Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    22 de Mayo de 2019
10 de Marzo de 2019
EL FRIJOL, CREADOR DE LA SALSA VERDE PARA LA FRUTA
"el frijolito"

   Hace casi dos décadas que entrevistamos a Rubén Sánchez, a quien cariñosamente se le conoce como “el frijol”; personaje que tiene más de medio siglo vendiendo fruta en la esquina de Madero y Amado Nervo y quien se convirtió en un referente popular de nuestra ciudad. Hoy, con aprecio, recordamos esa entrevista
  
   Es un día normal en Zamora, la gente viene y va despreocupada, así se vive en provincia, en una ciudad como la nuestra. En la esquina de Amado Nervo y Madero, “el frijol”, sigue vendiendo su fruta como todos los días, salvo por un importante detalle que lo llena de rabia y desesperación: el Oficial Mayor del Ayuntamiento, Héctor Ozuna Trujillo, se ha encargado de hacerle la vida de cuadritos y vaya que lo ha logrado.
  
   Rubén Sánchez, mejor conocido como “El Frijol”, es uno de esos personajes que componen nuestra arquitectura desde hace más de seis décadas, digamos que ya es parte de los edificios y las calles citadinas, porque la esquina sin el carro de fruta de “el frijol” no es lo mismo.
  
   Por azares del destino nació en Guadalajara, pero se considera más zamorano que los chongos. Don Rubén, es más conocido que el presidente y seguramente más querido, por lo menos por los adictos a las papas y pepinos.
  
   Luego de presentarnos y ser testigos de dos que tres bromas que hacía a uno de sus clientes, le hicimos la pregunta obligada, ¿de dónde viene el apodo?, a modo de broma contesta “porque comía mucho frijol…no, no es cierto, lo que pasa es que yo trabajaba sembrando frijol en el campo”, cuando dejé aquello y comencé con esto, mucha gente que me conoció allá, me empezó a decir frijol y frijol y así se me quedó, ahora ya hasta mi puesto se llama así y mire, mire mi mandil –se extiende los extremos de la prenda y leemos: Frutas El Frijol”, ahora ese nombre lo identifica y lo ha hecho famoso en Zamora y fuera de ella.
  
   Pasa gente y lo saluda, él contesta con una sonrisa, con el mismo saludo y a veces con algún comentario o chascarrillo.
  
   ¿Es cierto que usted inventó la salsa de chile que venden ahora todos los fruteros?
  
   Sí, hace tiempo ya de eso.
  
   ¿Cómo surgió la idea?
  
   “Bueno, cuando uno ya está en este asunto, trata de buscar lo mejor para el cliente y un día, así nada más, se me ocurrió hacer una salsa con chiles verdes, me gustó y vi que combinaba con la fruta, así que empecé a traerla y pues mire, también a los clientes les gustó”.
  
   Mientras nos hacía sus comentarios, recordamos aquellos lejanos días en que buscábamos al “Frijol” precisamente por la salsa; al poco tiempo empezaron algunos otros fruteros a copiarle la receta y ahora ya hasta en otros estados podemos probarla, aunque no tan rica como la de nuestro entrevistado.
  
   Le preguntamos sobre la venta: “Está más o menos… Ya a estas alturas no nos quejamos, hay otros que están peor, ya nos conformamos con que salga para mantenernos y comer ¿no cree?
  
   El frijolito, como le dicen muchos de sus amigos, seguramente ya estaba predestinado para dedicarse a ser frutero, uno de los mejores y más reconocidos fruteros de nuestra ciudad.
  
   Proveniente de una familia humilde, empezó vendiendo gelatinas, paletas, churros, chácharas y todo lo que se podía. A los diez años empezó a vender fruta por su cuenta, así que de sus 56 años, prácticamente 46 los ha dedicado a la misma actividad.
  
   Le preguntamos sobre su familia, sus hijos y haciendo gala del sentido del humor nos responde: “Yo no tengo hijos, mi mujer sí, son ellas las que tienen familia, ¿qué, no? Pero nomás póngale que somos la familia Sánchez.
  
   Qué le gusta al frijolito.
  
   “El futbol, pero no soy apasionado, no tengo preferencia por ningún equipo, me gusta verlo y le voy al que juegue mejor- Mi hijo si es bien americanista.
  
   ¿Qué es lo que más le preocupa?
  
   Ahí si tengo muchas cosas que decirle, porque siento que se ha cometido una injusticia conmigo por parte del ayuntamiento. Con el otro presidente no tuve ningún problema, pero con este, hemos tenido muchas broncas y es que el Oficial Mayor no entiende, es muy necio, hasta me querían recoger el carro, ¿se le hace justo?
  
   La bronca es que yo he estado siempre aquí, frente a la zapatería Canadá (esquina de Madero y Nervo), pero ahora que entró este gobierno, me quitaron de aquí y me pusieron allá enfrente, junto al estacionamiento de Memo Gómez, y en mi lugar pusieron a otro. Yo me vengo pá acá hasta las dos de la tarde. Si lo que querían era “limpiar” de vendedores ambulante el primer cuadro, entonces pá que pusieron a otro en mi lugar. Yo veo que me tiene tirria este señor-
  
   ¿Este hecho le perjudica?
  
   “Claro que sí, aunque parezca que no, me hace mucha mella porque hay gente que ya nomás se asomaba para ver si estaba y al no verme, no se acercan para ver si me ven en otro lado, imagínate la cantidad de clientes que se me han ido en todo este tiempo porque no se acostumbran a verme en otro lado.
  
   Habla Armando Sánchez, su hijo de 26 años:
  
   “Hay muchos problemas, esa era su esquina, pero resulta que hora, con lo del cambio de presidente empezaron a recorrernos, que por ser zona peatonal, pero esta orden no es pareja para todos.
  
   Además nos perjudica, por ejemplo, en tiempo de lluvias, porque del lado de la Canadá hay más techo y la gente que nos compraba se podía resguardar, pero aquí ¿cómo? Entendemos que al Oficial Mayor, el presidente le da órdenes y éste las debe cumplir. Lo único que nosotros peleamos es la esquina y que nos dejen trabajar”.