Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    20 de Octubre de 2019
06 de Octubre de 2019
EL OLVIDADO 2 DE OCTUBRE

   Parece que la generación que hizo el movimiento estudiantil del emblemático ’68 cumplió con su misión y no tarda en retirarse definitivamente. Lo que fue, lo que no, los aportes, sus limitaciones, el simbolismo que creó, su discurso, las memorias que se fueron olvidando, los libros que se escribieron y han quedado almacenados en sendas bibliotecas, el legado o herencia y hasta el “no se olvida” se han diluido entre generaciones luego de décadas.
  
   Para buena parte de los habitantes de este mundo, eso del ’68 es cosa de sus abuelos, muchos de ellos ya en mejor vida, y la inercia de las conmemoraciones a propósito de aquellos acontecimientos los viven, si acaso, como celebramos las fechas notables de efemérides en el calendario oficial y de días de guardar en nuestro santoral laico de héroes patriotas.
  
   Y es más: sería mucho más significativo el 2 de octubre para las nuevas generaciones, si se declarara como día de asueto obligatorio y propiciatorio de fines de semana largos y puentes para vacacionar.
  
   Pero más allá de la conciencia que podamos tener los ciudadanos, en general, de lo que sucedió a finales de la década de los años sesentas del siglo pasado, lo cierto es que a ningún estudioso de la sociedad mexicana le cabe ni la menor duda al afirmar que en ese punto de nuestra historia se produjo un parteaguas que generó cambios significativos, sobre todo en lo relativo a nuestro sistema político.
  
   Se sabe que fue un fenómeno mundial y que en los cambios influyó mucho un ingrediente cultural que funcionó como un destape estruendoso luego de un largo periodo de presiones sociales, represiones autoritarias y otros males que aquejaban un valor que entonces se enarboló como bandera: la libertad.
  
   En el terreno de la política el asunto de la liberación se planteó en términos de democratizar la organización social en el país. No ha sido tarea fácil. Son varias las generaciones que desde entonces hemos pagado una factura injusta y cara, y cada vez estoy más convencido de que estas nuevas juventudes son las que están disfrutando de los primeros frutos que han logrado madurar.
  
   No me preocupa que estemos diciendo que las nuevas generaciones no tienen valores, que son libertinas, que las tecnologías las están echando a perder cada día más. Después de todo eso mismo dijeron los bisabuelos de los abuelos y éstos últimos de nuestros padres. Parece una ley natural que los salientes critiquen a los entrantes.
  
   Los viejos militantes del movimiento estudiantil dirán que la lucha no ha terminado, que falta mucho por hacer, que nuestra política actual es más de lo mismo, la misma gata ya demasiado revolcada, una apariencia de cambio que se queda en lo cosmético.
  
   Pero también habrá alguno que se pudiera sorprender de lo mucho que se ha avanzado. No faltaría el aprendiz de filósofo que trajera aquello de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Algunos llamarían héroes a los sobrevivientes, pero otros los calificaría de traidores.
  
   Así son los movimientos sociales: complejos, contradictorios, sujetos a múltiples lecturas. Lo cierto es que sucedieron y más allá de que los entendamos de tal o cual forma, han dejado su huella en nuestra manera cotidiana de vivir y entender nuestro pasado, presente y futuro.
  
   ¿Qué tanto hemos olvidado en el México de hoy aquel “2 de octubre no se olvida”? ¿Qué tanto se puede impresionar un joven de hoy, de una matanza de Tlatelolco, de una invasión militar a ciudad universitaria, de una redada de presos políticos y demás atrocidades, en un país en que la nota roja de la barbarie más violenta impera todos los días, a todas horas y en todos los medios de difusión social, incluidas las redes en internet?
  
   Para contestar estas y muchas otras preguntas, y de acuerdo con aquellos tiempos: la respuesta, mi amigo, está en el viento.
  
   Mientras tanto disfrutemos de las cosas buenas que nos ofrece nuestro Estado y Región Zamora en mi página de Facebook: Del Mero Michoacán.