Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    11 de Diciembre de 2019
01 de Diciembre de 2019
RECORDANDO EL DEPORTE Y A LOS DEPORTISTAS DE 1933
Jesús Álvarez Del Toro Club deportivo Italia
Corría el año de 1933, nuestra ciudad manifestaba un proceso de crecimiento que se visualizaba a través de algunas obras que hablaban del deseo de integración a un modelo económico, que en nuestro caso concreto duraría hasta pasada la década de los setentas del siglo pasado: la creación de un campo de aviación y el paso por la calle Chapultepec (hoy Morelos) hacia el norte, con la construcción de un puente; obras de las que hablaremos en próxima entrega.
  
   En ese trajinar, el deporte tuvo, también, momentos de integración, organización y desarrollo, que sentaron las bases para la práctica deportiva hasta nuestros días. Recordar a los pioneros y algunos lugares para la práctica de los deportes, es honrar la memoria de quienes se preocuparon por desarrollar las habilidades y destrezas físicas de la juventud del Zamora de hace ocho décadas y qué mejor, recordar ese periodo, con una pluma de aquellos años, la de don Fernando Izarrrarás, en un artículo aparecido en “Ilustración” en 1933 y posteriormente publicado en la Revista “Alma” en 1935; incluyendo algunas fotografías aparecidas en la misma revista. AÑORANZAS DEPORTIVAS, por Fernando Izarrras M).
  
   “Zamora, como tantas otras poblaciones de la República, ha evolucionado de una manera notable en la cultura física. Allá, por los años 1924-25, la juventud animosa empezó a organizarse en clubs deportivos. Llegó en aquellos días a Zamora el entusiasta Enrique H. Avilés, quien con la cooperación del desprendido industrial Sr. Macario Ruiz, organizó los equipos serios de foot-ball y la primera quinta de básquet-ball con que contó la ciudad, efectuándose en seguida dos campeonatos de ambos deportes, en los que tocó llevarse la palma al equipo Aztecas. Aunque en aquellas lejanas fechas nuestros novatos peloteros apenas si tenían algunas nociones de lo que eran los juegos mencionados, con notable rapidez se fueron adiestrando en ellos hasta el grado de figurar nuestro entonces glorioso Aztecas, como una de las oncenas mejor organizadas de la República. Más tarde se formó un nuevo club, Italia, que se dedicó al Basquet-Ball. Este club dio ese mismo año de 1925 una de las más brillantes notas en los anales deportivo-sociales de la ciudad de Zamora al elegir como Reina a la señorita María Concepción Jiménez, hoy digna esposa del conocido caballero don Albino Cárdenas Gómez. Para celebrar el nombramiento de su Soberana, el 16 de septiembre verificose en el local que hoy ocupa el Cine Palacio, un brillante festival verdadero derroche de elegancia y buen gusto, de imperecedera memoria para todos los que tuvimos ocasión de asistir a él.
  
   Dos años más tarde, la quinta Piratas conquistaba el campeonato de básquet en disputadísimo torneo, en el que participaron además del equipo vencedor, los de los clubes Aztecas, Nacional, Cuauhtémoc, Italia y 50 Regimiento.
  
   Al año siguiente tuvieron lugar los inolvidables juegos del campeonato mejor organizado hasta la fecha, en el que tomaron parte la mayoría de los equipos antes citados, ganando el Club Italia el codiciado título y un trofeo cedido por el entusiasta deportista Sr. Ing. J. Jesús de Bernal, tras una serie de reñidos encuentros.
  
   Gracias al éxito obtenido en estos certámenes, los deportes, sobre todo el básquet-ball, alcanzaron un desarrollo verdaderamente excepcional, comenzando a venir equipos foráneos de primera línea a contender con los de casa. A la fecha, nos han visitado los mejores conjuntos de la Metrópoli y de los Estados de Jalisco y Michoacán, se recodarán los aficionados que lean estos renglones la imborrable impresión de las emocionantes series llevadas a cabo entre el Italia y el Medicina y For Bec de Guadalajara, o más recientemente, entre nuestra actual quinta estrella Cooperación y los equipos Suprema Corte y Mertel, este último que fue campeón de la República.
  
   En ocasiones, tocóles a nuestros peloteros perder y en otras obtener el triunfo, pero puede decirse con toda veracidad que nunca hicieron un papel desairado. En la serie verificada contra el ya citado Mertel, el Cooperación, triunfó en el primer juego, ganando el segundo los capitalinos, no habiéndose podido efectuar el juego de desempate, por haberlo impedido un formidable chubasco.
  
   Al presente el elegante deporte de la canasta ha tomado enorme auge en todo el Estado, y hasta en los pueblecillos más pequeños, como los de los indios Tarascos, que corren a lo largo de la cañada conocida con el nombre de los Once Pueblos, se encuentra siempre, junto a la Iglesia vetusta y legendaria que erigieran los heroicos misioneros hispanos para ennoblecer las almas, la cancha de Baquet-ball, donde los descendientes de Calzontzin tratan de cumplir plenamente con el aforismo latino, cultivando sus cuerpos.
  
   Nuestra quinta local Cooperación ocupa sin disputa el primer lugar en Michoacán. No hace mucho que derrotara a los campeones de Morelia, la capital del Estado y después a los equipos de Sahuayo, Ocotlán y Guanajuato, este último campeón de su Estado, con anotaciones elocuentes que demuestran a las claras su superioridad.
  
   Para terminar esta breve e incompleta reseña, quiero hacer figurar en estas líneas los nombres de algunas personas que más se han preocupado en distintas épocas, por el adelanto del deporte en Zamora. Son ellos los señores: Gral. Manuel Ávila Camacho, a quien se debe la construcción del Campo Deportivo Patria, Enrique H. Avilés, Albino Hernández, Mayor del Ejército del 31 Regimiento, que radicó en Zamora, a Antonio Garibay Hernández, Macario Ruiz, José Méndez Arceo, J. Trinidad Curiel, Manuel Padilla García, Jorge Jiménez, Vicente Gómez, Andrés Garibay Hernández, J. Jesús Curiel, Ricardo Sigler, José Villa, Emilio Bermúdez, Plácido Garibay Hernández, Miguel Rocha el popular “Tripón”, Miguel Anaya Campos, Benjamín y Leopoldo González, Nicolás Gómez Garibay, Enrique Ríos, Alfredo y Manuel Suárez, Francisco y Luis Rentería, Luis Velázquez, Miguel Anaya Ceja, Ing. J. Jesús de Bernal, este último Mánager y protector del equipo “Titanes”, quien por su desprendimiento ha sabido impulsar de manera notable el Base-Ball. Sin lugar a duda se siente satisfecho de sus peloteros a quienes ha colocado como los primeros en el Estado.
  
   Para todos existe, en el corazón de los deportistas zamoranos, un recuerdo imperecedero y un sincero agradecimiento para Enrique H. Avilés, por su desinteresada cooperación al desarrollo y evolución deportiva de nuestra tierra, que hemos sabido sostener” (de “Ilustración” de 1933).