Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    25 de Noviembre de 2020
26 de Julio de 2020
SUPERMERCADO

   No a las tarifas parroquiales
   En la organización de la Iglesia como institución, su base es la parroquia. Corresponde a lo que en la sociedad civil es el municipio. De allí que, a semejanza de éste, el cual, si desea cumplir su tarea de la mejor manera, debe irse adaptando a los “signos de los tiempos” o a las circunstancias concretas del tiempo en que se vive, lo ha de emprender también la parroquia. Tal es el caso del documento emitido por la Congregación para el Clero sobre “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”.
  
   Es escrito se desarrolla en ocho que llama “Claves” o capítulos, a saber: La parroquia, Casa en medio de las casas; Divisiones parroquiales; El párroco, “pastor propio” de la comunidad; Los diáconos: ministros ordenados, no “mitad curas y mitad laicos”; El testimonio de los consagrados y el compromiso generoso de los laicos; Los organismos de corresponsabilidad eclesial, y No a los “tarifarios” para los sacramentos. Cada uno de esos capítulos requiere estudios cuidadosos, aplicables paulatinamente a la realidad. La clave o capítulo que me parece más práctico y de actualidad es el último, el relativo a lo de los aranceles parroquiales, cuyo contenido es el siguiente:
  
   “Deben ser un ‘acto libre’ de parte del oferente y no deben ser exigidos como si fueran un impuesto o un arancel. La vida sacramental no ‘mercantilizada y la celebración de la misa, como las otras acciones ministeriales, no pueden estar sujetas a aranceles, negociación o comercio. Por el contrario, se exhorta a los sacerdotes a dar un ejemplo virtuoso en el uso del dinero, a través de un estilo de vida sobrio y una administración transparente de los bienes de la parroquia. De esta manera, se podrá sensibilizar a los fieles para que contribuyan voluntariamente a las necesidades de la parroquia que también ‘son suyas propias’”.
  
   De aquí y de allá
   LO promete mejorar a fondo lo relativo a la Salud pública, lo cual implica la aceptación que es muy deficiente, pero no dice cómo ni cuándo. Algo parecido a lo de combatir la violencia y, en especial, el feminicidio. Al menos planea para que durante su gobierno no avance más. + Trump culpa a México del aumento del coronavirus-19 en Estados Unidos, aunque algo ha ayudado para detener dicha pandemia el “precioso” muro que está construyendo en el límite con nuestro propio país. + El mismo presidente del vecino del norte, la noche de la cena que ofreció al presidente López Obrador comentó que se había disciplinado para no hablar del muro, claro, de lo contrario obstaculizaría la finalidad de la invitación. + Estados Unidos renueva el Tratado de Libre Comercio existente con Canadá y México. Gran tratado, pero con un muro material divisorio entre el primero y el tercero de los contratantes.
  
   Obispos contra la inseguridad la violencia
   En nota aparte incluimos en la presente edición una “Declaración de los obispos sobre el don de la vida y dignidad humana”.
  
   En el documento los prelados presentan formas en las cuales se vulnera la vida y la dignidad humana, como es el caso del aborto, las drogas, la trata de personas, la corrupción y la falta de solidaridad ante la pobreza.
  
   Reconocen la importancia de vivir en una sociedad libre y llamada a consolidar la democracia; se oponen a limitar el derecho a la libre expresión de la verdad.
  
   Finalmente, los miembros del episcopado mexicano lamentan que el país se haya visto afectado por la violencia y la inseguridad que han alcanzado niveles nunca antes vistos y que no dudan en calificar como otra peste (como la del COVID-19) por su cantidad, frecuencia y crueldad, ante lo cual no pueden ser indiferentes. Habrá que ver en qué medida vayan los párrocos a poner en práctica tal medida, que viene a contradecir una práctica contraria de siglos.