Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    22 de Mayo de 2019
12 de Mayo de 2019
TIC’S Y CAMBIO CULTURAL
Los cambios culturales causados por las tecnologías de la información y la comunicación son muchos, abarcan todos los campos de la actividad humana, son una revolución que apenas empieza.
  
   Se habla de nativos digitales, u homo sapiens digital, para indicar a aquellas generaciones que nacieron a finales de los ochentas y los noventas, en plena era de la tecnología digital. Y se denomina inmigrante digital a quienes nacieron antes de ese periodo; a ellos les tocó ver y vivir el cambio, experimentarlo con toda la crudeza de quien ha vivido en otro mundo. Y como todo inmigrante, algunos se adaptan muy bien y rápido, otros a medias y muchos nunca se han adaptado, ni lo harán.
  
   De acuerdo con datos de INEGI, desde el 2018 el 72 % de los mexicanos de seis años o más utiliza el teléfono celular; y ocho de cada diez, disponen de algún dispositivo inteligente, con lo cual tienen la posibilidad de conectarse a Internet. De acuerdo con el segundo “Estudio de Usos y Hábitos de Dispositivos Móviles” realizado por Millward Brown, los dispositivos se usan para realizar cuatro tipos de actividades: comunicación con amigos y familiares, actividades laborales, entretenimiento y para acceder a la web. Pero a pesar de que la expansión de la era digital ha sido rápida y omniabarcante, siguen existiendo diferencias.
  
   Hay diferenciación entre nativos, inmigrantes y analfabetos digitales, que se puede apreciar muy bien en el comedor de cualquier familia numerosa. Los celulares no dejan de emitir sus beeps de mensajes entrantes. Impresiona observar a los pequeños de tres años que toman el celular de un adulto y corren a esconderse en un sillón a buscar en internet sus caricaturas favoritas. Los adolescentes suelen tener a un lado de la comida su aparato y estar en permanente comunicación con el círculo de sus más cercanos; una mirada a la pantalla, las sonrisitas y el intercambio de miradas con sus hermanos, son indicadores de que hay un intenso flujo de información en movimiento entre muchos jóvenes de su edad.
  
   Los padres de familia, dependiendo de la edad, es posible que también tengan su móvil sobre la mesa y atiendan algunos mensajes. Pero son los más jóvenes quienes jamás pueden prescindir del teléfono en la mesa, en la sala, en el baño, en el carro, en el salón de clases… y en todo lugar.
  
   Donde quiera que haya un grupo de personas reunidas habrá celulares. Y su presencia estará imponiendo nuevas dinámicas sociales y culturales. De las nuevas condiciones creadas por estas tecnologías es la sensación de la inmediatez en tiempo y espacio. Uno siente la cercanía de todas las personas de su mundo social. Están a la mano, al alcance y lo están todo el tiempo.
  
   Ayer un amigo enfermó repentinamente en su salón de clases en la UNAM. Lo llevaron al hospital de la universidad. Sus padres viven en Durango, un hermano en Uruapan. En un instante la red de comunicación, siempre activa, hizo su función: sin dejar sus respectivas oficinas y sitios físicos, todo mundo tuvo la información necesaria del caso y se tomaron las decisiones y acciones pertinentes. Esto es lo cotidiano. Es la inmediatez del espacio y la instantaneidad de la comunicación.
  
   En las relaciones cara a cara de un grupo, tenemos la interacción de los presentes en cuerpo, pero sobre esa realidad, tenemos un nivel de interacción radial que parte de cada uno de los presentes hacia su propia red mediante el celular, que lo enlaza a los celulares de todos sus conocidos. Esta red virtual es tan real como la que se genera de los que están presentes en cuerpo. Tan operante y dinámica como la del grupo reunido físicamente. Los que no están en cuerpo físico, están mediante el celular, a un clic del aparato y su presencia también opera en las relaciones cara cara.
  
   Las relaciones sociales inmediatas, tiene que ser repensadas, porque ya no son lo que eran antes de la era digital.
  
   No hace mucho presencié como una familia prohibía los celulares en la mesa del comedor, porque todos permanecían incomunicados durante periodos cortos o largos, a causa de los mensajes digitales. Lo mismo pasó en una fiesta de unas sesenta personas. Alguien dijo “favor de poner aquí sus aparatos, cuando se retiren se les devolverá.” En algunos salones de clase se tiene que hacer lo mismo, porque la red radial que decía hace un momento, interrumpe las actividades y las relaciones cara a cara.
  
   Con estas tecnologías de la infocomunicación están surgiendo nuevas costumbres, nuevos códigos sociales, nuevas formas de interactuar. Nos estamos adaptando a ellas y aprendiendo a usarlas.
  
   Y, en lo que acaban establecerse, creo que haríamos bien en desconectarnos y gozar plenamente de la relación con los demás en la interacción directa, corporal plena, sin interruptores ni interrupciones digitales.