Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    22 de Octubre de 2020
11 de Octubre de 2020
VIOLENCIA DE GÉNERO, OTRA PANDEMIA
La mujer no se deja ayudar: Síndica de Tangamandapio.
  
  
   S. Tangamandapio, Mich., a 7 de octubre del 2020.-- La desaparición y muerte de la joven Jessica González Villaseñor ha provocado una ola de protestas en el Estado. Y esta localidad, no ha escapado a su influencia. Desde el inicio de la última semana de Septiembre, sobre los muros y cercanía del quiosco, cartulinas, dibujos, consignas, sentimientos y pesar que este caso ha despertado entre un sector de las mujeres de este poblado. Sobre todo entre las jovencitas estudiantes, aunque no faltan las damas ni las madres de familia.
  
   No se deja ayudar
   “La violencia contra la mujer ha ido en aumento –indica, de entrada, la señora Leticia Mateo Hernández, síndica del ayuntamiento--. (Aquí, en su oficina) Estamos para ayudar a la gente, a las mujeres principalmente; y a la ciudadanía en general. Pero me doy cuenta que, lamentablemente, la mujer no se deja ayudar. Porque sigue soportando la violencia, por parte de la pareja. Aquí, vienen, presentan la denuncia pero allí se quedan; no quieren darle seguimiento. No sé cuál sea el detalle, no sé cuál sea el miedo; porque no quieren que la denuncia siga adelante.
  
   --¿No será porque saben que, al final, tienen que vivir junto al verdugo? –pregunto a la funcionaria.
  
   --¡Pero a eso nadie las obliga! –responde, con seguridad.
  
   --¿Será por la costumbre? ¿Será por la influencia que tiene la Iglesia entre su feligresía?
  
   --La Iglesia, por ejemplo, puede poner freno a esto, no puede influir en esto. Porque: “Te casaste para toda la vida, y ahora te aguantas”.
  
   Se va a aguantar
   --¿Considera que siguen vigentes estas prácticas y consejas?
  
   --Imagino que puede ser esto lo que las detiene. Además, eso es lo que les han inculcado sus padres. Por aquello de que: ´Quien se casa, es porque va a aguantar la vida que le toca´´. Pero estamos mal. ¡Estamos mal, muy mal! Porque, de acuerdo a la equidad de género, todos somos iguales. Así que nadie tiene porqué violentarse. ¡Nadie!
  
   “Esto viene al caso porque aquí, en esta oficina, he sabido de casos en los que las mujeres agreden al hombre. Son muy pocos los casos que he conocido. Son más, muchas más las que hablan de la violencia hacia las mujeres. ¡Muchos más!”, indica.
  
   Niega haber visto mujeres golpeadas, con moretones. “Más bien las agreden, no las golpean, no les dejan moretones. ¡O las saben golpear. Lo hacen los sitios donde no se les noten los golpes”, aventura.
  
  
  
   Conmigo cuenta
   La señora Mateo Hernández da a conocer que, con el fin de apoyar a las víctimas, el ayuntamiento tiene un convenio con el grupo de Atención a Víctimas; a través del cual, se brinda apoyo a las personas que realmente lo necesitan. Y sin ningún costo, asegura.
  
   --Y ¿qué cree? La gente de aquí no quiere ir, no va; no le da seguimiento al asunto –afirma.
  
   --Será que esas personas no quieren que los vecinos se enteren de la forma de vida que llevan.
  
   --¡Exacto! Desgraciadamente sí hay muchas víctimas aquí, en la cabecera. ¡Y esto es preocupante, la verdad! –reitera--. Y yo estoy aquí, disponible, para que todas las mujeres que tengan un problema así, que estén en un problema así, para apoyarlas. ¡Créanme! Tengan la seguridad de que yo las voy a ayudar, en lo que a mi corresponda. ¡Yo las voy a ayudar! –recalca--. Quien venga a buscar apoyo, quien quiera sentir ese apoyo, conmigo cuenta: como mujer, como una madre, como una amiga, como una esposa que soy –asevera.
  
   Te tocó esto
   La síndica considera que en las comunidades esta situación puede ser común, aunque no ha sido requerida para atender ningún caso. “Creo que el problema existe, pero allá, las personas somos un poquito más cohibidas. “Tenemos, en los usos y costumbres, cosas como: ´Te tocó esto, y te vas a aguantar”, ´Vas a tener los hijos que Dios te mande´, menciona.
  
   Con relación a la práctica del futbol, por parte de las mujeres, dice desconocer el trato que reciben quienes practican este deporte. Práctica que no ha salido invicta, limpia, en cuanto al maltrato y machismo.
  
   Jessica y Yanet, 2 futbolistas
   Jessica Anguiano y Yanet Ayala son 2 jóvenes futbolistas que han logrado sacar la cabeza por sobre la mayoría de quienes practican el deporte de las patadas. Con 10 años como futbolista, la primera ha militado en 7 equipos, entre los que destacan el de la Sub-17 del Monarcas, en Morelia, y en “Zamora, con el equipo RAS, que son 2 de los más conocidos”, por los aficionados.
  
  
  
   Nativa de Buena Vista, Anguiano asegura sentirse “muy a gusto, al formar parte de estos equipos, porque he tenido muchas experiencias, buenas”, sin olvidar que también ha pasado por malos momentos, “sobre todo cuando se pierde”, cuenta la guardameta.
  
   --Jessica, imagino que, antes de salir a la cancha, son objeto de masajes. ¿Aceptarías que lo hiciera un hombre? –mientras hago la pregunta, recuerdo el lío que se armó entre el entrenador argentino Ricardo Lavolpe y una masajista que lo auxiliaba.
  
   --Con nosotras lo hace una mujer. Lo aceptaría, pero creo que sería muy incómodo. Es preferible que lo haga una mujer.
  
   Se intuye lo que busca el hombre
   Por su parte, Yanet Ayala, santiagueña, compañera de equipo de la terracalentense, no se anda por las ramas en este campo, está consciente de que el hombre “piensa y se hace como que no nos damos cuenta de lo que pretende. Pero al instante se siente el tipo de masaje de una mujer del que practica el hombre. No lo hacen todos, pero sí hay quien busca otra cosa”, señala.
  
   Relata que, una vez, “en Morelia, me lesioné la parte frontal, debajo de la rodilla –una lesión que todavía tengo--, y el masajista me dijo que el golpe había lesionado hasta la pompy. Yo de le decía: ¡No! Cómo va a ser desde acá, desde la pompy! eso no puede ser. Él me decía: ¡Sí, te la tengo que sobar desde acá! Pues mejor no me sobes nada, ¡Así me quedo!”. Porque, luego se intuye lo que busca el hombre.
  
   Comenta que, a partir de esa experiencia, “no me he dejado (masajes de precalentamiento), aunque estés con la tentación y la duda de que si vuelve a pasar” un caso semejante.
  
   Jessica, guardameta –se dice que es muy segura bajo el arco-- sabe sobre la posibilidad de que, el hombre, con frecuencia, quiera hacer valer su condición de macho, ante la mujer. Relata que en su casa, sus padres y familia, le advierten en cada salida, que “tenga mucho cuidado con ese tipo de cosas, por lo que se ha estado viendo. Me advierten que no tome bebidas de cualquier persona y me hablan acerca de los peligros que puedo encontrar durante mi estancias fuera de casa”. Acepta que pretendientes no le faltan, “pero en todo eso hay que andar con cuidado. Porque, a veces, la obsesión de los hombres es muy canija”, señala.
  
   Hay mucha inseguridad
   Admite que le llama la atención, la reacción de la sociedad michoacana, tras el secuestro y asesinato de su tocaya Jessica, acaecidos hace una semana, y apoya la postura y acciones que se han tomado en Morelia y en buena parte del Estado, a pesar de que pareciera que ha pasado mucho tiempo para este tipo de reacciones. “Esto muestra que se nos está quitando el miedo”.
  
   A sus coetáneas, recomienda que practiquen algún deporte, cualquiera, el de su gusto. “Esto es mejor que andar tomando, en los centros de baile, o tomando, con hombres”.
  
   Yanet, por su parte, al referirse a la facilidad con que las muchachas acuden a los bares, a convivir y con beber con los hombres, confiesa que “ahorita, se nos hace muy fácil todo. No tenemos ni educación, ni valores. Se piensa que si no andas fumando, tomando o en los bares, no perteneces a la onda. Porque, los mismos amigos, te dicen: si no te tomas esto, o si no vas, no me hables, pues no eres igual que nosotros. Te hacen sentir menos. Y por el hecho de poder tener una amistad, lo haces. Aunque no sepamos qué nos pueda pasar, porque hay mucha inseguridad. Porque, con la policía, no sabes si te van a cuidar o a dañar”, confiesa la estudiante que pretende obtener la licenciatura en Educación Física.