Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    02 de Marzo de 2021
21 de Febrero de 2021
POR FIN, PUDIERON SALIR LOS VENDEDORES AMBULANTES
Nada halagüeño en el aspecto de la calle, al medio día
S. Tangamandapio, Mich., a 17 de febrero del 2021.-- Por fin, luego de más de un mes sin hacerlo, los comerciantes ambulantes del municipio, volvieron a tender y exponer sus mercancías sobre la calle Melchor Ocampo, de este lugar.
  
   El permiso que nos ha dado el ayuntamiento, es el único apoyo que hemos tenido de las autoridades, coinciden los comerciantes, al ser cuestionados acerca del papel que han jugado las dependencias del gobierno, en sus distintos niveles.
  
   A simple vista, empero, el aspecto que muestra la céntrica calle, no es la mejor. Los huecos que han dejado quienes no se han presentado, cortan la uniformidad a que nos tenía acostumbrados. Y, para colmo: una importante empresa, de esas machuchonas –diría López Obrador--, no permite –ni permitirá en el futuro, la continuidad de los ambulantes negocios.
  
   Además, la ausencia de visitantes y compradores es patente. La pandemia que nos azota, es parte esencial del problema. Por lo que Juan Diego González Vega, cabeza de los comerciantes, invita a la gente que acuda a hacer sus compras, no solamente en el tianguis, sino en cualquier lugar, a que lo haga, “con la debida protección, con lo que se le está pidiendo: cubrebocas, gel antibacterial y que guarde la sana distancia. Y que la gente que ocupe venir al tianguis, que se arrime”, indica.
  
   Empezamos a sentir las bajas, en las ventas
   Joel Torres Salcido, con una veintena de calendarios dedicado a la venta de artículos –mayoritariamente para el hogar, si uno desparrama la vista sobre la mercancía que exhibe--, asegura que la situación ha cambiado a partir de la aparición del Covid, empezamos a “ver y sentir las bajas en las ventas; luego, luego”. Cuestionado acerca de los apoyos que han recibido, él y sus compañeros, no niega que a lo largo de estos meses, “hace poco, nos dieron una despensa, solamente”. Niega que tal apoyo haya salido de las arcas del municipio de Tangamandapio: “esa nos la dieron en Chilchota”.
  
   Afirma que sus compañeros, que ante la imposibilidad de poder tenderse a exponer sus productos, “la mayoría está parada, sin trabajar. Y ya tenemos bastante tiempo sin trabajar”.
  
   Ha frenado, un poco, la migración
   “La mayoría de los comerciantes que acudimos a los tianguis, en la región, somos vecinos de Santiago, de Tangamandapio”, indica. Considera que esta actividad ha sido un freno, pequeño, frente al fenómeno de la migración, porque ésta continúa. Aunque, cuando habla de ella, se refiere a que son muchos los paisanos que viajan a los Estados Unidos y Canadá, contratados. Porque “ya no se van como antes”, sin papeles y a la aventura.
  
   Expresa que él no se animaría a contraer una deuda monetaria –sin mencionar a los prestamistas que suelen hacer su agosto durante los 12 capítulos del año, mediante el cobro de intereses bajos--, para pagar el coyote –como tanto se habla en los noticiarios--: “Así, como están las cosas, no me animaría. Mejor me quedo aquí. A trabajar, si no se puede aquí –como comerciante--, buscaría trabajo en otra cosa; hasta en los túneles (donde se cultiva y produce la frutilla), si no hay más”, sentencia.
  
   Cuidamos a la gente
   “Teníamos pasadito del mes, sin trabajar. Hoy es primer día que nos dejan salir a ver que vendemos. Porque a pesar de estar encerrados, por las enfermedades, todos requerimos comer. Por eso salimos, con los cuidados que se requieren. ¡Cuidamos la gente, nos protegemos y cuidamos!”, declara Jorge Espinoza González
  
   Cuenta que, normalmente, trabajaban los “7 días de la semana. Lo hacíamos en Jacona 2 veces, Chavinda, Cotija, Jiquilpan y aquí, miércoles y domingos”. Menciona que, a los comerciantes, los han acusado de ser quienes han propagado la enfermedad. “pero nosotros somos los más protegidos: siempre nos han exigido gel, cubrebocas”. Recuerda que falta poco para completar un año en estas condiciones, “el 20 de marzo, del año pasado, empezaron a cerrar los espacios. Al principio fueron 3 ó 4 meses (sin poder salir). Y en lo que va de este, desde Enero” no podíamos trabajar. Aunque reconoce que sus proveedores, los comprende y “la mayoría nos espera hasta que volvemos a liquidar, a liquidar las cuentas que debemos. Son pacientes, y saben por lo que estamos pasando”.
  
   No olvida que mucha gente que solía acudir a los puestos, ha perdido la costumbre de hacerlo. Como sus compañeros, Jorge cuenta que “apoyo, apoyo, por parte de la autoridad, no hemos tenido. Nos dicen que nos encerremos”. Considera que sería más llevadera la vida, “si nos dieran la oportunidad de trabajar una ó 2 veces a la semana. Pero ayuda, ayuda del Gobierno, no hemos tenido”, sostiene.
  
   La gente no sale, por temor
   Elena Manzo Hernández, joven dama que anda de compras, manifiesta que la fotografía que nos muestra la calle Ocampo, sitio en el que se instalan los comerciantes, al filo del mediodía, lo mismo que la que se ve en las calles del pueblo, le provocan “tristeza, por tantas personas que han muerto por el Covid. Te da gusto venir los miércoles, cuando hay mucha gente”. Pero hoy, las personas no salen por temor a la pandemia. “Yo, cuando menos, sí tengo miedo”, confiesa.
  
   Jesús Torres Salcido no duda cuando dice que “la canasta está mucho más pesada y alta desde Enero para acá. Tiene sobrepeso. Ya ves que salimos ahorita y muy poco hemos vendido. No sale ni gente. Tiene miedo a la enfermedad y nosotros nos apenamos porque no vendemos nada”. Además, considera que entre los pobladores del municipio y vecindades, se ha perdido la costumbre de acudir cada 8 días. Y eso nos afecta, porque “nosotros, de aquí nos mantenemos. Y si no hay gente, ¿A quién le vendemos? Ni modo de vendernos uno a otro” de los compañeros.
  
   No duda al decir que la mejor ayuda que puede hacerles el gobierno, es “que nos deje trabajar. ¡No más! Con las medidas necesarias, pero que nos deje trabajar”. Asegura que ellos se comprometen a tomar las medidas necesarias para el cuidado de las personas.
  
   En este aspecto, Elena Manzo Hernández, joven dama que anda de compras, manifiesta que la fotografía que nos muestra la calle Ocampo, sitio en el que se instalan los comerciantes, al filo del mediodía, lo mismo que lo que se ve en las calles, le provoca “tristeza, por tantas personas que han muerto por el Covid. Te da gusto venir los miércoles, cuando hay mucha gente”. Pero hoy, las personas no salen por temor a la pandemia. “Yo, cuando menos, sí tengo miedo”, confiesa.
  
   No nos han dejado entrar
   Para Juan Diego González Vega, la inactividad comercial a la que se han visto sometidos los comerciantes, en general, ha tenido efectos adversos, en lo económico, “porque no hay entrada de ingresos; hay que buscar por otro lado y, a veces, no alcanza uno” a solventar los gastos y compromisos que la vida y actividad exigen.
  
   Diego –como lo llama todo el que lo conoce--, que es señalado como el líder del grupo de comerciantes, menciona que el número de agremiados anda entre “25 ó 30; a los que hay que sumar los que vienen de fuera, lo que arroja una cantidad cercana a los 40”. Coincide con sus compañeros, cuando asegura que, en la actualidad, no les ha sido posible acudir a los mercados a los que asistían: “no nos han dejado entrar a ningún otro lado. Nada más aquí (lo hemos hecho), desde que nos pararon”.
  
   Cuenta que, cuando platican, entre ellos, no han faltado los quienes se quejan porque no han podido cumplir con los compromisos, cuando trabajan con, o traen mercancía que les han dado a crédito. “Quienes trabajan mediante créditos pecuniarios –sobre todo con La Caja--. Si no trabajan, desembolsan de sus ahorros. Y los que no pueden, se atrasan. Aunque, a veces recurrimos a La Caja”.
  
   Con la debida protección
   Lo mismo que sus compañeros, González Vega niega que el ayuntamiento los haya apoyado, económicamente; “más que ahora que nos dejaron salir a trabajar”. No niega que se haya dado el caso de que alguno de los comerciantes, apremiado por la necesidad, haya tenido que tender su mercancía frente a su casa. En ese aspecto, las autoridades los han respetado.
  
   Juan Diego, invita a la gente que acuda a hacer sus compras, no solamente en el tianguis, sino en cualquier lugar, que lo haga, “con la debida protección, con lo que se le está pidiendo: cubrebocas, gel antibacterial y que guarde la sana distancia. Y que la gente que ocupe venir al tianguis, que se arrime”, indica.