Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    05 de Diciembre de 2020
15 de Noviembre de 2020
CÓMO QUEDARÁ COMPOSICIÓN DEL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS

   En la Cámara se reduce ventaja de los demócratas, en el Senado la incógnita irá hasta enero
  
   Las elecciones de EE. UU. han servido para debilitar la posición de los demócratas en la Cámara de Representantes, donde reducen su ventaja, y han dejado abierta hasta enero la incógnita de quién dominará el Senado, actualmente en manos de los republicanos, mientras prosigue el conteo de los votos.
  
   Por ahora, el balance de poder en el Senado no se decidirá hasta el 5 de enero, cuando se celebrará la segunda vuelta para los dos escaños que corresponden al estado de Georgia, ya que ninguno de los candidatos llegó al 50 por ciento de los votos, según las proyecciones de los grandes medios.
  
   Georgia, tradicionalmente conservador, ha cobrado un protagonismo inesperado en estas elecciones porque probablemente decidirá qué partido dominará el Senado y, además, dio un impulso al presidente electo, Joe Biden, que lidera el conteo en ese estado, en espera de resultados definitivos.
  
   Actualmente, el escrutinio muestra un empate técnico con 48 de los 100 escaños del Senado para los demócratas y otros 48 para los republicanos, si bien se espera que estos últimos se anoten una victoria en Carolina del Norte y otra en Alaska, lo que les permitiría quedarse con 50 escaños.
  
   Por tanto, todo depende de esas dos elecciones de enero en Georgia, que no deja de ser un estado conservador y donde los republicanos tienen esperanza de ganar.
  
   Sin embargo, si los demócratas ganan los dos escaños de Georgia, quedarían empatados a 50 con los republicanos. Y ahora, con Biden como presidente electo, Kamala Harris –su vicepresidenta electa– tendría el poder de votar con los demócratas para romper el empate con los republicanos, ya que el vicepresidente del país preside la Cámara Alta.
  
   De otro lado, las elecciones dejan a los demócratas debilitados. Las encuestas predijeron que ese partido ampliaría su mayoría en la Cámara de Representantes, e incluso aventuraron que podrían arrebatarles a los republicanos el Senado. Pero los resultados son peor de lo esperado y, de hecho, las proyecciones de los principales medios muestran que los republicanos han conseguido arrebatarles varios escaños a los progresistas, mientras que los demócratas solo les han quitado tres a sus adversarios.
  
   Por el momento, el conteo da 212 asientos a los demócratas y 194 a los republicanos. La Cámara de Representantes está compuesta por 435 legisladores y son necesarios 218 para ser el partido en la mayoría y con más poder, una posición que parece que conservarán los progresistas.
  
   Los demócratas más moderados culpan al sector del partido más a la izquierda de la pérdida de escaños porque aseguran que los conservadores han conseguido etiquetarles de “socialistas”, aunque esa afirmación sea falsa.
  
   La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha intentado calmar los ánimos y, en declaraciones a la prensa, atribuyó esta semana la pérdida de escaños a la popularidad del presidente de EE. UU., Donald Trump, quien recibió cinco millones de votos más que en 2016, a pesar de que el demócrata Joe Biden lo aventajó para lograr la presidencia.
  
   “No ganamos todas las batallas en la Cámara de Representantes, pero sí hemos ganado la guerra”, aseveró Pelosi, que se refirió a Biden como “presidente electo”.
  
   Los resultados también han hecho que algunos miembros del Partido Demócrata cuestionen el liderazgo de Pelosi, que preside la Cámara de Representantes desde 2019, cuando los demócratas recuperaron la mayoría, y ya lo hizo entre 2007 y 2011.
  
   Pero un dato sin precedentes es que más de 132 mujeres, casi una decena de ellas latinas, formarán parte del Congreso de EE. UU. en la próxima legislatura, que será la de mayor componente femenino de la historia y va acompañada de otro hito en la lucha por la igualdad en la política: Harris, una mujer en la vicepresidencia del país.
  
   En la legislatura del Congreso estadounidense que se inaugurará en enero, la número 117, uno de cada cuatro de sus miembros será mujer, según las cifras que maneja el Centro para las Mujeres Estadounidenses y la Política (CAPW), que forma parte de un instituto de la Universidad de Rutgers.
  
   Las 132 representantes y senadoras que ya tienen asegurados sus puestos equivalen al 24,7 por ciento del total de los integrantes del Congreso y ya han superado a las 127 (23,7 por ciento) de la legislatura anterior a las elecciones del 3 de noviembre. De ellas, 48 (9 por ciento) no son blancas, por ahora el mismo número que en esta legislatura, pero aún superable pues hay contiendas no resueltas.
  
   Otro dato clave es que la Cámara de Representantes contará desde enero con la presencia de la republicana Marjorie Taylor Greene, la primera congresista que se adhiere abiertamente al movimiento QAnon, que promueve teorías de la conspiración y ha sido etiquetado por el FBI como potencial amenaza de terrorismo doméstico.
  
   Frente a ello, la demócrata Cori Bush se convirtió en la primera activista del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) que llega al Congreso federal, después de un año marcado por las protestas encabezadas por ese grupo contra el racismo y la brutalidad policial.