Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    23 de Enero de 2021
10 de Enero de 2021
SUPERMERCADO
El aumento a los salarios mínimo y la CONASAMI
   Los salarios mínimos legales siempre han sido insuficientes para que un jefe de familia proporcione a los que la componen casa, vestido, sustento, educación, sana recreación, seguridad social y aun un pequeño legado al morir. En la actual administración federal, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos ya ha autorizado dos aumentos importantes a dicho pago diario por un trabajo no especializado, cada uno correspondiente a los dos años de la propia administración. El aumento porcentual de 2020 fue de un 15%, que daba la suma de un pago diario de $123.22. Igualmente, para en el presente 2021 es el mismo aumento porcentual, que da un pago diario de $141.70. Sin embargo, hay la diferencia de que el primer aumento lo fijó, como es lo legal, dicha Comisión Nacional de Salarios mínimos, compuesta por tres partes constituyentes: la obrera o representante de la clase trabajadora, la patronal o empresarial, representante de los dadores de trabajo, y la del gobierno federal u oficial. En cambio, esta segunda se tomó por decisión de la parte laboral y la oficial, por decisión del presidente AMLO, sin contar con la decisión de la parte patronal, que estaba de acuerdo con un el aumento de un 10%. Lo malo no es el porcentaje de aumento sino el que la suprema autoridad no haya respetado las normas de la dicha Comisión.
  
   El número de trabajadores susceptibles de ganar el salario mínimo, de acuerdo a prestigiados economistas, es, en realidad, reducido. Se calcula en alrededor de 200 a 250 mil. El asunto mayor en cuestión laboral es de quienes viven de una economía informal, simplemente que no cuentan con un trabajo fijo, los ambulantes, los que carecen de toda seguridad social, que son el 60% de la fuerza de trabajo del país. Todo ello agravado por una actividad económica que ya desde el primer año de la nueva administración federal marchaba a la baja y el pasado se agravó con la pandemia del Covid, que sigue más vivo que nunca.
  
   El motín en el Capitolio
   El asalto criminal a la sede de los poderes del Congreso de la Unión de Estados Unidos de América, compuesto por la Cámara de Representantes y la Cámara de Senadores, asusado nada menos que por el propio presidente de la república, Donald Trump, a fin de evitar la decisión final de la elección para nuevo presidente que le fuera contraria, confirma el talante de quien gobernó la Casa Blanca durante 4 años, sombra negra para la democracia tan celebrada de país y para su influencia mundial en lo que tenga de positivo. El trumpismo como sistema es improbable que perdure porque si no prevaleció cuando Trump gozó del poder, sin el poder no va a ser nada. Lo cierto es que, pese a sus berrinches, a su anuncio prematuro de que la elección iba a ser fraudulenta –ya preveía su derrota—tuvo que besar el polvo. Es de esperar que el nuevo gobierno recupere el terreno perdido en el propio país, mejore la situación con las autoridades de nuestro país siempre que éstas se presten a una mutua colaboración, y con el mundo entero. Experiencia fatal de un gobierno populista del más alto nivel. El hecho doloroso puede traer a la memoria lo que ha sido práctica nefasta de gobiernos estadounidenses del pasado, la de promover tal tipo de asonadas en Centro, Suramérica y aun en otros países del mundo para lograr sus propios fines políticos imperialistas. Finalmente, el hecho muestra una lenta, pero parece inexorable, decadencia, política y económica, del propio imperio.