los países subdesarrollados; por ello, enfermedades carenciales avitaminosis, desnutrición, hambrunas, el hambre misma, asuelan a los pueblos pobres. Aquí está la explicación del porqué violencia, alcoholismo, drogas hacen pasto y destrozan a los pueblos del tercer mundo (MÉXICO ENTRE ELLOS, COMO CONSECUENCIA DEL DESGOBIERNO Y CORRUPCIÓN DE LOS CINCO MAGNÍFICOS JIJOS DE LA CH&I%ON=&,, QUE DESGOBERNARON Y ROBARON A NUESTRO PAÍS DURANTE TREINTA AÑOS, ENTRE 1988 Y 2018).
  
   Concebir el proceso salud enfermedad como resultante de interacción ecológica obliga a comprender que salud enfermedad es un fenómeno permanente ligado a la vida; que en tanto el hombre viva, el proceso existirá; que, así como el hombre ha luchado por desaparecer enfermedades que otrora lo diezmaron, debe estar listo hoy para estudiar y vencer las existentes aún desconocidas; y mañana, preparado para evitar y desaparecer males que hoy ni siquiera imagina.
  
   La medicina moderna tiene que hacer tanto con la salud como con la enfermedad; el estudio de salud enfermedad debe realizarse, sí en el individuo, pero más en la población; y siempre, en todo caso, relacionarlas con el medio ambiente. La preocupación primaria de la medicina, en todos sus aspectos, para quienes la practican o no, debe considerar al individuo como ser social más que considerar aisladamente salud y enfermedad.
  
   En el concurso de las manipulaciones humanas determinante del proceso, el profesional mexicano, y particularmente el de la salud, debe preocuparse y comprometerse también en suavizar, desaparecer el efecto de las interacciones sociales de los poderosos grupos humanos que tienen mucho; repito, las interacciones sociales de esos grupos sobre los desposeídos que tienen poco o nada.