Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    20 de Octubre de 2019
07 de Julio de 2019
¡qué Horror!, ¡la Locura Del Presidente!...
MÉXICO SIN EJÉRCITO…
Con estas y otras expresiones Leonardo Curzio –del Grupo Fórmula- se expresó del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, porque en la entrevista que le hizo el diario La Jornada se atrevió a decir que, si estuviera en sus manos él (el Presidente) desaparecería al Ejército nacional.
  
   No solamente eso; casi lo tildó de retrasado mental, y al entrevistar a Federico Reyes Heroles, la mayor parte de los comentarios fueron desastrosos para calificar la labor de quien lleva las riendas del Poder Ejecutivo nacional. Tampoco es novedad lo que ocurrió con esos comentaristas y conductores de noticieros, porque casi en general, en la inmensa mayoría de los diversos programas noticiosos, de una forma o de otra, critican y despedazan el trabajo del Peje; la crítica negativa se oye y ve en un programa sí y en el otro también; claro que hay algunos que llevan la delantera; son los sobresalientes, tales como los diversos personajes de la cadena “Radio Fórmula” (José Cárdenas, Leonardo Curzio, Eduardo Ruiz Healy, Joaquín López Dóriga, entre otros).
  
   Desde mi punto de vista, estas actuaciones tan abiertas, muchas veces realmente ofensivas, pueden significar que se acabó la época de los “chayotes”. Justamente, muchos de los comentaristas que hacen uso de esa libertad para lanzar tales críticas negativas, están marcados por haber recibido magníficos y suculentos “chayotes” en administraciones gubernamentales anteriores al Peje, que hoy por supuesto, con López Obrador ya no se ofrecen.
  
   Pero volviendo al asunto central de este escrito, vale decir que la desaparición de las fuerzas militares no sería tan desastrosa, en un país que, como México, arma a sus mílites “hasta los dientes”, con elementos bélicos caros e inútiles que en muchas ocasiones solamente sirvieron para reprimir al pueblo y no para la defensa nacional y que, finalmente, terminan convertidos en chatarra inservible, además de dar margen a la corrupción en el período de sus compras. Por otra parte, nuestra nación como pacifista que es, constitucionalmente hablando, nunca ha tenido intentos de invadir o guerrear con alguna otra y, cuando ha tenido diferencias con algunos pueblos del orbe, éstas las ha resuelto con la intermediación de las organizaciones internacionales ex profeso.
  
   Un argumento adicional, a favor de la desaparición de la milicia como tal, es el progreso y desarrollo que han tenido naciones latinoamericanas como Panamá y Costa Rica, las cuales llevan mucho tiempo sin estos cuerpos militares: Costa Rica alcanza setenta años; y Panamá, por otra parte, disolvió sus fuerzas militares después de sufrir la invasión de EE.UU., en 1989, que derrocó al gobierno militar de Manuel Antonio Noriega.
  
   La ausencia de un estamento militar en Costa Rica es vista como una de las razones para la notoria estabilidad institucional civil de las últimas décadas. Costa Rica es uno de apenas una veintena de países en todo el mundo desprovisto de fuerzas armadas. En un hecho inédito en la región, hace 70 años abolió su ejército y apostó a la inversión en educación, salud e infraestructura. Un cuartel militar ubicado en el centro de San José pasó a ser el Museo Nacional de Costa Rica, luego de que allí se aboliera oficialmente al Ejército. Fue el entonces presidente José Figueres quien, con un simbólico mazazo al muro del cuartel, dio por eliminado el cuerpo castrense. Ocurrió un primero de diciembre de 1948 y se trató de un hecho inédito y poco usual en el mundo entero; un hito que ha hecho sobresalir al país a nivel mundial, pero además ha traído significativos beneficios a su sociedad; todo ello, desde finales de la década de 1950. A partir de ahí Costa Rica ha venido aumentando su gasto en infraestructura, salud y educación. Es esa la inversión en desarrollo humano de la que habló su actual mandatario Carlos Alvarado, quien a la vez destacó que otros frutos de esa decisión han sido la práctica de la democracia y la estabilidad sociopolítica a lo largo de siete décadas.
  
   “Imaginemos lo que es no invertir en tanques, armas o en personal militar durante 70 años de manera consistente… el ahorro que eso implica, pero a su vez, eso también explica por qué hemos logrado hacer otras inversiones importantes en educación, en medio ambiente. Además, invertir en eso nos ha permitido un desarrollo humano que consideramos positivo” dijo Alvarado Quesada, a la agencia France Pres.
  
   Termino: siete meses de trabajo del régimen de López Obrador no pueden borrar la situación caótica en la que dejaron a México los siete anteriores mandatarios anteriores; y yo, igual que Andrés Manuel, si pudiera, desaparecería a la milicia nacional.