Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    30 de Julio de 2021
18 de Julio de 2021
MÉXICO: CRUENTA GUERRA CONTRA SU POBLACIÓN
Peor aún que la pandemia del Coronavirus, en este país que alguna vez fue nuestro, en esta entidad estatal que ya no nos pertenece, en cada una de nuestras poblaciones y aun de nuestros hogares en las que ya no tenemos refugio seguro, en cada una de las vías de comunicación en las que podemos ser asaltados o secuestrados con absoluta impunidad; la inseguridad pública constituye nuestro pan de cada día. Y de cada noche.
  
   Como espada de Damocles, la amenaza del crimen organizado -al que no se hallan ajenas las instituciones gubernamentales- pende sobre nuestras cabezas. Sobre nuestras familias. Con excepción, quizá, del presidente de la república, estadísticamente no hay ciudadano que tenga garantizada su seguridad.
  
   Las nuevas fuerzas del orden, entre las que se halla la Guardia Nacional, no han conseguido disminuir los índices delictivos. Nunca están cuando de veras se les necesita. Y si llegan, llegan tarde. Para colmo, la ciudadanía o no confía o está dejando de confiar en esas corporaciones. Multímodos, ubicuos, el robo, los homicidios, las violaciones, los fraudes y el secuestro no sólo se han multiplicado, sino que en su gran mayoría permanecen impunes.
  
   En tanto, la actividad delincuencial hace su agosto. Mientras el presidente no quita su dedo del renglón al seguir ofrendando a los criminales ‘abrazos, que no balazos’, éstos se han ido apoderando de gran parte del territorio nacional. No obstante, hoy en día los índices delictivos se hallan arriba, muy arriba, de cuando eran atendidos con mano dura. Ésa que ahora está de moda identificar con la violación de los derechos humanos. Incluidos, desde luego, los de los malandros.
  
   El hecho es que constitucionalmente toca al Estado garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Seguridad cada día más ausente de nuestra vida cotidiana. Lo que, así no lo queramos -líbrenos, Dios- nos orilla a poner en la balanza qué tan en peligro se halla México -en particular, nuestro Estado- de terminar en un ‘Estado fallido’. ¿Por qué? Porque, aunque el gobierno insista una y otra vez que no; hecho cotidiano es no sólo que día a día la población, hallándose más desprotegida, busque autoprotegerse; sino que a todas luces -que lo digan, si no, los múltiples hechos violentos de esta semana- el Estado pierde, un día sí y otro también, el control de la situación. Un hecho es innegable: en México se está dando una guerra cruenta y terrible contra su población.