Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    21 de Abril de 2019
14 de Abril de 2019
LO NEGRO Y BLANCO 17

   Estamos en una época en que están prevaleciendo las distintas fobias que está generando el género humano (Islamofobia, judeofobia, homofobia…). Hace poco, en marzo pasado en la universidad de La Sorbona, en París, en el cuadro del festival de las dionisíacas, fue presentada la obra de Esquilo, las suplicantes. Entonces, unos militantes miembros de una liga de defensa negroafricana, impidieron con la fuerza la entrada a la universidad, porque ciertos personajes empleaban máscaras de cuero de color negro, algo que hacían los segregacionistas norteamericanos del siglo XIX.
  
   Estos africanos que protestaban, no habían visto la obra. Tal vez estos pobres protestatarios se imaginaban que los hijos e hijas de Argos tenían una faz blanca de alabastro. No sabían que la máscara griega no indicaba lo que pasaba por esas mentes, en el fondo, racistas. Desde sus inicios las máscaras griegas tenían por función aceptar en sí la alteridad radical, que sea extranjera, animal o vegetal. En las Suplicantes las griegas avanzan vestidas de lino blanco, con las mejillas quemadas por el sol del Nilo. No se manifiestan como extranjeras, sino como griegas que piden asilo en su propia tierra. Se trata de celebrar la fraternidad y la idea del derecho de acogida de los extranjeros.
  
   No olvidemos que Grecia tuvo también, parte de sus orígenes, gente que provenía de África. No es cierto que toda su herencia sea indoeuropea. No los pueden cortar de África. “Somos profundamente africanos”, contaba Heródoto.
  
   La cuestión de la raza seguirá queriendo determinar algunos valores. Pero, mientras el ser humano se civilice mejor y, sobre todo, deje que las raíces cristianas se hundan en su ser, sabrá aceptar no solo con amargura, sino con grana jovialidad, la necesidad de que el negro y el blanco sean colores fundamentales que ayudan a embellecer a los seres creados, y no a afearlos.