Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    22 de Octubre de 2020
11 de Octubre de 2020
LOS SALUBRISTAS DE NEZAHUALCÓYOTL

   (Tiempos aquellos del 1973)
  
   INTRODUCCIÓN
   Tan mal gobernado, tan mal administrado nuestro México… Y digo tan mal administrado cuando me refiero a sus más de ciento veintisiete millones de mexicanos; porque cuando considero sólo a ese cacho que falta para completar la población total de ciento treinta millones, reconocida hasta este 2017, séanse los otros tres millones, entonces la expresión cambia para convertirse en ¡afortunado país, tan cerca de los Estados Unidos de América!, que finalmente son los que, por debajo del agua, han dado a ese cacho (gobernantes, políticos, partidos), todos los millones que tienen, hasta convertirlos en súperprivilegiados y súpermillonarios socios de sus miles de empresas, entre otras, Sam’s, Costco, Cocacola, Walmart, Pepsicola, Aurrerá, mineras, puertos aéreos y marinos, ferrocarriles, playas, y un chinguero más, etc.
  
   Claro que una cosa es que la gran mayoría esté jodida y otra que no tenga etapas de alta felicidad, porque nadie puede negar que trienio a trienio y sexenio a sexenio, esos desheredados y muchos casi muertos de hambre se la viven altamente felices al tener entre sus manos la poderosa boleta electoral con la que emitirán el sufragio. Entonces sí, paladea ese poder que llevará a los traicioneros miembros de los partidos políticos a las distintas y diversas representaciones del mando y administración nacionales, sean presidentes, gobernadores, jueces, comisionados de chile de dulce y de manteca y muchos, pero muchos otros más huesos de distintas denominaciones.
  
   Ciertamente, los sufragantes tienen el poder, porque es indudable que la camada de administradores, jueces, y legisladores vigilantes –hombres y mujeres de la ley-, que organizan esos procesos, se vanaglorian de ser soberanamente respetosos de los resultados que habrán de emanar de las urnas. Pero una cosa es lo que hallen en las urnas y otra muy diferente que sean respetuosos de las leyes que rigen el país.
  
   Hasta allí los momentos de felicidad en el paladeo de ese poder, al que repito, sienten y gozan. O ¿qué no es felicidad que busquen y apapachen a emisores y emisoras del sufragio?, ¿qué no es gozo sentir que son tan importantes que todos, candidatos y candidatas de todos los partidos los asedien y prometan hacer de México un paraíso donde seguirán gozando de privilegios y tratos afortunados?
  
   Pero desgraciadamente ese poder lo venden a los falsos respetuosos de las leyes que los engañan y los engañarán con mentiras para que el todopoderoso tricolor y sus aliados panistas, verdolagas, aliancistas, perredistas y etceteristas se alcen con la victoria para continuar malgoberando, maladministrando a ese pobre México al que ellos –los jodidos- y solamente ellos pertenecen.
  
   Así, los sueños que sus cerebros engendraron se convierten en crueles realidades que han ahogado y ahogarán al México pobre porque…
  
   Como eso se ha repetido trienio tras trienio y sexenio tras sexenio, México vive excelentes resultados; entre otros: carestía; el peso ha bajado hasta convertirse en KK; la deuda se ha elevará hasta el séptimo cielo (más de nueve billones de pesos); se han vendido todas las empresas y todo lo vendible del país; esos que apapacharon y besaron para obtener el voto se pasean por todo el mundo en aviones de primera o particulares; reforma tras reforma atentan contra el bienestar de los emisores de los votos y los 120 millones de mexicanos; crecen en tamaño y gastos, con distintos nombres, todas las fuerzas de ataque disfrazadas en corporaciones para garantizar la seguridad del país y el bienestar de los mexicanos (ejército, armada, policía federal de mando único, gendarmería nacional, bases marinas en todas las costas con las que se combaten a los que se rebelan y estén en contra de la sacra voluntad de los mandantes); la libre empresa se ha elevado muy por encima como Sol en hostia sagrada en el momento de la eucaristía, para sustituir las obligaciones constitucionales del Estado mexicano (educación pública, seguridad social y servicios de salud, alimentación, vivienda, trabajo, otras); los auténticos trabajadores han sido corridos de sus trabajos (Mexicana de Aviación, SEP, IMSS), y convertidos en vándalos por declaraciones oficiales emitidas en los medios de difusión, y son combatidos con toda la fuerza de la ley, porque atentan contra la seguridad de los mexicanos.
  
   No hay que asustarse, tenemos timbres universales de orgullo, entre otros: representantes que se duelen de la situación que viven los mismos trabajadores –aunque vivan en otros países-; aparecemos en los medios universales de difusión un día sí y otro también, aunque en nota roja; tenemos hombres y mujeres inteligentes que ganan miles o millones de dólares cada minuto, cada hora, para convertirse en grandes ric@s del mundo; de nosotros es el avión presidencial más caro del universo, como prueba de que aquí se combate el populismo, contra el sentir del inmediato anterior presidente del país más rico y poderoso de la Tierra que se exhibió como “populista”; en fin… ¡pobre México!