Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    02 de Junio de 2020
12 de Enero de 2020
Ex Haciendas De Michoacán
HACIENDA DE GUADALUPE
Localizada en la localidad de Tarímbaro en el municipio del mismo nombre. En la época colonial perteneció a Isidro Huarte, padre de Ana María Huarte que llegara a ser Emperatriz de México. Los familiares conservaron la hacienda hasta finales del siglo XIX, cuando pasó a manos de la familia Uriarte.
  
   El inmueble es de estilo barroco, presenta un nivel, en su fachada principal exhibe un pórtico de arquería con siete arcos de medio punto y a un extremo una pequeña capilla integrada que presenta como campanario una espadaña. En su interior se halla un patio cuadrangular de arquería de estilo neoclásico, con arcos de medio punto, obra atribuida al arquitecto Adolfo André de Tremontels.
  
  
   La Ex Hacienda de Guadalupe es la única joya arquitectónica que data del siglo XVI y de la cual algunas áreas han permanecido en pie al paso inclemente de los años. A fines del siglo XIX el vetusto inmueble era la tercera en extensión en el valle de Tarímbaro, con mil 380 hectáreas, de tal manera que compartía linderos con propiedades comunales de Tarímbaro, Chiquimitío, Copándaro y Morelia.
  
   Con base en datos aportados por el cronista de Tarímbaro, Manuel Lara Martínez, esta era la única hacienda que contaba con un molino de trigo que se movía a través de un chorro de agua y que hoy se conserva como una pieza de museo.
  
   Un inventario de bienes que fue levantado en 1831, determinó que “el casco y las habitaciones, la capilla, las recámaras, los graneros, la huerta, el campanario, los pilares de cantera, el taller de carpintería y sus corredores estaban en muy buen estado”.
  
   Su estilo arquitectónico corresponde al neoclásico romano, aunque presenta detalles con influencia mexicana colonial y estilo plateresco.
  
   Don Isidro Huarte fue propietario de la hacienda en 1804; existen datos que señalan que la compró en 51 mil pesos heredándola en 1810 a su hijo José Antonio Huarte. Posteriormente, en 1831, Huarte la rentó durante cinco años a don Vicente Orozco, quien fungía como presidente municipal de Tarímbaro.
  
   Para 1835 la hacienda tenía un gravamen de 36 mil 380 pesos, lo cual orilló a José Antonio Huarte a venderla a Onofre Calvo Pintado, concretándose la operación de compraventa en 1836 a un precio de 33 mil 500 pesos.
  
   La propiedad adquirida por Calvo Pintado, quien fue gobernador del estado de 1833 a 1834, incluía las viviendas, capilla, oficina, huerta, cerros, abrevaderos, potreros, pastos, trojes, cercados, usos y costumbres, regadíos e incluso la servidumbre.
  
   La cantera del inmueble, su hermosa capilla con llamativo retablo tallado en su portón y un singular campanario que resalta a la distancia, nos hablan del esplendor y riqueza arquitectónica de la ex Hacienda de Guadalupe, hoy histórico edificio.
  
   Los añejos árboles que la circundan evocan la belleza de la ex hacienda y sus anteriormente extensas huertas, donde allá por 1889 se cultivaba cebada, calabazas, frijoles, chiles y camote, 570 hectáreas producían maíz en zonas de riego y de temporal.
  
   Don Onofre fue dueño de la hacienda hasta 1859, año en que fallece y hereda la propiedad a don Luis Gonzaga Sámano, quien permaneció como dueño hasta 1893. En el siglo XX fueron varios los poseedores de la hoy ex Hacienda de Guadalupe, pero son los Sámano quienes hoy aparecen como propietarios.