Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    24 de Septiembre de 2021
12 de Septiembre de 2021
INUNDÁNDOSE EN LA SEQUÍA

   Una de las paradojas más grandes, o de los peores contrasentidos que padecemos en todo el mundo, y desde luego también en México, es que en esta vida lo mismo nos ahogamos en inundaciones que padecemos de sequías con todas sus consecuencias. En el mismo año sufrimos los dos extremos del péndulo.
  
   Todos estamos convencidos de que el agua es vida y no dudamos en calificarla como líquido vital. Y lo mismo alienta la vida que la mata. Ambas cosas tienen que ver con lo que genéricamente llamamos el manejo de agua. O para decirlo mejor: con el mal manejo del agua.
  
   La historia de la civilización humana podemos contarla desde la perspectiva del dominio que hemos logrado sobre los elementos naturales. El dominio del fuego se lleva muchos aplausos en la galería de logros. Últimamente se ha encontrado que el viento, entre otras cosas, puede ser útil para producir electricidad. La tierra tiene miles de años aprovechada por el desarrollo de la agricultura. Y en un planeta de agua, en donde sobresalen algunos continentes, nuestro abundante líquido no deja de ser salado en su mayor parte, lo que beneficia a una amplia gama de ecosistemas marinos, y la llamada agua dulce, apta para el consumo humano, cada vez más escaza y contaminada y que, encima, como hemos dicho, va de su ausencia absoluta a su sobreabundancia.
  
   El sentido común indica que la solución es almacenar cuando hay, para tenerla a la mano cuando no; llevarla de donde abunda a donde escasea y, sobre todo, cuidarla. Poco de eso logramos.
  
   Cuando cae en abundancia desde las nubes en el tiempo de lluvias, no almacenamos, no logramos encausarla, dejamos que se vaya a los drenajes y se ensucie, la perdemos para siempre.
  
   Eso, en las culturas urbanas, que se ufanan de ser las más civilizadas. En las culturas rurales se inventaron y usan las famosas ollas de agua: recipientes a cielo abierto en que se almacena la lluvia para utilizarla como agua de riego durante el estiaje. En dimensiones mayores, las presas se diseñan y construyen con esos mismos propósitos, en la agricultura, y para abastecer poblaciones, en las temporadas de secas.
  
   Entonces no hay que inventar el hilo negro que se llama almacenamiento. El problema es cómo encausar el agua y almacenarla de tal forma que se preserven sus buenas condiciones de uso.
  
   En las casas habitación de las ciudades, los tinacos son indispensables en el equipamiento doméstico. El problema es cuando el agua entubada no les llega por falta de presión, que al final de cuentas es falta de agua o de bombeo.
  
   En Zamora el nuevo Ayuntamiento tiene la intención de darle solución a la infraestructura de los almacenes de agua que se construyeron en La Beatilla. Ojalá se pueda utilizar esa obra para lo que se creó.
  
   Y hablando del valle de Zamora: aunque menguada por la deforestación, principalmente, el agua que llega al valle, en manantiales y ríos, además de la que llueve, continúa siendo abundante, y el gran manejo que se logró en el porfiriato cuando se construyó la infraestructura de riego, para finalidades agrícolas, se logró también, relativamente, en la original villa de Zamora, pero al paso del tiempo los drenajes y tuberías de agua entubada ya están demasiado viejos y dan más problemas que los que solucionan.
  
   Cada vez que vemos llover, hasta que se anegan las calles y hasta se inundan las viviendas, podemos pensar en que esa agua que daña debiera ser aprovechada, encausada hacia recipientes en donde pueda ser almacenada para los tiempos en que escasea. Las ciudades y colonias que cuidan e medio ambiente se construyen con dos sistemas de drenaje uno para aguas residuales y el otro para encausar, almacenar y aprovechar el agua pluvial. Pero qué lejos estamos de hacer eso porque, desde luego, incrementa mucho los presupuestos del equipamiento urbano.
  
   Parece que no tenemos más remedio que seguir padeciendo, como cada año, porque nos inundamos hoy sobre lo que estuvo seco ayer.
  
   Mientras tanto le invito a disfrutar lo bueno que ofrece nuestro Estado y Región Zamora en mi página de Facebook: Del Mero Michoacán.