Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    16 de Noviembre de 2019
03 de Noviembre de 2019
De Ex Haciendas De Veracruz
EX HACIENDA SAN JOSÉ DE LOS MOLINOS
Desde la segunda mitad del siglo XVIII, hasta mediados del siglo XlX, la hacienda que hoy conocemos como San José de los Molinos, se llamaba "Señor San José y Nuestra Señora de Belén", que al ir cambiando de propietarios, su nombre cambió por el actual.
  
   El dato más antiguo que conocemos sobre la hacienda de San José de los Molinos es de 1800, en que una escritura habla sobre un pleito por "la posesión de la hacienda nombrada Señor San José y Nuestra Señora de Belém. Por esta misma escritura deducimos, que a mediados del siglo XVIII ya había fincas en este lugar, pues la posesión la peleaban unas "señoritas" cuyo padre había sido el propietario y había muerto intestado .Años más tarde, en 1822, Poinsett, futuro embajador de los Estados Unidos en México que venía en calidad de viajero, nos describe su recorrido de Veracruz a México, y después de pasar por Jalapa e ir por el camino que lo conducía al pueblo de Las Vigas nos dice:
  
  
  
   “Contrariamente a la costumbre establecida, esta vez partimos antes del amanecer y sentimos un frío muy intenso. Había helado en la noche y nuestras mulas quebraban el hielo con los cascos. Este frío se debe a la cercanía del Cofre de Perote y a la orientación de esta comarca Las Vigas que se halla abierta y expuesta al norte y al noroeste. Pasamos dos haciendas -una vasta granja con amplias construcciones; casas habitación, almacenes, trojes y capilla anexos, esto es una hacienda. -Estaban en medio' de campos cultivados, los que, al juzgar por el rastrojo, deben ser muy productivos. Pronto se presentaron ante nuestros ojos la población y castillo de Perote, situados sobre una extensa llanura cultivada en parte y cubierta de piedra pómez.”
  
   Es de suponerse que Poinsett se refiere a las haciendas de San José de los Molinos y Molino de Guadalupe, porque ambas se encontraban en cada uno de los costados del camino de las diligencias y su aspecto actual concuerda con el que el autor describe. Hacia 1849 un documento dice que "Nuestra Señora de Belem" ahora "se denomina y es conocida con el nombre de San José de los Molinos, a la que están anexos los ranchos de Copila, Chilcoaco y Ciénega, todo lo cual forma una sola finca, incluyendo el Molino de la Reforma. Esto nos hace pensar que la hacienda fue el resultado de' la fusión de varias propiedades separadas. Desafortunadamente no se encontraron los documentos que pudieran ofrecer una relación exacta del proceso.
  
  
   La Ex Hacienda de San José de los Molinos es una hacienda que se dedicó a la agricultura, tuvo una vida exitosa al lograr sacar el máximo provecho de las tierras fértiles de la zona.
  
   El lugar también funcionó como mesón para viajeros al estar ubicado en una zona estratégica de la carretera de Veracruz a México, al grado de contar con una estación de tren. Aunque ahora está en abandono, puedes visitar su casco y los paredones viejos, entre los cuales te transportarás al pasado.
  
   En el año 1890 poseía más de 16 mil hectáreas.
  
   En 1890 se reconstruye su casco colonial y en su lugar levantaron dos plantas con una fachada neoclásica afrancesada con varios ventanales y vitrales italianos con motivo renacentistas.
  
   Desde una perspectiva arquitectónica, las características de esta hacienda veracruzana son muy sobresalientes. Tiene una notable influencia neoclásica y por ello expone un periodo de construcción que corresponde a los últimos años del siglo XIX.
  
   Lo interesante de la Hacienda de San José de los Molinos en Veracruz es que su estructura fusiona dos periodos históricos relevantes en la historia de México, el virreinal y el porfiriano.
  
   En nuestros días, el edificio está abandonado por completo. La construcción ha tenido diferentes intervenciones y han sido modificados sus espacios. Las zonas donde estaban las trojes, eras, macheros, aparecen en ruinoso estado y hasta la fecha no se han efectuado labores de recuperación para el edificio.
  
   Las condiciones climáticas de la región, el nulo mantenimiento, han acelerado el deterioro de la hacienda.
  
   Aun así, se preserva una buena parte de sus muros originales, y en lo que se refiere a la casa del hacendado, si bien los espacios interiores han sufrido modificaciones, se consigue captar la distribución original de la propiedad y la fachada nos deja admirar su perfecta proyección neoclásica.
  
   Por todo ello la Hacienda San José de los Molinos tiene un innegable valor histórico y arquitectónico que vale la pena rescatar.