Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    02 de Junio de 2020
17 de Mayo de 2020
PANDEMIA DE INCERTIDUMBRE
No saber qué pasa y, sobre todo, no saber qué hacer ante lo que pasa. Y esa incertidumbre provoca una sobredosis de angustia, zozobra, nerviosismo, miedo y el famoso estrés, un coctel de todas. Sobre todo, si la realidad es una tragedia. Tan seria, que amenaza la vida misma.
  
   Merodea la muerte a bordo de una enfermedad que es tan simple como contagiarse sin arriesgarse más que a vivir como siempre, en las costumbres más cotidianas, con las personas más íntimas y en lugares comunes. No hace falta desafiar al destino, ni ser más valientes que los demás o atreverse a estar en lugares inhóspitos. La desgracia llega a domicilio en cualquier momento.
  
   Y no es cierto. Porque al mismo tiempo la vida transcurre con la aparente normalidad de siempre. Las cosas están en su lugar, así sea en el acostumbrado desorden. La primavera transcurre con su calor que desespera en la espera de las lluvias. El resto de la naturaleza es ajena a nuestro drama. El reloj parece alentarse pero, sabemos, cuenta puntual los segundos.
  
   Desde todos los frentes, las noticias que nos bombardean ponen en pantallas escenas dantescas de una película como obra y gracia de la ciencia ficción. Vivimos el momento histórico para la humanidad como leyéndolo en el libro de la Historia en un tiempo que ya no alcanzaremos a vivir. Todavía no nos creemos que nos esté tocando vivir esto si apenas hace unas semanas vivimos una Navidad tradicional y luego todos nos deseamos el feliz año nuevo.
  
   ¿A qué hora comenzó este capítulo en que todo se desbarata, incluyendo lo contado en los libros anteriores? Pero, sobre todo: ¿de qué se trata este drama y cómo va a terminar?
  
   No estamos acostumbrados a vivir con tanta incertidumbre. Está de moda decir que tenemos que renunciar a nuestra zona de confort, pero ¿por qué? Después de todo para eso trabajamos de la mañana a la noche; desarrollamos una civilización con tecnologías que nos proporcionan bienestar; mantenemos sistemas políticos que garantizan una relativa paz social; profesamos religiones que nos proporcionan porciones de espiritualidad; actualizamos costumbres y tradiciones que le dan identidad y sentido a nuestras vidas… Luego llegan las pandemias.
  
   Y la incertidumbre mata primero. ¿De qué van a vivir los sobrevivientes si esto parece que no va a dejar piedra sobre piedra?
  
   Así como caen las víctimas de la enfermedad, también perecerán quienes sucumban a la desesperanza. En la cuenta final, unos y otros quedarán en la fosa común de la pandemia del 2020. Los unos, vencidos por el virus; los otros, por la incertidumbre.
  
   ¿Cuál es el antídoto? ¿La ciencia, que no atina a producir una vacuna eficaz, infalible y disponible? ¿La fe, que aún no sabe cómo generar un milagro colectivo? ¿La indiferencia, que se esconde detrás de la ignorancia? ¿La ancestral sabiduría, que murió con los últimos viejos de la aldea?
  
   El único problema, real y verdadero, es que lo efímero se oculta tras el velo de la incertidumbre. Porque no hay nada más certero que la fragilidad de la vida.
  
   Mientras tanto disfrutemos todo lo que nos espera, luego de este tiempo, en mi página de Facebook: Del Mero Michoacán.