Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    22 de Octubre de 2020
11 de Octubre de 2020
POR EL DESARROLLO TURÍSTICO DE PUEBLOS

   Cuando alguien dispone de tiempo y piensa viajar, lo general es pasar unos días o un fin de semana en una playa, disfrutando del mar y de los manjares propios suyos, que un pescado guachinango u otra variedad, que unos camarones, que unos pulpos en su tinta con arroz…
  
   Otra opción, un tanto sofisticada, es el visitar sitios arqueólogicos, principalmente del sureste mexicano, pero existen en otros muchos puntos como Puebla, Morelos, Poza Rica Veracruz, Tingambato Michoacán.
  
   Si hay dinero, hay gente que prefiere viajar a los Estados Unidos, en especial a los casinos de Las Vegas, Nevada; si bien ya hay casinos también en México, pero quizás no tan atractivos en el conjunto como los citados.
  
   Elementos de la clase media económica y alta prefieren acudir a “las Europas”. Se olvidan de conocer primero su propio país y todo centro y Suramérica, que guardan grandes riquezas naturales, culturales y que son más afines a nuestra lengua, fe y costumbres. Y ya para qué seguir hablando de sitios de viaje, pues queda todo el medio y lejano oriente, Australia, Nueva Zelanda, todo África.
  
   Sin embargo, ahora resulta que, debido a la pandemia del coronavirus-9, el turismo internacional se ha visto muy disminuido. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMT), entre 100 y 120 millones de empleos turísticos directos están actualmente en riesgo. De allí la propuesta de la propia OMT, organismo de la Organización de las Naciones Unidas (0NU), que apuesta por el turismo rural, palabra que puede extenderse al turismo no en las grandes ciudades sino en pueblos de dimensiones modestas, “donde el sector es un empleador importante y un pilar económico”
  
   Por su parte, el cardenal Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano integral, a propósito de la Jornada de referencia, se aboca más bien al aspecto espiritual de la actividad turística. Para el prelado, dicha 41ª. Jornada Mundial del Turismo “Turismo y desarrollo rural” constituye una invitación a “tomar en serio y a poner en práctica el desarrollo sostenible que, en el ámbito del turismo, significa un mayor interés por los destinos turísticos extraurbanos, y menos frecuentados: esos lugares más escondidos que hay que descrubrir o redescubrir precisamente porque son más encantadores y no contaminados”. También expresa que en este momento de pandemia, dicho tipo de turismo puede convertirse en “un instrumento de proximidad. Sí, nuestro mundo postmoderno necesita proximidad, es decir, cercanía en las relaciones y, por lo tanto, en los corazones”.
  
   Tratando de aplicar el nuevo criterio de la OIT, a los habitantes de Zamora que deseen realizar algún tipo de turismo, ahí tienen, para empezar la región de la Meseta purépecha, configurada geográficamente de multitud de volcanes apagados milenarios y el reciente de El Paricutín, de bellísimos bosques, aunque lastimosamente diezmados, de tierra fría, con la variedad de la raza originaria purépecha dotada de su propia lengua, de sus usos y costumbres, su cocina original, los monumentos arqueológicos de las yácatas, de sus templos católicos de magnífica arquitectura, la mayoría de ellos construidos durante el siglo XVI por los evangelizadores hispanos…
  
   Otra región muy interesante es la de Tierra Caliente michoacana. Por su clima cálido, su tierra feraz de pan llevar, sus extensas huertas con diversidad de frutas tropicales, el carácter “bragao” de su gente, sus pueblos muy interesantes de Lombardía y Nueva Italia, de los Cussi, con título o sin él, Apatzingán su capital, sede de la primera constitución del México independiente por conquistar, con su cocina propia cocina de queso, iguana, a veces venado, morisqueta; Buena Vista Tomatlán, con la gran presa de Chilatán, Tepalcatepec regada por el río de ese mismo nombre o, mejor, del Río grande, que desemboca en la presa de El Infiernillo; Aguililla, valles colmados de palomas (güilotas) y cerros que circundan el gran valle, aún con numerosos venados…
  
   Una tercera región, con sus pueblos y su gente industriosa es la de la Ciénega de Chapala, que podemos extender hasta el así bautizado por el Colmich bajío zamorano y bajío penjamillense, sus pueblos aledaños, de clima templado, amplios valles aptos para la agricultura y la ganadería; Jiquilpan pueblo mágico, Sahuayo emprendedor, del niño mártir; Comumatlán, San Pedro Caro, Pajacuarán, pegados a la laguna de Chapala. Región de agricultores, ganaderos, comerciantes y empacadores de frutas.
  
   Una última región michoacana es la de la Cuenca del Tepalcatepec, dentro de la cual se ubican Cotija, Sta. Inés, Tacátzcuaro, Los Reyes, Peribán, Apo del rosario.