Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    24 de Septiembre de 2021
12 de Septiembre de 2021
LA GÜEREJA DE MIS SUEÑOS CHIAPANECOS

   Mi hija y yo nos conocimos tres años antes de conocernos. De veras, tres años.
  
   Y no quiere decir esto que solo cuente ella en el universo de mis tres bodoques. No. Con esta hija sobre la que quiero escribir suman tres hijos: otra mujercita y un varón.
  
   Pero quiero hablar de esta hija, güereja escuincla, porque muchas veces la soñé caminando conmigo afianzando mi mano con su manita temblorosa sin querer despegarse, en los bellísimos bosques chiapanecos; de veras, fueron muchos sueños, soñé muchas veces acunando su manita en la mía; y cada vez que ocurría me preguntaba ¿por qué en los bosques de Chiapas? ¿Por qué en los bosques de los Altos de Chiapas? ¿O en las tupidas arboledas de la que dicen que alguna vez fue, la Selva Negra?, en fin ¿por qué?
  
   En ese tiempo terminaba mis estudios de Patología, Salud Pública y guardaba en mis adentros dar rienda suelta a mi pata de perro regresando a las acciones del servicio social médico, como jefe brigadista, lo mismo en la costa de Sinaloa, en los pueblecillos alrededor de San Antonio Zomeyucan o en las intrincadas montañas de la Sierra de Guerrero, allá donde nace el sol.
  
   Con esos sueños y mis pensamientos en ristre un día mi vida dio un giro sorprendente: sin más me vi contratado como jefe de sector en la Campaña Nacional contra el Paludismo con sede en el estado de Oaxaca (que al fin también tiene o contaba con sierras boscosas que significaban hermosos recorridos, con jeep todoterreno a mi cargo para los traslados y muy buenos billetes entre pagos y compensaciones.
  
   Cierta mañana muy temprano caminaba por las calles de Díaz Mirón, cercanías del Canal Once del Instituto Politécnico Nacional, muy distraído, pensando en el huevo y quien lo puso cuando sentí un fuerte frenado y chirrido de frenos de un vehículo que casi me atropella.
  
   Atarantado escuché una voz firme y enérgica que me ordenó: ¡¡súbase!!
  
   Obedecí sin chistar y el conductor me preguntó ¿qué le pasa? ¿por qué tan distraído? al tiempo que pronunciaba su nombre…
  
   ¡Javier Torroella para servirle!
  
   Otro giro inexplicable en mi vida: el Dr. Torroella resultó ser el recién nombrado jefe de la Campaña Nacional Contra la Oncocercosis (CNCO) con sede en Huixtla, zona costera de Chiapas. Esta campaña solía estar desatendida pero súbitamente la hicieron depender del Dr. José Álvarez Amézquita, secretario de Salubridad y Asistencia, y directamente de su secretario particular Gabriel Álvarez Fuertes, maestro muy estimado por mí.
  
   Detalles más, detalles menos, de aquel casi accidente automovilístico resultaron dos cambios sorprendentes en mi vida; a saber: renuncié a mi trabajo en Oaxaca; me designaron jefe del sector # 5 de la CNCO, con sede en Pantelhó, Altos de Chiapas. Como quien dice Chiapas, Oh Chiapas, la de mis sueños constantes.
  
   ¡No lo podía creer!, pero parecía que algo o alguien muy superior a mí conducía o manejaba los hilos de mi existencia. Los hechos que condujeron mis pasos se sucedieron casi sin sentir, menos aún que respondieran a algo fijo y determinado.
  
   Vinieron las primeras vacaciones, uno de mis compañeros me invitó a su boda que celebraría en la CDMX. Acepté la invitación, aunque su matrimonio nunca se realizó, por lo que agarré camino a mi pueblo Jungapeo. Conocí a mi actual esposa y… ¡increíblemente regresé casado a los bosques chiapanecos de Pantelhó!
  
   Ciertamente, tres años después de aquellos sueños chiapanecos nació mi güereja niña con lo que se cumplió aquello de…
  
   ¡Mi hija y yo nos conocimos tres años antes de conocernos!
  
   Cuando mi segunda hija nació me dio la impresión de que brotaba de mi propio corazón y por ser mujercita le hice una canción que es para mí un verdadero himno a la mujer, única fuente de llegada de los seres humanos a este universo terráqueo.
  
  
  
  
POEMA MUJER
   Mujer, te canto por ser buena
   Por ser tierna y ser bella
   Y porque eres amor.
   Mujer, te canto porque encierras
   De la vida un poema
   Y una bella ilusión.
   Mujer, te canto porque siento
   Aquí en mi pensamiento
   Nacer una oración
   Mujer, una oración que dice
   Que todos te bendicen
   Porque tú eres amor.
   Mujer, le canto a tu hermosura
   A tu inmensa ternura
   Y a tu gran corazón.
   Mujer, te canto eternamente
   Porque guardas por siempre
   El secreto de Dios.