Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    02 de Junio de 2020
17 de Mayo de 2020
EDUCACIÓN, TECNOLOGÍA Y TRABAJO COLECTIVO

   El desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación hace indispensable una nueva alfabetización, que además de desarrollar habilidades tecnológicas construya una cultura de participación en procesos colectivos de reflexión y generación de conocimiento.
  
   En realidad, todo conocimiento es una construcción colectiva, sólo que los sistemas escolares en los que somos educados suelen no reflexionar sobre este carácter social del saber y no sólo eso, sino que no enseñan al alumno a generar conocimiento en forma colectiva. Y esto ocurre en todos los niveles de nuestros sistemas educativos, desde los niveles básicos hasta los doctorados y postdoctorados.
  
   Cualquiera que haya participado en alguna experiencia de producción colectiva de conocimiento sabrá que es la mejor manera de hacerlo. Pero también sabrá que se requiere saber trabajar en equipo, cosa que no es común porque no estamos habituados a hacerlo y no sabemos cómo participar ni cómo compartir nuestros saberes con otros en esa tarea de generar conocimiento.
  
   En los nuevos contextos tecnológicos, necesitamos aprender a trabajar en grupo partiendo de la base de que todos pueden aportar y de la necesidad de compartir lo propio; es decir, empujando la participación desde el aula, venciendo las resistencias que tanto docentes como alumnos presentan, para operar didácticas de producción colectiva de conocimiento.
  
   Las nuevas tecnologías de la información y comunicación son dispositivos ideales para fomentar ese tipo de cultura participativa, entre otras razones porque no se puede usar esa sin interactuar, sin participar, porque se puede hacer desde cualquier lugar en donde uno se encuentre y porque los jóvenes buscan la integración horizontal con sus pares.
  
   Los jóvenes son naturalmente participativos y más aún con las nuevas tecnologías y la web. Pero no se está aprovechando lo suficiente desde el punto de vista de la educación. Una de las razones es que existe un rebasamiento tecnológico de la generación anterior e inclusive, muchas veces, un rechazo a su uso.
  
   Los docentes debemos darnos cuenta que estamos ante procesos de una intensísima evolución comunicativa, que ya no tienen retorno y cada vez será más complejos. El reto es aprovecharlos en beneficios de los jóvenes estudiantes para fomentar en ellos una participación crítica y responsable en la generación colectiva de conocimientos, que a fin de cuentas constituyen su propia educación.
  
   El paro repentino de la educación presencial y la sustitución por la educación a distancia, para evitar los contagios de la pandemia del coronavirus, evidenció muchos aspectos relacionados con lo anterior: desconocimiento de las tecnologías de comunicación, falta de habilidades para utilizarlas en educación, mucha resistencia de los docentes y de los alumnos para adaptarse. Y desde luego, lo primero que se hizo evidente fue la carencia de planeación para llevar a cabo ese tipo de educación a distancia.
  
   En el campo de la educación, los aprendizajes de esta experiencia de distanciamiento social obligado son muchos:
  
   • Existe tecnología suficiente, accesible y barata, al alcance de la mayoría.
   • Debemos desarrollar programas para incrementar las habilidades tecnológicas en docentes y estudiantes.
   • Enseñar a docentes y alumnos didácticas para la educación a distancia
   • Aprender a generar conocimiento colectivamente
   • Aprender a trabajar en equipo.
   • Abandonar el aula, romper el cascaron de esta estructura.
  
   De lo contrario, el docente y la escuela que no puedan o no quieran impulsar estos modelos educativos de producción colectiva de saberes utilizando con apoyo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, serán muy pronto piezas de museo.