Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    20 de Marzo de 2019
10 de Marzo de 2019
¿QUÉ CELEBRAR? PRECARIEDAD EN EL TRABAJO, ACOSO LABORAL Y FEMINICIDIO 23
Mientras escribo estas líneas, en el Hospital Regional, mujeres -principalmente ellas, madres-esposas, enfermeras, están agotadas después de horas de mantenerse en vela al cuidado de sus hijos, esposos; otras, muchas más, empezaron su jornada hace rato limpiando la cocina, “cachando agua”, recogiendo la basura y ordenando lo que hemos desacomodado en casa; al mismo tiempo, ellas mismas están atentas a recibir las pacas de garbanza para “desbotar” o las cajas de fresa para el “despate a domicilio”.
   Trabajo precario
   Es muy probable que estas tres actividades estén plenamente feminizadas porque “el hombre es muy malo para desvelarse y no tiene paciencia para cuidar enfermos; carece de hechura para las labores de la casa; y porque a la mujer “se le da despatar, es muy hábil con las manos”.
   Para Zamora y su región no es aventurado suponer que la expansión de la agro exportación va acompañada de un intenso proceso de flexibilización del trabajo que se nota en la creciente presencia de grupos familiares desbotando garbanza en la calle Corregidora, en Circunvalación, en Valencia y en toda la ciudad.
   Ese esquema de trabajo tiene sus lados positivos para el trabajador (a): ingresa y sale del empleo de un modo elástico (sin papeles); está al tanto de las labores domésticas; puede percibir un alto ingreso si es hábil y si, además, incorpora, a toda la familia, amigos y vecinos; y, sus costos de transacción son relativamente bajos (no fotografías, ni exámenes médicos) para ingresar.
   Por su parte, para las empresas es genial disponer de un volumen suficiente de trabajadores en cualquier horario; en la mañana o en la tarde, a medio día o en la madrugada, hay todo un ejército de reserva (mujeres y hombres capacitados y necesitados) para laborar. La capacitación y supervisión son resueltas por el grupo familiar; los costos emocionales del despido los absorbe a familia; las empresas no cubren salarios indirectos (canasta, seguridad laboral) ni diferidos (pensión) y ahorra costos de electricidad, mantenimiento del local e impuestos.
   En ese marco de condiciones de vida y de trabajo, para empeorar la situación, unos y otras, pero quizá más las mujeres, están expuestas a diversas formas de acoso laboral. Estos modos de “tensión” son absorbidos por las personas y/o les dan salida con bromas, ironía, para sobre llevar y/o finalmente, renuncian o son despedidos. A la rescisión laboral suele llamársele “descanso” se oye decir: “me descansaron”.
   Acoso (mobbing) laboral
   Generalmente, en esta interacción social existe asimetría de poder y los daños (psicológicos y físicos) pueden llevar a la víctima a un proceso de destrucción paulatina, a veces casi imperceptible.
  
   Muchos estudiosos de la conducta humana han examinado esas formas –sutiles a veces- en que se involucran los compañeros de la víctima y los mandos medios, de tal suerte que ni “parece que estén afectando a su prójimo”. Estas maneras de (mal) tratar al prójimo se desarrollan en los centros comerciales, servicios gubernamentales; en todo lugar de trabajo (en unos con más virulencia) y de ello no escapan las instituciones educativas.
  
   Heinz Leymann, uno de los investigadores que colocó el tema del mobbing en la agenda científica y en las políticas concretas, se refería al acoso (mobbing), de este modo: es aquella situación en la que una persona ejerce una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente y durante un tiempo prolongado sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona o personas acaben abandonando el lugar de trabajo.
  
   El derecho, en una versión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) define este acoso como: “la acción verbal o psicológica de índole sistemática, repetida o persistente por la que, en el lugar de trabajo o en conexión con el trabajo, una persona o un grupo de personas hiere a una víctima, la humilla, ofende o amedrenta”. Por su parte, la Ley Federal del Trabajo en México, en el artículo 3 Bis, se refiere al hostigamiento y agrega otros elementos: a. Que el tipo de hostigamiento es vertical descendente en el ámbito laboral y b. Que se expresa en conductas verbales, físicas o ambas.
  
   En un contexto socio-cultural, como el zamorano, es poco menos que imposible que alguien se atreva a formular una crítica, menos entablar un juicio laboral por acoso. Lo más probable es que los hilos invisibles que nos atan inhiban cualquier acción. El acoso en los lugares de trabajo es un secreto a voces. La violencia sexual I (verbal, simbólica) es uno de los agravantes que puede expresarse en la oración: ¿Cuánto por una metida de pies al agua? O las descaradas insinuaciones: “porque quieres trabajas”.
  
   Vigencia zamorana de Leymann
  
   Hoy podemos leer a Leymann en algunos textos de la Suprema Corte de Justicia que describen (y casi coinciden con su test). Las expresiones de mobbing anotadas abajo pueden ejemplificar a más de algún espacio de trabajo zamorano.
  
   La realización del acoso laboral ha sido identificado por distintas instancias, tales como la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México con la Tesis 1a. CCLI/2014 (10a.), y la Segunda Sala de la Corte Suprema de Justicia del Gobierno de la República de Costa Rica en la Resolución 2005-0655, del 3 de agosto de 2005, en otras acciones como las siguientes:
  
   a).Medidas organizacionales.
   Designar los trabajos peores o más degradantes; designar trabajos innecesarios, monótonos o repetitivos, sin valor o utilidad alguna; designar tareas por debajo de sus cualificaciones, habilidades o competencias habituales; no asignar ningún tipo de trabajo; exceso de trabajo (presión injustificada o establecer plazos imposibles de cumplir); tácticas de desestabilización: cambios de puesto sin previo aviso, intentos persistentes de desmoralizar o retirar ámbitos de responsabilidad sin justificación.
  
   b).Aislamiento social
   Restringir las posibilidades de comunicación por parte del superior o de los compañeros; traslado a un puesto de trabajo aislado; ignorar a la persona o no dirigirle la palabra; división entre compañeros de trabajo al enfrentarlos o confrontarlos.
  
   c). Ataques a la vida privada de la persona.
   Críticas constantes a la vida privada o íntima de la víctima; terror a través de llamadas telefónicas; atribución de fallos psicológicos y de falsas enfermedades; burlas por algún defecto personal; imitar los gestos o la voz de la víctima; ataques a las actitudes y creencias políticas y/o religiosas; descalificación de la apariencia, forma de arreglo y de vestir de la persona con gestos de reprobación o verbalmente.
  
   d).Violencia física.
   Amenazas de violencia física; maltrato físico; agresiones verbales (gritos o insultos); críticas permanentes al trabajo de las personas; amenazas verbales.
  
   e). Agresiones psicológicas
   Mortificar a otros miembros del personal con críticas negativas incesantes o privar de responsabilidades a los trabajadores que muestren grandes competencias o aptitudes profesionales; evaluar su trabajo de forma inequitativa o de forma sesgada; desvalorizar sistemáticamente su esfuerzo o éxito profesional o atribuirlo a otros factores o a terceros; amplificar y dramatizar de manera injustificada errores pequeños o intrascendentes; menospreciar o menoscabar personal o profesionalmente a la persona; ningunear, ignorar, excluir, fingir no verle o hacerle “invisible”; descalificación en privado y en público de cualquier cosa trascendente o intrascendente que diga la persona acosada; constante invitación a desarrollar otra actividad en otro centro de trabajo; sesiones de amplia duración, dos horas mensual o bimestralmente, en las que se tensiona a la víctima de acoso en todo sentido, con frases como “no sirves para el trabajo”, “qué haces aquí”.
  
   La mujer en un marco de violencia física
  
   En general, los homicidios y lesiones intencionales registradas en la conurbación Zamora-Jacona, considerando víctimas y victimarios es un hecho marcadamente masculino. En el año 2018, 16 de cada 100 víctimas eran mujeres (15.71%, 83/528); en lo que va de 2019, 14 de cada 100 (14.15%, 15/106) son féminas (Tabla 1.2019).
   Examinando el último corte, enero al 7 de marzo de 2019, de 65 homicidios sólo 4 eran mujeres. De estos 4 casos, 3 ocurrieron en febrero. No deja de asombrar la brutalidad de estos hechos, tampoco es raro escuchar opiniones de las personas (y de los políticos): “por algo será; en algo mal andaban”.
  
   Tabla 1.2019. Homicidios y lesiones registradas por la prensa en Zamora-Jacona, enero-marzo 7 de 2019
  
  
  
   Fuentes: Elaboración propia EH, RG, ES, JLS, Denuncia Ciudadana, Red 113, El Independiente, ZdeZamora, Cambio de Michoacán.
   Notas: corte 7 marzo 2019; nd = no hay dato o información insuficiente; ileso: sin daño físico aparente, H = hombre, M mujer