Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    12 de Agosto de 2020
26 de Julio de 2020
DÓNDE QUEDÓ LA BOLITA
Jesús Álvarez Del Toro
Desde la mitad de la década de los cincuentas del siglo pasado, quien fuera conocido como el hombre más rico de Zamora, don Pedro Rocha Escobar, inició trámites para legar la mayor parte de la fortuna que había amasado en la ciudad que lo abrigó y lo convirtió en exitoso hombre de negocios y que, al carecer de descendencia directa, fue dando forma para que su fortuna se empleara en diversas obras que beneficiaran a la población.
  
   Así, una de las primeras obras que cristalizó aún en vida fue el Asilo de Ancianas, el cual tuvo un costo aproximado de un millón de pesos de los de 1955; y tendría cupo para 104 ancianas. Al efecto, creó un patronato, el cual quedó formado de la siguiente manera: Presidente: Pedro Rocha Escobar; Carlos Jiménez, como Vicepresidente; Lic. Arturo Rodríguez Zetina, como secretario; Lic. Manuel Vargas del Río, Rubén Ortiz y Rafael Vaca, como vocales.
  
   La responsabilidad social de don Pedro por apoyar actividades que nos permitieran conocer nuestra historia e identidad ya se había manifestado desde la publicación de “Zamora, ensayo histórico y repertorio documental”, escrito por don Arturo Rodríguez Zetina.
  
   De la misma manera había apoyado infinidad de otro tipo de obras y actividades: Futbol, academias comerciales y algunas más que en vida desarrolló este filántropo. Ya fallecido y en testamento, donó en abundancia recursos para que se realizaran obras que enaltecieran el espíritu de los zamoranos.
  
   Pero volvamos al asilo. Todavía en 1977 se informó públicamente de los recursos y de quiénes lo administraban; así lo informaba “Guía”, en su edición de 11 de diciembre de 1977:
  
  
   “FORMALIZAN PATRONATO DEL ASILO DE ANCIANOS PEDRO ROCHA ESCOBAR.
  
   ES EL MÁS IMPORTANTE DE LA BENEFICIENCIA PRIVADA EN MICHOACÁN.
  
   El pasado martes, hacia las 5 de la tarde, en la casa del Lic. Arturo Rodríguez Zetina, quien se hallaba en cama por causa de una fuerte gripa, los componentes del Patronato del Asilo de Ancianos Pedro Rocha Escobar rindieron protesta de cumplir fielmente con el encargo que tienen encomendado.
  
   Lo hicieron ante el Lic. Enrique Gálvez Montes, Presidente de la Junta de Beneficencia Privada del Estado, y del Lic. Jorge Humberto Estrada, secretario de la misma. Estuvieron también presentes representantes de la prensa local.
  
   La ocasión fue la designación formal, mediante escrito que lo ampara, de cada uno de los miembros del Patronato que ya venían fungiendo como tales y la reposición de dos elementos que faltaban por muerte. El Patronato quedó constituido de la siguiente manera: presidente Lic. Arturo Rodríguez Zetina, quien fue elegido para el cargo por el propio Sr. Rocha que donó el Asilo de Ancianos y dejó un legado para su sostenimiento; secretario, Manuel Gómez Mora; tesorero, Rafael Ramírez de León, y vocales Heraclio Valdés Rocha, José Valencia M. y Miguel Mendoza Ruiz. Los nuevos socios son los Srs. Gómez, Ramírez y Valencia. El Sr. Valdés se hizo representar por un hijo suyo, Heraclio y el Sr. Ramírez de León no estuvo presente por hallarse fuera de la ciudad en el extranjero.
  
   El Lic. Gálvez Montes elogió grandemente al Lic. Zetina, cuya honorabilidad moral era reconocida en todo el Estado; que había preferido una vida modesta, honrada a tener dinero dudoso, adquirido. Igualmente alabó la calidad moral y capacidad de los demás componentes del Patronato. Dijo también que dicho Patronato era el más importante de un total de 15 que controla la Junta de beneficencia citada, por el monto de los recursos que maneja. En efecto, aparte de la propiedad del Asilo, que es muy grande, el patrimonio de lo que maneja el Patronato lo constituye un efectivo de 11 millones de pesos que reditúan en una financiera de Morelia, más inmuebles por un total de 290,000 pesos (a saber una casa en Corregidora por valor de 150,000, un terreno en Chaparaco por valor de 80 mil y acciones de un terreno en la Calzada Zamora-Jacona por 60 mil). El dato del efectivo fue proporcionado por el Lic. GM; el de los inmuebles por el Lic. R. Zetina.
  
   El patronato fue constituido el 10 de mayo de 1958, pero hasta ahora recibieron el nombramiento escrito quienes lo componen. El número actual de ancianos es de 28; aparte del personal que lo atiende, que son religiosas del Sgdo. Corazón.
  
   Antes de la toma de protesta a que nos referimos, los Srs. que vinieron de Morelia ofrecieron a los socios del Patronato, periodistas de la ciudad y otros invitados una comida previa en el Club Campestre. Durante la comida se brindó por el Sr. Rocha y se dijo que ojalá otros ricos siguieran su ejemplo.
  
   QUE MUEVAN MÁS DINERO
   Es de esperar que a esta activación de la organización de dicho Patronato, responda también una reactivación al trabajo que está llamado a desempeñar. Consideramos que el solo Asilo de Ancianos, en la forma en que está, no responde a los deseos y esperanzas del que lo fundó y de todo el legado adjunto arriba enumerado. De hecho, consta que el Sr. Rocha deseaba que se promoviera también alguna institución para la preparación técnica de la juventud del lugar. Es una lástima que, disponiendo de un patrimonio bastante estimable como el que acabamos de enumerar, no se amplié, por ejemplo, el Asilo de Ancianas para que fuera también para Ancianos varones, no obstante la dificultad de encontrar quién lo atendiera, o se encauce hacia alguna o algunas nuevas instituciones, como podría ser una escuela del tipo deseado por el Sr. Rocha o algo semejante”. (Guía, 11 de diciembre de 1977. P. 10-D)
  
   Finalmente, platiqué del tema en múltiples ocasiones con Heraclio Valdés Fernández, sin que pudiéramos desentrañar la madeja que se creó en torno al Asilo. Hoy, nuestro buen amigo Fidel Martínez Acevedo, está al frente del patronato que atiende las necesidades del hogar de ancianas y trata de dignificar la vida de quienes ahí habitan.
  
   Dos casos así han ocurrido en Zamora: La fortuna de don Pedro Rocha Escobar y la Casa que donó don Antonio Pardo, de la que hablaremos después. En ambas no se ha respetado el ESPÍRITU del donador. Y sólo queda el eco del “Dónde quedó la bolita”.