Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    22 de Octubre de 2020
11 de Octubre de 2020
COLAPSO EN LA MESETA
Francisco Martínez Gracián

  
   OCTUBRE 1º, 2020
  
  
   Por acá en la Meseta P’urhépecha, la caída de las aguas meteóricas transporta las capas superficiales del suelo desde las partes más altas hasta las bajas, depositando los materiales alúvicos en los valles y hondonadas. Tal y como siempre ha sucedido, por ejemplo, en los linderos de Cocucho y Ocumicho, donde el agua pluvial se encharca repetitivamente hasta formar lagunas intermitentes, debido a la inusual abundancia de arcillas. Con todo, habidas las margas arenosas subyacentes, en poco tiempo las aguas se infiltran una y otra vez hasta formar corrientes subterráneas que van formando cavernas.
  
  
  
   Es así que en ese valle intramontano se formaron de manera súbita dolinas de hundimiento cuyas simas poseen paredes escarpadas muy abruptas de contorno circular. Estas simas se comunican entre sí formando laberintos… lo que nos da una idea de lo frágil y delicado que son los suelos de la Meseta.
  
   Y aunque por estos rumbos las capas rocosas subyacentes están formadas por basaltos y no por calizas, el pasado 1º de octubre el suelo de ese valle intramontano se hundió dando como resultado dos grandes y profundas torcas subforma de dolinas.
  
   Sabido es que en la Meseta P’urhépecha abundan los suelos andosoles y que éstos son de origen volcánico. Que tienen en su composición más del 50% de cenizas volcánicas y menos del 50% de arcillas, por lo que son sumamente permeables y en absoluto compactables. Como retienen la humedad, su vocación es forestal. Adecuados para pináceas, madroños, encinales y abietíneas; pero, si como sucede, se les deforesta o si se les imponen monocultivos como la frutilla y el aguacate, tras lluvias abundantes son proclives a terminar erosionados, perdiendo rápidamente sus horizontes O, A y B. Denudados queda expuesto su horizonte C, al que acá le llamamos tepetate.
  
  
  
   La formación de esas enormes dolinas constituye una llamada de atención para recordar lo valioso de nuestros recursos naturales, lo frágiles que son (que un suelo andosol se vuelva a formar, requiere al menos 30,000 años) y hacer todo lo que esté de nuestra parte para salvaguardar el equilibrio ambiental.