Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    23 de Enero de 2021
10 de Enero de 2021
FACEBOOK COMO PANTEÓN
En las semanas más recientes mi Facebook personal se convirtió en una terrible galería de obituarios. Y no, no todas las defunciones son atribuibles a la pandemia del Covid 19. De alguna forma se está dando el junto con pegado.
  
   En no pocos casos sospechamos que el virus que nos trae de cabeza sí tiene muchas velas en los entierros, porque son misas “de cenizas” y nada más; porque faltan los velorios y celebraciones de cuerpos presentes, pero sobre todo porque personas relativamente jóvenes, de aspecto saludable, de repente se mueren.
  
   Es cada vez más sonoro el clamor de quienes en las redes sociales llaman a cuidarse, a quedarse en casa, a renunciar a las reuniones de festejos para evitar contagios. Al tiempo, se denuncia a quienes todavía no creen la veracidad del peligro, que es de muerte. Se insulta, incluso, a quienes se ven retratados en eventos que reúnen multitudes sin sanas distancias ni cubrebocas. También se aplauden los reportes de autoridades que disuelven fiestas que hoy día están fuera de lugar. Al tiempo, se presumen fiestas multitudinarias realizadas como si nada…, desde jaripeos en poblaciones hasta bodas y fiestas de XV años en salones de fiestas de caché.
  
   La información que pudiera resultar práctica, útil, se pierde en medio de la confusión que entrevera versiones encontradas. Al lado de supuestas noticias esperanzadoras encontramos trompetas apocalípticas de fatalidades. Así, es muy difícil discernir lo que realmente puede servir para prevenir, sobrellevar y superar la crisis sanitaria en los casos particulares de cada quien y como sociedad.
  
   La religiosidad se hace presente en las súplicas de oraciones como votos de fe para la pronta recuperación de los enfermos; para la resignación ante los fatales desenlaces, y para la consolación necesaria de los deudos de difuntos. Es curioso que esa misma cultura religiosa no funcione para la prevención, No hay un solo “en el nombre de Dios, quédate en casa”.
  
   En el paso del 31 de diciembre de 2020 al 1 de enero de 2021 en el mundo circuló, se difundió, la idea de que por fin terminaba un año fatídico. Que la magia del cambio de fecha en el calendario haría su efecto en una buena suerte de borrón y cuenta nueva. Fue un asidero del que se sostuvieron muchas esperanzas.
  
   Pero estos primeros días de enero ya nos confirman que el puente entre la noche vieja y el año nuevo fue brincado por la pandemia. Las consecuencias de las aglomeraciones que se sucedieron con el largo “buen fin”, las posadas, las compras prenavideñas y las cenas de Navidad, ya se reflejan en los repuntes de contagios, hospitalizados y defunciones. Poco más adelante se sumará lo que aporten las cenas de Año Nuevo, las compras del día de reyes con las consecuentes partidas de roscas y hasta las tamalizas de los levantamientos de Niño Dios.
  
   Junto a las expresiones de la celebración de nuestras costumbres más preciadas, el Facebook y demás redes sociales seguirán reflejando la fiesta al lado de la muerte.
  
   Mientras tanto te invito a disfrutar de lo bueno que nos ofrece nuestro Estado y Región Zamora en mi página de Facebook: Del Mero Michoacán.