Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    28 de Mayo de 2020
12 de Enero de 2020
¿QUÉ NOS DEPARA 2020 EN POLÍTICA, SEGURIDAD Y ECONOMÍA?

   Articulistas de EL UNIVERSAL dibujan el panorama en tres temas centrales; en política y seguridad prevén “más de lo mismo”; en economía, mejoría leve
  
   En política y seguridad el país vivirá más de lo mismo durante 2020, pero en cuestión económica se vislumbra una leve mejoría, de acuerdo con las perspectivas de articulistas de EL UNIVERSAL para el año que inicia.
  
   En materia política consideran que se acentuará la preeminencia del presidente de la República, continuará la captura de instituciones autónomas así como la confrontación entre Andrés Manuel López Obrador y la oposición; señalan que sería deseable que disminuyera el nivel de polarización.
  
   Para especialistas en seguridad, los índices delictivos y de homicidios dolosos se mantendrán y prevalecerá la ausencia de una estrategia clara en la materia. Estiman que se profundizará la presencia militar en tareas de seguridad y no descartan el manejo político de la justicia.
  
   Respecto a la economía, prevén una mejoría leve, Será otro año difícil, pero no tan malo como 2019. A pesar de la ratificación del T-MEC, precisan que sus efectos económicos no serán visibles este año. Tampoco visualizan alguna acción pública positiva y suficiente como para cambiar radicalmente el escenario económico.
  
   A continuación las perspectivas de cada uno de los analistas:
  
   EN MATERIA POLÍTICA
  
   José Antonio Crespo, profesor afiliado del CIDE.
   Probablemente continuará el proceso de subordinación o captura de instituciones autónomas y órganos de control por parte del Ejecutivo. Se generarán varias vacantes en el INE y habrá que ver el perfil de los nuevos consejeros. Con todo lo anterior, en lugar de avanzar en el difícil proceso de democratización iniciado en los últimos años, según ofreció AMLO que haría, se estaría retrocediendo en alguna medida. Está pendiente también una reforma electoral que podría hacerse a modo para favorecer a Morena.
  
   Alfonso Zárate, analista político.
   Se acentuará la preeminencia política de un solo hombre, el presidente de la República, lo que implicará el desdibujamiento de los otros actores. Empezarán a sentirse los impactos insanos de ocurrencias convertidas en políticas públicas, como la de “abrazos no balazos” ante una violencia criminal desbordada u otras reducidas a misericordia (la multiplicación de los pesos) y crecerá el desgaste ante franjas sociales cada vez más anchas, de un gobierno cuyos déficit en la operación política, están generado, por ejemplo, el maltrato a instituciones de salud ante el imperativo de buscar recursos de donde sea para fondear los programas sociales y las prioridades presidenciales; ante el extravío de los partidos surgirán iniciativas ciudadanas que intentarán constituirse en factores de contrapeso.
  
   Mauricio Merino, investigador del CIDE.
   El 2020 debería ser un año de tregua; uno en el que nadie azuce más la violencia política que ya padecemos. Podría ser un intervalo valioso para mitigar la pobreza sin afanes electorales y para ponerle candados de largo plazo a la corrupción: un año para hacer valer los derechos. Si no lo hacemos en 2020, ya no podremos hacerlo después: en 2021 habrá elecciones, en 2022, revocación del mandato y en 2023 viviremos en las vísperas de la locura. Nos queda el año siguiente para conjurar los demonios que nos acechan.
  
   Alberto Aziz Nassif, investigador del CIESAS.
   Sería deseable que bajara la polarización, pero todo indica que seguirá la confrontación entre AMLO y la oposición.
  
   2020 será un año de preparación para la primera confrontación de fuerzas entre la 4T, Morena y su coalición y, por otra parte, la alianza opositora que hará todo lo posible para salir de la crisis que le generó la derrota de 2018. En términos electorales todo será un prólogo, porque en este año sólo habrá dos procesos menores, diputados en Coahuila y ayuntamientos en Hidalgo. Pero en 2021 vendrán las elecciones intermedias, se renovará la Cámara de diputados y 15 gubernaturas. En el INE se renovará a cuatro consejeros electorales y habrá otros cambios como en transparencia. Los partidos políticos seguirán su preparación para los comicios del 2021, pero la mayor atención estará en Morena y su accidentado proceso de renovación de su dirigencia.
  
   En el Congreso de la Unión habrá una agenda que estará centrada en una reforma a la justicia, que probablemente endurecerá las penas y tendrá un carácter punitivo. Al mismo tiempo, sería esperable que saliera adelante la legalización de la mariguana.
  
   EN EL TEMA DE SEGURIDAD
  
   Alejandro Hope, analista.
   Más de lo mismo: la trágica y monótona procesión de homicidios, más de 3 mil al mes en promedio; la ausencia de claridad estratégica en la política de seguridad; la simulación como seña de identidad de la Guardia Nacional; varios eventos de alto impacto; el persistente abandono de las policías locales y la procuración de justicia. Nada nuevo, por desgracia.
  
   Catalina Pérez Correa, profesora investigadora del CIDE.
   Para 2020 podemos esperar una profundización del militarismo en México. La propuesta para dar control a las fuerzas armadas de los puertos, que pretendía pasarse al final del periodo legislativo pasado sin mayor discusión, es el último paso en este sentido. De no invertir en la construcción de cuerpos de seguridad civiles locales, será difícil ver una mejoría en materia de seguridad.
  
   La puesta en marcha del registro nacional de detenciones es una buena noticia. Si es implementada seriamente, podrá servir para contener abusos de las autoridades.
  
   Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano.
   El panorama para este 2020 no presenta una mejoría en materia de seguridad en nuestro país. La perspectiva nos permite deducir que los homicidios dolosos y otros delitos violentos seguirán presentando altas tasas respecto a periodos anteriores.
  
   Además, seguiremos conociendo del aumento de áreas del territorio nacional controladas por grupos de delincuencia organizada y es muy probable que continúen las agresiones en contra de representantes del Estado, como alcaldes y policías, esto debido a lo que desde el Observatorio Nacional Ciudadano hemos señalado desde hace varios años: la ausencia de una estrategia, la falta de coordinación entre autoridades y los insuficientes recursos para enfrentar los retos que tenemos en materia de seguridad.
  
   Es probable que en 2020 los niveles de impunidad sigan al alza y que la justicia sea manejada políticamente desde los Ejecutivos federal y estatales, más que desde los procesos propios de fiscalías y procuradurías sólidas capaces de investigar los delitos.
  
   EN ECONOMÍA
   Mario Maldonado, columnista de finanzas El 2020 será otro año difícil para la economía mexicana, aunque probablemente no tan malo como 2019, cuando se estima que el PIB del país no crezca o incluso disminuya. El pronóstico de crecimiento para este año es de un promedio de 1.3%, según los consensos de casas de bolsa, calificadoras y organismos internacionales Esta previsión está por debajo de la del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que es de 2%. Del lado positivo juegan la ratificación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el acuerdo de inversión privada en infraestructura y un nuevo anuncio que se hará en febrero con respecto a proyectos del sector energético con participación de inversión privada. Del lado negativo está la posible rebaja de la calificación crediticia de Pemex y CFE, así como las tensiones comerciales de Estados Unidos con China e incluso otros temas internacionales como el Brexit y las crisis sociales y económicas en países como Argentina. También juega en contra la inminente desaceleración económica de Estados Unidos.
  
   Jesús Reyes Heroles, presidente de Grupo de Economistas y Asociados.
   El desempeño de la economía mexicana en 2020 estará fuertemente determinado por su comportamiento en 2019: contracción de 0.5% del PIB (no crecimiento); aumento del consumo privado, 0.3% (estancamiento); de manera consistente, bajo crecimiento de las importaciones, 0.9%; ligera mejora del consumo público, +0.6%; ligero rebote de la inversión total, -1.0% comparado con -5.1% en 2019; y, exportaciones que aumentan poco, 1.3%. Se observará un crecimiento mínimo de la actividad industrial en EU (0.8%). Se trata de un escenario recesivo y de baja inflación (3.0%) que, al igual que el año pasado, se reflejará en una escasa generación de empleo formal (crecimiento del empleo manufacturero, 1.4%). No se visualiza ninguna acción pública positiva y suficiente como para cambiar radicalmente el escenario. La puesta en marcha de transferencias gubernamentales en sus principales programas tendrá un efecto marginal sobre la economía; el desempleo de clases medias se hará sentir; las expectativas de los inversionistas se mantendrán con extrema cautela, a pesar de los recurrentes acuerdos público-privado que se han observado. En esencia, más de lo mismo, lo que reafirmará las expectativas negativas de los principales agentes económicos y su temor de que algo detone una crisis financiera en los próximos dos años.
  
   Pablo Álvarez Icaza Longoria, maestro en Economía.
   En 2020 no se resolverá la incertidumbre de 2019, a pesar de la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Sus efectos económicos no serán visibles este año. Se espera un crecimiento del PIB de México de 1.1% afectado por un menor desempeño de EU (1.8%) y un mercado interno que no logra reactivarse. La inflación repunta un poco (3.75%) y el tipo de cambio spot cierra en 19.30, con turbulencias a lo largo del año y la atención puesta en la posible reelección de Donald Trump.
  
   Magdalena Galindo, Profesora de la Facultad de Economía de la UNAM e Integrante del Centro de Análisis de Coyuntura Económica, Política y Social, CACEPS.
   Para 2020 puede esperarse una tasa moderada de crecimiento, pero más importante que la tasa, es que a través del gasto público dedicado a los programas sociales se está reanimando el mercado interno, castigado durante muchos años, debido a la orientación de la economía hacia el exterior. Orientación que determina hasta hoy que con todo y la aprobación del T-MEC, nuestro país estará sujeto a las presiones de la economía internacional que ya padece una desaceleración, agravada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China. También hay que señalar que el crecimiento del comercio internacional de México a partir del ya a punto de fenecer TLCAN, además de la profundización de la dependencia de México, también constituye un espejismo, no sólo porque la balanza comercial sigue siendo deficitaria, las importaciones superan a las exportaciones, sino porque la mayoría de las exportaciones desde nuestro país las realizan empresas extranjeras que finalmente, como la inversión foránea en general, remiten sus utilidades a sus países y en esa medida implican una descapitalización de la economía mexicana. Por otra parte, un segmento importante de los empresarios ha entendido que el proyecto económico del nuevo gobierno no los excluye y han decidido aprovechar las oportunidades, lo que también permite avizorar una mayor tasa de crecimiento que en 2019. En este mismo sentido se ubican el Tren Maya, el corredor transístmico, la refinería de Dos Bocas y el rescate de Pemex y la CFE, proyectos hasta ahora obstaculizados por los adversarios del gobierno.