Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    20 de Marzo de 2019
10 de Marzo de 2019
LOS ENFERMOS EN MÉXICO 14
Uno de los más graves problemas que sufren los mexicanos durante su estado de enfermedad es el relacionado con la obtención de medicamentos. En la medida que el paciente los recibe del sector salud en forma incompleta, en infinidad de casos los propios individuos deben completar su dotación, adquiriéndolos por su cuenta. Así, a los padecimientos que los aquejan, se adiciona un sufrimiento complementario.
  
   Esto es tan frecuente y notable que los negocios particulares, farmacias o boticas, dedicados a la venta de las medicinas, han proliferado desorbitadamente por aquí y por allá, lo que significa que son negocios florecientes para sus propietarios, pues bajo el atractivo de ser farmacias de descuento, hacen el juego a la escasez de productos que ocurre con inusitada frecuencia en las instituciones del sector salud y que obliga a los derechohabientes y pensionados a disponer alguna cantidad de su propio peculio o pensión para adquirirlos..
  
   En Morelia, por mencionar varios ejemplos, se ve el notable crecimiento de varias líneas farmacéuticas: Guadalajara, Santa Cruz, Benavides, del Ahorro, Gems y otras. El gancho para atraer al comparador es muy simple: son farmacias de descuento que, hasta en la nota entregada al cliente, exhiben la leyenda usted ha ahorrado X pesos.
  
   Estas cadenas de farmacias, cada vez mayores y notorias, hacen lo que se les viene en gana con los precios de los mismos, porque no existe autoridad alguna que les ponga un alto. Por ello, mes tras mes, los precios aumentan y al final de un periodo determinado resulta que ya valen el doble, incluyendo los cacareados descuentos; en su gran mayoría corresponden a productos no nacionales que no se pueden producir en México, porque los derechos de sus respectivas patentes son muy rígidos.
  
   Complementariamente, y siempre como producto del contubernio entre autoridades gubernamentales y la industria farmacéutica, se han detectado verdaderos fraudes y actos de corrupción que notoriamente no solo retrasan la curación, sino que la impiden, porque han caducado o simplemente no son lo que sus etiquetas y envoltorios señalan. Tal fue el sonado caso ocurrido en Veracruz, entidad donde su gobernador se prestó al engaño de ministrar agua en lugar de anticancerígenos a los niños veracruzanos enfermos de cáncer.
  
   También se dieron casos de corrupción a la mínima escuela “tú azotas los billetes y yo hago como que te entrego las dotaciones solicitadas, solamente que las cajas de los productos contienen pedacería de cartón”. Claro que para que esto ocurra tiene que prestarse una alta autoridad y hacer hilito, hilito con una oculta cadena interna de distribución. En alguna institución michoacana se dijo, hace algunos –que ni fueron tantos- años, pero que no se dijo tan fuerte para que pudieran oír los que tenían obligadamente que oír e investigar, que se suscitó un fraude del orden de los cincuenta mil millones de pesos. Sé también que cayeron algunas cabezas, pero no fueron las que idearon el fraude sino las que no se prestaron a firmar los documentos correspondientes para acreditar lo que no se había comprado.
  
   Este último caso me recuerda otro que ocurrió en la Secretaría de Agricultura hace algunos, no tantos tantos. El proveedor hacía llegar camionetas vacías dizque con el material de consumo comprado. A la entrada recibían el vehículo y hacían como que hacían minuciosa revisión. El proveedor recibía su correspondiente paga, pero la secretaría no recibía el material. Por mucho tiempo se procedió de tal manera hasta que llegó el cambio sexenal. Llamaron a cuentas a los participantes que se cayeron con algunos millones para los nuevos administrativos y así evitaron las “vacaciones en el botellón”. Después, no pasó nada. Por todo ello, “Como México no hay dos”