Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    20 de Octubre de 2019
07 de Julio de 2019
PARTICIPACIÓN CIUDADANA: INDISPENSABLE
El municipio de Uruapan cuenta con una amplia participación ciudadana (PC) en diversas áreas del gobierno municipal actual. Es un proceso político social que requiere un análisis a profundidad porque puede ser un buen ejemplo para otras experiencias. Vamos a ensayar una reflexión en torno al concepto, como ejercicio para, en otras colaboraciones, descender al detalle empírico del caso Uruapan.
  
   Por principio de cuentas la PC se ocupa de asuntos de interés colectivo, público, y por lo tanto significa que se trata de la acción de varios. Pueden ser muchos o de pocos, pero a fin de cuentas es acción colectiva. Podemos hacer distinciones atendiendo al grado de participación:
  
   Por ejemplo, emitir el voto en las elecciones de los gobernantes, quizá sea la forma más elemental de participación ciudadana, y una de las de mayor trascendencia social. En términos de inversión de esfuerzo es la más barata para el ciudadano, porque sólo tiene que ir a votar, y los efectos derivados de este sencillo acto afectan toda la vida colectiva, durante un periodo de tiempo más o menos largo, dependiendo si se eligió al presidente de la República, a un senador, un diputado o un presidente municipal.
  
   También podemos analizar la participación ciudadana como un modelo en la toma de decisiones públicas: bajo esta perspectiva la consulta ciudadana corresponde a la forma más simple. Es el caso de los gobernantes recién electos que convocan al público a dar sus opiniones para integrar un plan de gobierno.
  
   Un tercer grado de participación ocurre a niveles muy locales, cuando la gente decide qué quiere para su comunidad, ejido, colonia o calle. Aquí tenemos una forma muy puntual y territorial de impulsar la PC. Tuvimos la oportunidad de seguir muy de cerca procesos de este tipo en Michoacán y Jalisco y de observar que, una vez superada la natural desconfianza del ciudadano, funciona muy bien. Se propicia la discusión colectiva en la toma de decisiones sobre asuntos de interés muy cercano a la gente (servicios públicos, salud, educación, trabajo, etc.). Desde luego la condición para que estos modelos funcionen es que se respeten las decisiones de la gente.
  
   En la misma línea de intereses territoriales cercanos a la gente, está el modelo que se basa en el otorgamiento, ya no solamente del poder de decisión, sino en el otorgamiento de recursos para que las decisiones sean llevadas a cabo. En estos casos la PC es colocada ante el gran reto de decidir y llevar a cabo proyectos públicos, con recursos públicos, que expresamente le son otorgados para que los administre.
  
   Es una de las formas más avanzadas de participación ciudadana, pero también una de las más riesgosas. Requiere de mucha honestidad, de mucho apoyo técnico y de mucha capacitación a fin de que se asegure el éxito de los proyectos.
  
   Como vemos, es un mecanismo de construcción de la voluntad política que no puede quedar al margen de los procesos más amplios de la vida democrática de la sociedad. En ese sentido la participación ciudadana en el ámbito de la administración pública, se constituye en un mecanismo que corrige las fallas de los representantes políticos.
  
   Tradicionalmente la ciudadanía no confía en sus representantes, ni éstos le son fieles a sus electores. De ahí que “...participamos, en una palabra, para corregir los defectos de la representación política que supone la democracia, pero también para influir en las decisiones de quienes nos representan y para asegurar que esas decisiones realmente obedezcan a las demandas, las carencias y las expectativas de los distintos grupos” de la sociedad.
  
   La participación ciudadana, frente al ejercicio del poder político, contribuye al fortalecimiento de la democracia, de la sociedad civil y a controlar, limitar y delimitar el poder del Estado; también estimula el compromiso de la comunidad en la solución de las demandas sociales, desarrolla una cultura democrática de tolerancia, crea nuevos canales para articular los intereses de los grupos de presión, puede incrementar la eficiencia de la política económica y el impacto social de los proyectos de desarrollo, promueve la equidad y la solidaridad para superar la exclusión.
  
   De esta manera, el para qué de la participación ciudadana no se reduce a la elección de funcionarios públicos, ni a ser consultados para integrar planes de gobierno, como es el caso muy frecuente de los candidatos o de los gobernantes recién estrenados; tampoco se reduce a la solución de problemas colectivos. En realidad, la participación ciudadana es un proceso social y cultural complejo que pone en juego valores, normas y visiones acerca de la sociedad en su conjunto y de su gobierno en particular.
  
   Y parte de todo esto es lo que está ocurriendo en Uruapan Michoacán. Vale la pena hacer un estudio detallado. En su momento estaremos comentando en este espacio lo que resulte de esas observaciones y análisis.