Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    25 de Octubre de 2021
10 de Octubre de 2021
¡CUIDADO CON LA NOMOFOBIA!
Cuando se habla de adicciones, nuestra mente suele recurrir a lugares comunes: alcohol, drogas. De ahí que califiquemos como una bendición el que haya sitios como los de Alcohólicos Anónimos o Centros de Rehabilitación. Siempre bienvenidos. Siempre necesarios.
  
   No obstante, existen otros tipos de adicciones, nuevas algunas, como el abuso del celular y de la P. C.; eternas, otras, como la adicción a vivir de la política y, con ella, de la demagogia. Protagonizada esta última por el corrupto club de los partidos políticos, rémoras de la sociedad. Parásitos eternos de los contribuyentes.
  
   La nomofobia, neologismo construido para calificar al uso y abuso de los medios cibernéticos, es sin duda la adicción más extendida. La menos tomada en cuenta. De muchas maneras, porque no se le toma en cuenta, porque se opta por vivir con y de ella, la más perniciosa.
  
   No cabe duda, la comunicación es vital, imprescindible para el ser humano. Dios mismo es comunicación. De hecho, cuando asevera que “no es bueno que el hombre esté solo”, no sólo apunta a que tenga una pareja y se multiplique y pueble la tierra, sino, sobre todo, a que se comunique.
  
   De ahí la importancia actual de los medios de comunicación. Entre ellos, específicamente, el celular. Éste, a diferencia de la televisión, con sus Netflix, Amazon, Blim, etc., que más que ayudarnos a comunicarnos, a estar con el otro, tienden a entretenernos, a manipularnos, a hacernos un eslabón más de la cadena de consumo; posee la capacidad de enlazarnos con el otro no sólo mediante el audio y el video, sino a través de sistemas como el Facebook, el Instagram y el WhatsApp.
  
   A pesar de sus enormes ventajas, el problema adviene cuando en vez de concentrarnos en trabajar, en ser útiles para nosotros mismos y para los demás, nos pasamos horas y horas, colgados del celular, mandando mensaje tras mensaje, compartiendo imagen tras imagen, video tras video hasta de lo que comemos o no, esperanzados, desesperados, por recibir un like.
  
   Cuidado, porque si al recibir esos likes, si al entretenernos compulsivamente al bucear por las páginas Web nuestras neuronas generan dopamina que nos hace sentir a gusto, entonces quiere decir que cuando no los recibamos, cuando no nos sumerjamos, no nos sentiremos bien; olvidando que el mundo es amplio, maravilloso. Y que el comunicarnos frente a frente con nuestros semejantes, no sólo nos humaniza y nos preserva libres, sino que no tiene parangón.