Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    17 de Septiembre de 2019
08 de Septiembre de 2019
LO QUE ME REPRESENTA
Melisa Mendoza
Esta es la primera vez que escribo para este periódico. Pensé que hablaría de otro tema porque este ya estaría discutido; sin embargo, llama mi atención que, hasta ahora, nadie en este semanario haya hablado de la manifestación feminista en el ángel de la independencia y todo lo que llevó a ella. Quizás es que la manifestación no hizo el eco suficiente en Zamora; quizás hizo tanto eco que todos pensaron que alguien más ya lo tenía cubierto; o quizás simplemente es que el tema es muy sensible. No lo sé. Lo que sí sé es que es un tema demasiado importante para dejarlo pasar.
  
   El pasado viernes 16 de agosto se reunieron en la capital un grupo de mujeres feministas para protestar por la violencia de género que azota a nuestro país. Lo que la mayor parte de los medios de comunicación mexicanos reportaron fue que estas mujeres se dedicaron al vandalismo y a causar terror por las calles. Se viralizaron fotos estratégicas, las cuales muestran a mujeres gritando, mujeres rompiendo, mujeres graffiteando y un monumento al ángel de la independencia como mártir, víctima de estas “feminazis anarquistas que quieren combatir violencia con violencia”.
  
   Lo que la mayoría de los medios de comunicación no explicó, sin embargo, es la cronología de los hechos que llevó a miles de mujeres a manifestarse:
   03/08. Una joven de 17 años es violada por cuatro policías dentro de una patrulla. Los “elementos de seguridad” la siguieron en la madrugada, insistieron en llevarla a su casa y procedieron a violarla dentro del vehículo. La joven hace la denuncia.
  
   07/08. Ernestina Godoy asegura que ya tienen identificados a los 4 policías, pero están esperando que la joven confirme sus identidades. Mientras tanto, le piden a Asuntos Internos de la policía que “los cuiden para que no se fuguen”.
  
   09/08. Hay un filtro de información en la fiscalía, en el que se da a conocer públicamente el nombre de la joven, poniéndola en riesgo.
  
   12/08. El secretario de Seguridad Ciudadana anuncia que los policías que habían sido identificados han vuelto a sus funciones, puesto que no han sido requeridos por la procuraduría. Mujeres protestan —“no me cuidan, me violan”— y arrojan brillantina rosa a la cara del secretario. El gobierno califica la acción como una “provocación” y determina que se abrirán carpetas de investigación sobre las manifestantes.
  
   13/08. El vocero de la fiscalía capitalina admite que los policías no han sido identificados.
  
   15/08. La fiscalía de la CDMX filtra videos de cámaras de seguridad y señala que las declaraciones de la joven “no coinciden” con la investigación. El Universal reporta que el Ministerio Público de Azcapotzalco dejó pasar 4 días antes de aplicar los exámenes y protocolos a la víctima.
  
   16/08. Miles de mujeres se reúnen para protestar juntas por la violencia de género y la manera en que el sistema de justicia mexicano lleva estos casos.
  
   18/08. Sheinbaum declara que no se va a criminalizar la protesta y que tampoco se van a abrir carpetas de investigación por los eventos del lunes. La jefa de gobierno se reunió también con 40 mujeres feministas para avanzar en el tema.
  
   No es la primera
   Lo anterior es el resumen de la cronología de un solo caso. Tristemente, no es el primero ni tampoco fue el último. El País reporta que “en los últimos cuatro años, los feminicidios han aumentado en México un 150% y las agresiones sexuales tampoco dejan de crecer. En lo que va de 2019 se han contabilizado 9.900 casos de violaciones”. Milenio informa que, a 4 días de la marcha, ya habían reportados por lo menos 17 casos de feminicidio en el país. Y esto son solamente los casos reportados.
  
  
   El feminicidio y lo que no lo es
   La violencia en México no es novedad, es cierto; pero el término “violencia de género” es uno que apenas se está introduciendo en el léxico mexicano. Se refiere a actos de violencia que denotan odio a causa del sexo de la víctima; en palabras simples: cuando violan, atacan o matan a una mujer sólo por el hecho de ser mujer. Las cifras de feminicidio no incluyen a mujeres que mueren por enfermedad, ni por choques automovilísticos, ni tampoco a las que murieron en un asalto. Feminicidio no es cuando cualquier mujer muere. El feminicidio recuenta los casos de mujeres que fueron asesinadas por sus parejas, o que sus cuerpos fueron encontrados desnudos, con rastros de violencia sexual, en posiciones humillantes. Diferenciar el feminicidio de cualquier otro tipo de asesinato es importante —no porque la vida de una mujer valga más que la de cualquier otro ser humano— sino porque es un indicador del sexismo estructural que padecen millones de mujeres.
  
   “No son las maneras”
   Hay muchos que dicen que la causa de la marcha es justa, pero que no están de acuerdo con la manera en la que se llevó a cabo; repudian los daños materiales al patrimonio cultural y a la propiedad privada; afirman que existen otras vías que son verdaderamente útiles y adecuadas para expresar la inconformidad y exigir justicia. Y sí, esas otras vías no solo existen, sino que ya han sido abordadas una y otra vez, sin resultados aparentes. Tenemos que recordar que no porque no nos hayamos enterado de algo, significa que no pasó. Esta no es la primera vez que un caso de violación se denuncia, tampoco es la primera vez que un caso de violencia de género queda impune. La lucha feminista tiene más de 50 años y ha incluido proyectos de ley, ratificación de convenios internacionales, denuncias, búsquedas, creación de programas sociales, conferencias, asociaciones civiles, perseverancia y mucha paciencia. Y aun después de todo lo anterior, las estadísticas nos dicen que, en promedio, mueren 9 mujeres al día, mientras que las noticias se enfocan en cómo quedó el ángel de la independencia después de la “violencia feminista”.
  
  
  
   El feminismo y lo que no lo es
   Lo técnicamente correcto sería hablar de “feminismos” —así, en plural— porque existen distintos colectivos que siguen distintas líneas de pensamiento feminista; sin embargo, podemos hablar de un feminismo abstracto, en la generalidad, para explicar de qué se trata. Las feministas no buscan dejar a los hombres sin trabajo, sin educación, sin voto o sin derechos; no pretenden asesinar a los hombres por el simple hecho de serlo ni tampoco quieren que sufran de cualquier forma de violencia. Las feministas no están luchando para que los hombres se queden fuera de las decisiones importantes, ni para que a los hombres les paguen menos. Porque el feminismo no se trata de los hombres; se trata de las mujeres.
  
   Las feministas quieren decidir sobre su propio cuerpo, quieren salir a la calle sin miedo a ser víctimas de nada y que, si llegan a ser víctimas, puedan denunciarlo sin que se les responsabilice tanto el crimen como la resolución de este. Las feministas quieren estudiar, quieren trabajar y que, cuando lo hagan, se les remunere lo que corresponde al puesto, sin que importe el sexo. Las feministas quieren ser madres y también tener una vida más allá de sus hijos; quieren no ser madres y que la sociedad acepte su decisión sin juzgarlas como malas mujeres. Las feministas quieren ser más que de, por y para los hombres; quieren ser de sí mismas, por sí mismas y para sí mismas. En resumen: el feminismo no quiere venganza ni retribución, quiere igualdad y justicia.
  
   “No me representa”
   Al final, el tema de la marcha se reduce al debate de si el fin justifica los medios. ¿El fin? Visibilizar la violencia de género y cómo el sistema de justicia falla en encontrar los culpables, en proteger a las víctimas y en garantizar un proceso transparente. ¿Los medios? Una marcha con carteles de protesta y brillantina rosa eco-amigable, que bloqueó el tráfico por unas horas y que terminó en algunos daños materiales.
  
   Independientemente de si era la manera de protestar o no, me gusta pensar que las personas que enérgicamente afirman que las mujeres de la marcha no los representan, están pensando solamente en los vidrios rotos y no en el corazón de la protesta; no en todas las denuncias no resueltas ni en todos los casos no denunciados, que también tienen nombre y apellido. Pues quien sea que esté luchando por un México seguro, libre y justo para todas y todos, definitivamente nos debería de representar.
  
   *Las imágenes aquí mostradas fueron extraídas de redes sociales.