Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    17 de Septiembre de 2019
08 de Septiembre de 2019
QUE OBRADOR DÉ LA CARA
A semejanza de Trump, paradigmática pandemia de todo lo repudiable del conservadurismo capitalista & populista a ultranza, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, desde el inicio de su gobierno no se ha apartado un milímetro de los pasos y pronunciamientos racistas de su homólogo norteamericano. Para ambos el capital lo es todo. Más que los intereses, reclamos y necesidades de sus gobernados.
  
   Sobra dejar muy en claro entonces que de manera alguna podría identificarme con sus postulados. Desde luego que, como mandatario antípoda de Trump y Bolsonaro, López Obrador, presidente de México, me es, ideológica y anímicamente, más cercano. En tanto para aquéllos como fin el capital justifica los medios, para éste, al menos en su discurso, el hombre, sobre todo si marginado, se halla sobre el capital.
  
   Venga el perverso caso del fracking a explicarlo. Sabido es que, en la lucha irracional por capitalizar a sus países de combustibles fósiles, a Trump y Bolsonaro no les importa valerse de la fracturación hidráulica para aumentar sus reservas de hidrocarburos. Y eso que se trata de una técnica que luego de realizar una perforación vertical para alcanzar las formaciones geológicas que albergan gas o petróleo, pasan a multiplicar una serie de perforaciones horizontales en la lutita inyectándole a presión grandes cantidades de agua, arena y productos químicos hasta que fuerzan la salida de los hidrocarburos, dejando inservibles por contaminadas extensas áreas de territorio.
  
   AMLO, si bien sólo lo dice en México, no está de acuerdo. Sólo que, en asuntos tan importantes y graves, por ejemplo, la contaminación ambiental, el fracking, el racismo, la justicia y la seguridad, los derechos humanos, la democracia, los gobiernos dictatoriales, el derecho a la salud, la libertad religiosa, etcétera, etcétera, quien haya sido electo para gobernar y por ende representar a un país, necesita salir de casa para anunciarlo a nivel mundial.
  
   Desde sus posiciones ultraconservadoras y para sus aviesos fines Trump y Bolsonaro no lo han dudado. Vengan ahora para ilustrarlo las recientes declaraciones del presidente de Brasil, quien deberá pasar 10 días en reposo luego de una nueva operación en su abdomen que le realizarán este domingo 8 de septiembre, respecto a su participación en el foro de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (20/IX/19): -"Asistiré a la ONU, aunque sea en silla de ruedas o en camilla” (O Globo). Cierto, hablará sin que le avenga autoridad moral alguna sobre la tragedia ambiental de la Amazonia; pero irá a dar la cara.
  
   No así, por desgracia y vez enésima, López Obrador. Él mandará, como ya lo ha hecho antes, a Ebrad. Sólo que, para dar la cara por México, como es del dominio público, fue electo por una clara mayoría de mexicanos. Y a AMLO como su legítimo mandatario también le toca, es más, no le asiste el derecho moral de delegar, su deber de defender, negociar y promocionar los asuntos que en el concierto internacional correspondan a México.