Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    22 de Mayo de 2019
10 de Marzo de 2019
TUBO EN OJO AJENO
José Luis Seefoó Luján
La colocación del nuevo drenaje, para descargar las aguas negras en el mismo cauce de Camécuaro “pero más abajo” han motivado variadas opiniones, enfados y reflexiones interesantes. En una entrega anterior enlistaba algunos de los más sonados casos de entubamientos que han generado inconformidad y que, a veces, se han convertido en conflictos innecesarios.
  
   Ahora quiero comentar dos partes: a). Ver la paja en ojo ajeno, o sea nuestras reacciones cuando el vecino defeca en el mismo lecho que usamos como sanitario; y, b). A confesión de parte, relevo de pruebas.
  
   Ver la paja en ojo ajeno
  
   Bueno, no es exactamente una “pajita”, es una viga que no podemos dejar de mirar. Se trata de las aguas negras conducidas por un tubo de 25 centímetros de diámetro por 980 metros de longitud. Nada que ver con “una basurita en los ojitos”. Si, como dicen los reportes del propio gobierno municipal y algunos estudios, como el de Carlos Escalera (Escalera 2002; Meza Ortiz, 2011, CIIDIR), Camécuaro recibe “alrededor de 250 mil visitantes al año” y en Semana Santa una afluencia de 38 mil personas, la descarga de orines y heces fecales, es voluminosa.
  
   Desde luego, podemos decir que los educados visitantes, como alegan los dueños de los perros que defecan en parques y jardines de Zamora: “No, no. Mi perro sólo zurra en casa”. Pero, si Camécuaro es una de las cantinas abiertas más grandes de la región, no sería nada exagerado estimar que cualquier cristiano aporta, al menos, medio litro de orines y una porción menor de excremento, por lo que una descarga de 125,000 litros de líquido amarillo, espumante y pestilente, y otra de 75,000 kg (300 gramos per cápita) es plenamente posible.
  
   Y, ¿a dónde descargan esos 125, 000 litros de orina y 75,000 de heces fecales? Pues al mismo lago, sólo que aguas abajo, nomás pasando el puente colgante. Una ventaja, pensando en la Semana Santa, es que en esos días el consumo de chicharrones, carnitas y chamorro, disminuye, por tanto el excremento es más degradable.
  
   ¿Quién defeca en el lago? Uno de los pocos estudios realizado que circula, con información generada en 2011 (¿?) encuestó a 90 familias de las cuales un poco más de un tercio (33) proceden de Tangancícuaro; 25 de Zamora y Jacona; 9 de municipios cercanos (Chilchota, Patamban); 6 de localidades un poco más lejanas (Jiquilpan, Sahuayo y Los Reyes); y, 18 de ciudades más lejanas de otros estados como Guanajuato, Jalisco y Tabasco (Meza, 2011, CIIDIR). Sin ser una exploración estadística precisa, 67 de las 90 familias encuestadas son de “por aquí cerquita”, en consecuencia, nos bañamos en nuestra propia caca.
  
   El nuevo tubo que coloca Jesús Melgoza Mercado, Director del Patronato del Parque Camécuaro, aviva enfados por zurrarse en el arroyo limpio formado por los manantiales, pero no es muy diferente a lo que hacemos en Chilchota, Tangancícuaro, Jacona y una buena parte de Zamora.
  
   ¿A dónde van a desembocar la orina que fluye del Fraccionamiento Villa de las Flores? ¿Al desagüe general del Valle y éste al río Duero –alias Dren “A”?
  
   ¿Dónde –finalmente- defeca la población de Jacona? Al río Duero, sin un tratamiento adecuado. Jacona tiene sus colectores marginales que descargan en el Duero y no pasan por alguna planta de tratamiento. ¿Dónde descarga la escuela de medicina ubicada en Las Adjuntas? Seguro tiene una fosa o cuenta con planta de tratamiento?
  
   Y, ¿los “miados” del mercado de abastos de Canindo? Tal cual, bajan veloces hacia el bosque de galería formado en la ribera del Duero, un poco más debajo de Las Adjuntas.
  
   ¿Qué sucede con la caquita zamorana cuando las pilas de oxidación son rebasadas por las lluvias en el verano? Continúa su camino rumbo a la Colonia La Libertad, Ario, Ixtlán, sin tratamiento alguno.
  
   ¿Y esa zanja pestilente que da la bienvenida en Sentura? ¿Dónde nace y a dónde va?
  
   Con esto no alego a favor de defecarse en Camécuaro, sólo llamo la atención a lo que hacemos a diario. Obvio, encabrona más imaginar los “submarinos” en aguas cristalinas que en otras algo turbias, debajo de las Adjuntas o más allá de Soriana.
  
   A confesión de parte, relevo de pruebas
  
   Con base en la información vertida por el alcalde, Rafael Melgoza Mercado, confirmamos lo observado días anteriores directamente en el lugar de los hechos: el nuevo tubo plástico de 980 metros sustituirá al viejo de concreto de 700 metros y escurrirá la “popo” 280 metros más retirado
  
   Ahora, bien, cualquier plomero, albañil o ingeniero, sabe que el deterioro del drenaje y la “zurradera” al lago, no surgió con Rafael y su hermano Jesús. Antes estuvo al frente del ayuntamiento el ciudadano Arturo Hernández Vázquez (PAN), ahora es diputado local quien en mayo de 2016 comunicaba a los medios “que ese espacio natural no contaba con un drenaje adecuado para canalizar los desechos sanitarios” (Cambio de Michoacán, 27-05-2016; El Independiente, mayo 2016). En aquellos días el mismo Arturo anunció la colocación de 8 tinacos con capacidad de 5 mil litros cada uno (5 metros cúbicos) equivalentes a la descarga de mil personas (El Independiente, 28-05-2019).
  
   Meses más tarde, la Asociación Ciclo y Vida denunció descargas de aguas negras, desde los tinacos de plástico hasta el espejo del lago. La autoridad desestimó la observación de Ciclo y Vida y las críticas de los nadadores que practican del deporte de Dios Neptuno. En su momento, Jesús Fabián López, sub director del parque, reconoció la fuga desde los tinacos pero explicó “era agua de lluvia”: “no es agua contaminada de los biodigestores, pues esta es canalizada a un campo de absorción después del biodigestor que descompone la materia a través de unas bacterias, para que después salga el agua semi tratada para uso agrícola” (Cambio de Michoacán, 17-08-2016).
  
   ¿Qué fue de los tinacos de plástico? ¿Cuál es el balance –informe- de sus resultados? ¿Si es efectivo el tratamiento de las aguas residuales? ¿Su actúan las bacterias pese a mezclar caca con orina?
  
   Bien, lo que quiero resaltar es que hoy como ayer el planteamiento básico es enviar los “submarinos” fuera del espejo principal, hacerlos fluir bajo del puente colgante, antes de Las Adjuntas donde confluyen los ríos Tlazazalca, Carapan y la corriente de Camécuaro.
  
   Otros elementos centrales son: los gobiernos municipales de Tangancícuaro no cuentan (o no les gusta presumir de ese documento) con plan de manejo; (probablemente) tampoco conciben Camécuaro como una totalidad (el espejo mayor; el cauce y bosque de galería aguas abajo; y el cerro de La Cruz).
  
   De igual manera, es relevante rescatar un concepto del ex alcalde Arturo, hoy diputado local (PAN) que da píe a <>: “el Parque Nacional siempre fue la caja chica del Ayuntamiento de Tangancícuaro, cuando no había para la nómina o para fiestas patrias se agarraba del parque” (Cambio de Michoacán; Independiente, mayo 27 y 28 de 2016).
  
   ¿Qué hacer?
  
   En primer lugar, no seguir aplicando “medidas urgentes” cuando se tiene conocimiento de la condición del parque. Defecar aguas abajo del lago no es una solución, es un parche. No sobra recordar que misma familia política ha gobernado Tangancícuaro desde hace por lo menos cuatro años.
  
   El lago, con sus 1,751 litros por segundo (1.75 metros cúbicos) es el principal aporte del Duero (obvio, la lluvia suma muchos millones de metros más) y tiene relevancia para toda la cuenca; importa la acción y aportación de todos los municipios (13 al menos) que baña el Duero-Lerma. Y este es el punto difícil: los acuerdos político-administrativos para que no resulte como las películas del “Gordo y el Flaco” en las que uno remaba para un lado y el segundo, para otro.
  
   Intentar conciliar lo inconciliable: las trompetas de los mariachis son poco gratas para la fauna del lugar; los turistas (incluyéndonos en ese espécimen humano) no quieren sufrir incomodidades: ninguno aceptaría letrinas secas (si fueran posibles), todos preferirían defecar cerca y cómodamente (de preferencia sin salirse del charco; los pasatiempos del turista (quebrar árboles, tirar piedras a los patos; pescar; miarse detrás de un sabino. ¿Cómo conciliar gustos tan dispares?
  
   Entre tanto, invitamos a creyentes y ateos, a ecologistas y a destructores del medioambiente, a una segunda reunión de información, el día miércoles 13 de marzo a las 18:00 horas. Si es necesario celebraremos otra a las 10:30 (en la mañana del miércoles 13). Traten de llevar la tesis titulada Propuesta de Administración y Manejo de los Recursos Naturales del Lago de Camécuaro escrita por Octavio Herminio Meza Ortiz y dirigida por el Mtro. Carlos Escalera Gallardo (CIIDIR IPN, 2011).
  
   Para esas fechas esperamos contar con una respuesta formal del C. Rafael Melgoza Mercado acerca del proyecto de conducción y tratamiento de las aguas residuales y, lo más relevante, conocer el plan de manejo del parque Camécuaro.
  
   jlseefoo@hotmail.com