Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    02 de Junio de 2020
17 de Mayo de 2020
INTERVENCIÓN DE LA HACIENDA DE EL LLANO
Jesús Álvarez Del Toro La Hacienda del llano en los años de 1920
En el año de 1914, justo cuando iniciaba el proceso de construir el acuerdo que permitiría a las diversas facciones armadas que habían participado en el movimiento de 1910, cuando por las circunstancias específicas tanto externas como internas, recordemos que este año el país vivió y sufrió la intervención norteamericana, los gobiernos decretaban préstamos forzosos y confiscación de bienes.
  
   Así sucedió con la Hacienda de Dávalos o Hacienda de El Llano, con el siguiente documento entregado a la Señora María Guadalupe Dávalos y Jaso, propietaria de la Hacienda de El Llano y el nombramiento de administrador, de la siguiente manera: “Al margen Comisión de Administración de Fincas Rústicas y Urbanas del Estado. Al C. Luis G. Pulido. De conformidad con el reglamento Economía de las Oficinas del ramo, ha tenido á bien nombrar á Ud. Administrador de la finca rústica denominada “El Llano” de esta comprensión, debiendo pasar inmediatamente a tomar posesión, firmando por duplicado según el artículo 4° del Decreto de 23 de septiembre último, inventario detallado de los bienes que tenga la referida hacienda y que se le encomiendan a su custodia= Lo comunico a usted para su conocimiento= Constitución y Reforma= Zamora, Mich. 19 de Octubre de 1914. El Jefe de la Oficina. Rúbrica.” (Ídem.)
  
   Dos días después, la señora Dávalos y Jasso, recibe el siguiente telegrama: “Ordena Señor Gobernador y Jefe de las Armas en el Estado que para que cese intervención en su finca de campo “El Llano”, debe usted entregar en el plazo de cinco días, al cuartel general de este lugar o al de Morelia, la suma de $25,000.00 VEINTICINCO MIL PESOS.
  
   Lo digo a usted para su conocimiento y efectos.
  
   Constitución y Reforma.- Zamora, Mich. Octubre 21 de 1914” (Ídem)
  
   De manera precisa y detallada se levanta el inventario donde se enumeran todos y cada una de las pertenencias, así como los trabajadores y sus salarios. Con meticulosidad aparecen los siguientes rubros: Despacho de raya; escritorio particular; la sala y en ella la biblioteca con un sinfín de títulos, la mayoría de carácter religioso. Las recámaras numeradas; el portal al lado de la capilla; la despensa con todos sus aditamentos; el comedor; la cocina; el jardín; el cuarto de criadas; el cuarto de los pájaros; existencia en las trojes; la carpintería; la panadería; los hatos; la tienda de raya y sus enseres; la capilla con todas sus pertenencias para oficiar y la sacristía; la bodega de la capilla; pieza al costado de la capilla; la escuela de niñas y la escuela de niños; el colegio; las piezas; el jacal; las existencias en el rancho de Miraflores; los ganados diversos y los semovientes de la finca.
  
   En las listas de Raya aparecen el administrador; el mayordomo; el portero; el encargado de las trojes; el encargado del establo; los caporales; los vaqueros; los herradores; los porqueros o encargados de las chiquerizas; los muleros; los chiveros; veladores; carpinteros; herreros; peones y sembradores.
  
   Se vislumbraba ya el reparto ejidal y el “fin” de la clase terrateniente.