Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    18 de Mayo de 2022
08 de Mayo de 2022
¿ALGO SUCEDE EN MÉXICO QUE NO PONE EN PELIGRO?
En fanático se distingue siempre porque está convencido de que el fin -no el de los otros, sino sólo y exclusivamente el de él mismo- justifica los medios. Gen del mal, característica indubitable de la perversidad, el fanatismo, por desgracia, constituye un elemento presente siempre en la naturaleza humana.
  
   Si bajo el punto de vista psicológico fanático es el que sostiene “una actitud de devoción excesiva hacía una teoría o hacia una práctica que le produce emociones extremosas” (Warren, H. Ed., Dictionary of Psicology, Mifflin Co., Boston, 1948), para el fanático el fanático sólo puede ser el otro, ése que, para su desgracia, no piensa como él; ése a quien necesita doblegar, torcerle la mente y/o el pescuezo, hasta que se le una de manera acrítica, puntual e incondicional.
  
   Intolerante por antonomasia, el fanático no admite la pluralidad. Por ejemplo, la pluralidad política: sin importar sus razones, a quien quiera que esté contra él, a cualesquiera que esté contra su modo de pensar, a quien esté en contra sus proyectos, lo debe aniquilar… junto con todo lo que le rodee. ¿Por qué? Porque el fanático está convencido de que sólo él posee la fórmula para la liberación instantánea.
  
   Con sus ínfulas de superioridad moral, el fanático, sordo y ciego a toda posición que no sea la suya, aborrece todo lo que le huela a relativismo. Daltónico en grado sumo, no distingue sino dos colores: el blanco, que es él, y el negro, que son los que no están con él. A ésos no los mira como a quienes pueden pensar y piensan distinto. A ésos lo ve como traidores y así los señala.
  
   Fanatismo conlleva autopercepción de superioridad moral. Con un adendum ominoso: cuidado cuando a ésta va aneja la superioridad política, económica o militar. Entonces el fanático se dispara comenzando una cruzada para obligar a los demás a cambiar. Generoso, no dudará un instante en despilfarrar todo su tiempo, todas sus energías, sus recursos todos o más bien, los recursos de los demás para llevar a su redil a cuanto incauto pueda.
  
   Como sentencia Amós Oz: “todo sistema político y social que nos convierte a todos en una isla darwiniana y al resto de la humanidad en enemigo o rival, es una monstruosidad (Oz, A. The Tubingen Lectures, Harper Via, New York, 2005) …y entonces me pregunto: ¿será sólo un mal pensamiento o algo parece estar sucediendo en México que nos esté poniendo en peligro?