Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    17 de Febrero de 2020
12 de Enero de 2020
OTRO AÑO NUEVO PARA MICHOACÁN
Podemos hacer una historia tenebrosa de Michoacán a partir de su proceso de endeudamiento público. Una gráfica de cómo ha aumentado la deuda pública del Gobierno del Estado explicaría nuestro estancamiento económico. En términos llanos puede decirse que desde hace décadas hemos suplido la inversión con el endeudamiento, la falta de productividad con préstamos que nos comprometen en el pago de capitales, pero sobre todo de impuestos, por generaciones de ciudadanos que pagamos impuestos sin ver sus frutos porque en gran parte se van por el pozo de la insolvencia.
  
   La sabiduría popular advierte que vivir de prestado no es una buena forma para sobrevivir. Finalmente, los endeudamientos terminan por ahogar las economías más temprano que tarde, sobre todo en un mundo en que los créditos son usureros, injustos porque no permiten dejar de depender de economías ajenas a lo que produce el trabajo propio.
  
   No hace falta ser economista de altos vuelos para entender esto. La experiencia en la economía más doméstica lo muestra y demuestra en la administración de los hogares. Sin trabajo todo se viene abajo y comienzan las carencias.
  
   Trasladado a la economía de un municipio, estado o país las dimensiones y complejidad cambian, pero la lógica es la misma: sin productividad no hay riqueza y las carencias se hacen presentes y aumentan.
  
   Sabemos que Michoacán es un estado rico en recursos naturales, en talentos en su mano de obra, de una ubicación geográfica que le permitiría el desarrollo de enormes negocios, incluso a escala internacional; pero al mismo tiempo sufrimos las consecuencias de que durante mucho tiempo ha sido botín de unos cuantos gobernantes y empresarios que sólo buscan intereses personales a corto plazo y no bienestar general a mediano y largo plazos.
  
   En esta segunda década del siglo XXI parece que, lejos de cambiar para mejorar, las decisiones persisten en andar por el camino equivocado: ante la crisis michoacana de muchos años, el Gobierno del Estado persiste en tratar de aportar soluciones con la intención de generar nuevos impuestos para los sectores productivos de nuestra economía y recurrir a otro multimillonario endeudamiento que comprometerá nuestra economía presente y futura.
  
   Por fortuna ambas intenciones se están dirimiendo entre lo que propone el Ejecutivo estatal y el Congreso del Estado. Se está poniendo en juego la pluralidad de los partidos políticos que participan en el Congreso y la voluntad del gobernador; pero se está echando de menos el análisis profesional de la problemática económica y la valoración de sus posibles soluciones, además de información clara y objetiva que debería permitir una participación más amplia de todos los sectores ciudadanos en las decisiones que nos afectarán.
  
   Los problemas económicos que enfrentamos los michoacanos requieren de un buen timonel que desde el gobierno y los liderazgos empresariales nos encaminen por rutas de recuperación; pero eso a la vez requiere de confianza y participación de la mayoría de los ciudadanos. Y estamos muy alejados de esa situación. No contamos con elementos que nos permitan fincar alguna esperanza y sí muchos para seguir desconfiando.
  
   ¡Qué bueno que pasamos las fiestas de fin y principio de año felicitándonos y deseándonos que este 2020 sea mejor, más próspero para todos! Pero para Michoacán este año nuevo viene cargado de muchos problemas generados desde hace décadas y nada parece que lo pueda mejorar.
  
   Mientas tanto disfrutemos de lo bueno que nos ofrece nuestro Estado y Región Zamora en mi página de Facebook: Del Mero Michoacán.