Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    19 de Septiembre de 2020
28 de Junio de 2020
Ex Haciendas De Oaxaca
HACIENDA DEL ROSARIO, JOYA DE LA MIXTECA
Inmueble construido en el siglo XVII por la Orden de los Dominicos.
  
   Durante más de dos siglos la hacienda de El Rosario convirtió al pueblo de Etlatongo en el centro productor de harina de trigo más importante de la región Mixteca y un concurrido centro comercial donde se mercaba maíz, frijol, pan, entre otros productos de la zona.
  
   En lo que fue el patio central del casco de la hacienda, en torno al portal, se ubicaban los cuartos donde se almacenaba todo lo que se producía en la hacienda: harina de trigo, maíz, fruta, frijol, etcétera.
  
   Había molino de nixtamal, tenía un jardín grande, había molino de trigo, mucha gente venía aquí a hacer plaza; en los patios exteriores había capulinares, duraznales, membrillales, todo estaba muy bonito; los terrenos de fuera servían para amarrar los caballos y mulas”.
  
  
“LA CASA ERA MUY BONITA”

   La casa grande, los patios empedrados, la cocina y hasta la pequeña capilla interna, donde se ofrecían servicios religiosos eran de una hermosura sin igual.
  
   Entre las gruesas columnas y arcos adornados con hojas de laurel, así como muros derruidos, rememora que los barandales estaban llenos de flores e, incluso, había una terraza para disfrute de los dueños.
  
  
  
   “Al final el señor Vicente Juárez se quedó con la hacienda, ¿cuánto pagó y a quién? No sabemos, ya no vimos, pero un día vino y vendió los bancos del molino de harina, las vigas de los techos, la herrería de balcones y toda la maquinaria de los talleres y el molino de nixtamal; eso fue en 1968 y, desde entonces, está abandonada”.
  
  
LA OBRA DOMINICA

   La construcción data de 1820, de acuerdo a testimonios históricos, y fue propiedad de la orden religiosa de Santo Domingo de Guzmán.
  
   Por eso se observan todavía las gruesas columnas, los arcos y decoración casi eclesial con hojas de laurel y mantos; estamos entonces ante una obra civil de gran importancia en lo que hoy se denomina La Ruta Dominica.
  
   En 1859 la aplicación de las leyes de Reformas y desamortización de los bienes de la Iglesia fue la causa de que los frailes se vieran obligados a ceder la hacienda a sus arrendatarios y estos comprarla al gobierno mexicano.
  
   De acuerdo José María Cobos, autor del Diccionario Geográfico, Histórico y Bibliográfico de los Estados Unidos Mexicanos, en 1891 la hacienda de El Rosario se componía de dos molinos, una casa habitación con varias piezas de terrado, un gavillero, tres piezas donde se ubican los molinos y un portal que mira al sur.
  
   Para 1910, el propietario era Juan Oteyza Larralde y la hacienda fue importante en el inicio de la Revolución Mexicana por su impacto en la economía de la región. Carrancistas, zapatistas y demás grupos se abastecían de alimentos en la misma y, por tanto, no saqueaban al pueblo de Etlatongo.
  
   “Aquí venían a abastecerse los grupos revolucionarios y pedían alimento para humanos y animales, quien soportó todo esta sangría fue la hacienda de El Rosario y, por ello, no saquearon al pueblo, incluso querían quemar los edificios públicos”.
  
   A pesar de ello, en 1913 la hacienda está reconocida como una finca importante en el distrito de Nochixtlán y, en 1925, María Manuela Antuñado Ortiz, viuda de Oteyza, aparece como propietaria hasta 1927, cuando aún tenía una extensión de 98 hectáreas. Después la heredó Mario Oteyza de Cedillo y luego pasó a manos de María de la Paz Oteyza Antuñano.
  
   Para 1960 aparece como dueño Ramón R. del Río, vendedor de máquinas de coser Singer, quien se enamoró de Rosarito, oriunda de Nochixtlán y se la llevó a vivir a la hacienda; para al final aparecer un apoderado legal de Ramón, el señor Genaro Cantú, quien supuestamente le vendió a Vicente Juárez.