Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    12 de Agosto de 2020
26 de Julio de 2020
¿POR QUÉ LA IGLESIA TARDÓ EN SANCIONAR AL PADRE GOYO?
Gregorio López Gerónimo, sacerdote católico más conocido como el padre Goyo, ha sido un componente importante en el movimiento de los autodefensas de Apatzingán. Estimado en su momento por representantes de esa lucha, como Mireles e Hipólito, fue criticado por colegas de su Diócesis y, ahora, suspendido por el obispado debido a “faltas repetitivas y graves dentro y fuera de la diócesis en la administración de los sacramentos, faltas graves que han ocasionado serios problemas en la comunidad eclesial” (20-07-2020).
  
   José Manuel Mireles Valverde afirmaba que el padre Goyo era su líder moral y que le “… ayudó al rescate de 72 personas secuestradas en una bodega de Apatzingán y otras 12 en el rancho del Filón (…) y a encontrar a todos los muchachos que participaron en la quema de gasolineras y subestaciones …” (Rompe Viento, entrevista, 9-05-2014); en cambio, el vocero de la Diócesis de Apatzingán, Javier Cortés, sostenía que con sus palabras y actos, el padre Goyo ponía en riesgo a todos los sacerdotes y que usar chaleco antibalas era puro protagonismo (Agencia Esquema, 8-05-2014).
  
   No era -no es- un sacerdote ordinario, de misas y rezos, lo mismo convocó a la gente a defenderse en la plaza que en la iglesia. De su crítica no se salvó la Iglesia: si yo fuera obispo apoyaría a quien dijera la verdad. Mi gran enemigo son algunos miembros del Episcopado que tienen miedo de que siga trabajando en esta línea. Pero la gente está agradecida y eso ellos no lo ven (…). Le tengo miedo al gobierno y a la iglesia timorata que tiene miedo dar la cara. Le tengo miedo a la jerarquía de algunos miembros de la iglesia que están muy maliciados por la delincuencia (El Sol de Chilpancingo, 28-02-2016).
  
   Gregorio López Gerónimo apelará dentro de la normatividad eclesial y continuará su servicio social. Para el padre Goyo el sacerdocio no es sólo celebrar misa y contar limosna y recientemente dijo a la prensa: se me está acusando porque bauticé a un adulto, permití que fuera padrino una persona no casada y casé a un anciano moribundo en su último deseo. Para el obispo eso es violar los sacramentos y faltar al respeto ya que para esos sacramentos hay que preparar a las personas durante un año (El Sol de Morelia, 22-07-2020).
  
   Inicialmente me preguntaba: ¿Por qué la suspensión del padre Goyo? pero es una interrogación incorrecta, más bien la cuestión es: ¿Por qué la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana tardó tanto en castigar al padre Goyo? Generalmente, la alta jerarquía de Iglesia Católica se adhiere a los poderosos, políticos, empresarios, terratenientes, y los curas críticos resultan excesivamente incómodos.
  
   El caso es sumamente interesante pues ha habido quejas por presuntos abusos de sacerdotes y no prosperan. Ha habido muchos “Macieles” que han agrietado a la institución, pero simplemente se le cambia de adscripción al presbítero o se le aplica alguna amonestación y la iglesia “cierra filas”.
  
   Escribí esta parte hace tiempo (los tratos sospechosos) animado por el Santo Padre que nos convocó en 2016 a no perder la memoria. Si, en verdad el Papa hizo un llamado a no resignarse ni perder la memoria ante ambientes dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad (Cambio de Michoacán, 17-02-2016, p. 4), eso me invitaba: recordar las prácticas poco transparentes de reconocidos líderes espirituales.
  
   Y en ese exhorto del papa coloco la sanción aplicada al Padre Gregorio López Gerónimo más conocido como el Padre Goyo, religioso que en 2013 participara en el movimiento de las autodefensas michoacanas. El punto llama la atención porque se conoce de verdaderos escándalos frente a los cuales la Iglesia fue omisa por mucho tiempo, como el famoso padre Maciel.
  
   Tratos sospechosos
   Sin duda, uno de los hechos más controvertidos fue el homicidio del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, el 24 de mayo de 1993, al ser “confundido” con el chapo Guzmán en el aeropuerto de Guadalajara.
  
   Por si no fuera suficiente para deteriorar la reputación de las sotanas, en diciembre de 1993 y enero de 1994, el entonces nuncio apostólico Girolamo Prigione se reunió con Ramón y Benjamín Arellano Félix, quienes reconocieron que asesinaron “por error” al cardenal Posadas Ocampo, pues el objetivo era el representante de otra corporación, Joaquín El Chapo Guzmán.
  
   No menor polémica se desató en torno a la vinculación de Iglesia y narcotráfico cuando en julio de 1997 se difundieron fotografías que mostraban al señor de los Cielos en una visita familiar a Tierra Santa, con Ernesto Alvarez, sacerdote de la diócesis de Culiacán, quien admitió públicamente haberlo acompañado a Jerusalén. Ernesto Alvarez y Benjamín Olivas, otro religioso, mantenían relaciones con la familia del empresario de las drogas no permitidas “por la ayuda que la familia Carrillo prestaba a la Ciudad de los Niños”, un albergue para huérfanos (Clarín, 25-09-1997).
  
   Otro gran escándalo emergió cuando el canónigo de la Basílica de Guadalupe, Raúl Soto, reveló en septiembre de 1997 que al menos dos empresarios, Amado Carrillo Fuentes (El Señor de los Cielos) y Rafael Caro Quintero, aportaban dinero para obras de caridad (El Tiempo, AFP, 22 de septiembre de 1997.
  
   Tiempo después, en septiembre de 2005 el obispo de Aguascalientes, Ramón Godínez Flores (qpd), atrajo los reflectores al reconocer que la Iglesia recibía donativos de los narcotraficantes, que al llegar a las arcas clericales se “purificaban”. “Recibimos de todos, si ustedes dan recibimos lo que dan, si da un narco no vamos a investigar si da un narco o no, nosotros de eso vivimos, de las ofrendas que dan los fieles y no investigamos de dónde consiguen ese dinero” (Milenio, 29-04-2009).
  
   En abril del 2008, el obispo de Texcoco, Carlos Aguiar Retes, volvió a referirse a las narcolimosnas exaltando la generosidad de algunos narcotraficantes y haciendo una validación de éstos como actores sociales, “porque hacen obras muy significativas para la comunidad: meten luz y se encargan de financiar la construcción de caminos. También construyen Iglesias y Capillas. Eso ocurre en poblaciones de la sierra, donde el gobierno no tiene recursos para actuar” (Arsenal, Diario Digital. 29-01-2013).
  
   Otro caso interesante fue la inauguración de la capilla de Nuestra Señora de los Lagos (Hidalgo) donde el 2 de febrero de 2009 la placa develada –con todos los honores-, decía: "Centro de Evangelización y Catequesis Juan Pablo II, donada por Heriberto Lazcano Lazcano" (INFOBAE, 31 de octubre de 2010 (RFI, español). “El Lazca”, capacitado en el ejército, fue un distinguido fundador de los “Z”.
  
   La dimensión del escándalo y la presión social hicieron que el cardenal Norberto Rivera Carrera deslindara la posición de la máxima jerarquía eclesial: “Hay sospechas de que benefactores coludidos con el narcotráfico han ayudado con dinero, del más sucio y sanguinario negocio, en la construcción de algunas capillas, lo cual resulta inmoral y doblemente condenable, y nada justifica que se pueda aceptar esta situación" (RFI español, 01-11-2010; Semanario Desde la Fe, 31-10-2010).
  
   La suspensión de “la sotana” al Padre Goyo genera dudas: ¿lo castigan por haber actuado al lado de los autodefensas, por nexos con el narco o por ambas acciones? ¿De qué lado están los altos funcionarios religiosos?
  
  
Zamora, Michoacán, 24 de julio de 2020
   jlseefoo@hotmail.com