Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    21 de Abril de 2019
14 de Abril de 2019
AL DENTISTA, “VAMOS CUANDO HAY DOLOR”: JUDITH HERNÁNDEZ MENDOZA
Benjamín González Oregel saben de memoria la teoría, no la práctica

   Por Benjamín González Oregel.
   S. Tangamandapio, Mich., a 10 de abril del 2019.—
   “Estamos en la Semana Nacional de Salud Bucal. “Sabemos que en la salud bucal, la prevención es lo más importante. Por eso, hay que prevenir desde la niñez. Porque en la edad adulta ya no se puede prevenir: Nos toca curar. Entonces es con los niños con los que podemos y debemos promocionar”. Además, “siempre va a salir más barato prevenir, que curar”, precisa.
  
   La cirujana dentista, con un dejo de tristeza que no puede ocultar, acepta que la visita al dentista es una de las citas que cualquier paciente, tiene que hacer a fuerza. Las técnicas no han cambiado: “se anestesia, hay piquetes”. Desgraciadamente “sigue habiendo temor, por falta de prevención. Porque no acudimos al dentista de manera preventiva. No acostumbramos ir, cuando no nos duele nada. Vamos cuando hay dolor. Entonces relacionamos el dolor con el dentista: pensamos, me va a doler. Siempre vamos a relacionar el dolor con el dentista”.
  
   La charla se desarrolla en las oficinas que ocupa el DIF municipal. Afuera, bajo el sombreado refugio que brinda el portal Hidalgo, sobre una larga mesa, hay un montón de cepillos dentales. Hasta allí, los niños, casi siempre acompañados por alguno de sus padres –más mamás que papás--, llegan y luego de ser cuestionados por un médico que está del otro lado del mostrador –les pregunta la forma en que suelen cepillar sus piezas dentales--, les entregan un cepillo. Las risas y demostraciones de gusto y satisfacción, colman el ambiente.
  
   somos equipo, dice la dentista judith
  
   Semana de la Salud Bucal
   Entorno en el que sobresalen, por la cantidad de vecinos que los atienden, los envites que una parte de los funcionarios del organismo municipal antes citado, hacen a quienes se acercan al lugar: ofrecen tacos de guisado de soya, y agua de lentejas. Riquísimos aquellos, refrescante y “buena para la digestión” --asegura uno de los gorrones, vaso en mano--, ésta.
  
   “La intención, al regalarles un cepillo, es la de enseñarles la técnica del cepillado. Aunque, muchas veces se les explica, y la saben de memoria, pero en la práctica no la saben” –explica la dentista--.
  
   “Esta semana, que celebramos la Semana de Salud Bucal, hemos estado en las escuelas, llevando cepillos, pero haciendo con ellos la técnica. Porque empezamos: ¿Cómo se cepillan los dientes?: “Los de arriba, para abajo. Los de abajo, para arriba”. Y eso, se lo saben de memoria. Pero al momento en que los ponemos a practicar, no saben. Empiezan con las técnicas mal hechas –y simula un cepillado dental de derecha a izquierda, como todos, en alguna etapa de nuestra vida lo hemos hecho--. Entonces empezamos a decirles cómo se debe hacer”, dice la responsable del departamento respectivo con que cuenta la clínica de Salud Local.
  
   Por ser las reinas
   Con las explicaciones que hace la dentista, uno concluye que esta es otra carencia que afecta a una buena porción de los hogares mexicanos. Por otro lado, se entiende que, casi en un cien por ciento, esto ha sido enviado a la pesadísima carga que las madres de familia deben soportar por el hecho de ser las “reinas del hogar”.
  
   “Los señores no se involucran tanto –refiere la entrevistada--. Los señores piensan que su obligación es solamente trabajar, llevar el sustento al hogar. Todo lo demás le corresponde a la mujer”. Considera que, en el hogar, se deberían delegar responsabilidades, porque la educación de los hijos, “es responsabilidad de papá y mamá. No nada más de mamá”, precisa.
  
   Cuando acudimos a las aulas escolares, se invita a todo mundo, “tenemos pláticas en las escuelas primarias de aquí, de la comunidad. Cada año, les enseñamos su técnica de cepillado, sus aplicaciones de fluor y las pláticas a los padres de familia”. Sin embargo, la respuesta de estos no es buena. “Tienen en la mente que son dientes de leche, que se les van a caer y que no importa si no los cuidamos. La dentición primaria tiene su función; tiene la función de preservar las piezas sanas y estas guarden los espacios para cada pieza definitiva, mientras termina de realizarse el desarrollo del hueso. Durante ese crecimiento, van saliendo los dientes y hay que conservar esas piezas (las de leche). De no conservarlos, se pierden los espacios”, explica la joven odontóloga.
  
   Un pasante, colaborador
   Irving Arriaga Mercado es un joven pasante que cursa la carrera de odontología, en UNIVA, plantel Zamora. Nacido en la vecina Chavinda, cuenta que para esta etapa de su preparación, solicitó, como temporal residencia, el Centro de Salud de su municipio. El deseo no le fue cumplido por el excesivo número de dentistas con que cuenta la Villa. El joven estará durante un año, en este centro de salud. Espera aprovechar, al máximo, la unión que se debe hacer entre “la teoría y la práctica. Y voy a tener que aprender a trabajar con lo que se tiene”, indica, el nieto de don Jesús Mercado, el conocido y estimado cartero de la vecina población.
  
   En su apoyo, dice la dentista que “no puede dejar solo al joven, porque estamos en colaboración. Somos colaboradores. No se queda nadie solo”, enfatiza.
  
   Judith e Irving coinciden en que la pobreza, no debe ser razón para que la educación bucal sea desconocida en los hogares.
  
   Hacen falta muchas cosas
   Al recordar que hace unos días, durante una visita que realizó López Obrador al Estado y ofreció que el gobierno Federal se haría cargo del sector Salud, dice confiar en que el Cambio “nos beneficie”. Porque durante el año pasado, hubo quincenas que les llegaron con “10 días de retraso, pero hubo compañeros que después de 22 días aún no había recibido su pago. Y ahora, creo que si va bien eso de la federalización, esperamos que el recurso llegue en tiempo y forma”, manifiesta la esta dama que auxilia a los habitantes del municipio desde hace más de 8 años. “Con una cifra que varía de 8 a 9 consultas” por jornada.
  
   No atendemos más pacientes, porque, aparte del tiempo, “no nos alcanza el material, para atender más de 10 pacientes”, indica Judith. En este campo, Irving se suma a su compañera de trabajo, y refiere que “hacen falta muchas cosas”, en la clínica. Además, de que “hay mucho material vencido. Trabajamos con lo que hay”, especifica.