Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    13 de Abril de 2021
28 de Marzo de 2021
OCEANOS: EMERGENCIA CLIMATICA Y DESEQUILIBRIO ECOLÓGICO
Agenda Latinoamericana Mundial 2021

   Marc Cerdá I Doménech
   Universidad de Barcelona, Cataluña, España

  
   Los océanos se encuentran en las puertas de un colapso ecológico sin precedentes. La elevada presión antrópica a la que están sometidos amenaza trágicamente el papel fundamental que juegan en el desarrollo de la vida acuática y terrestre. Dentro de este marco, el desarrollo del sistema urbano-agroindustrial capitalista en los últimos 50 años, sin duda, ha multiplicado los conflictos ambientales marinos configurando un escenario de desequilibrio ecológico y climático a gran escala.
  
   En el presente artículo, se pretende exponer sintéticamente algunos de los principales impactos antropogénicos sobre los sistemas marinos derivados de la crisis ecológica climática, así como sus repercusiones sobre las poblaciones humanas. En el año 2019, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) presentó el Informe Especial sobre el Océano y la Criosfera en un Clima Cambiante (SROCC). En él se detalló, con precisión científica sin precedentes, el impacto del cambio climático sobre los océanos. La conclusión más trascendental que se extrae de este informe es que, como resultado del calentamiento global, los océanos incrementan su temperatura más rápido de lo que se creía.
  
   De hecho, se calcula que los océanos han absorbido ya más del 90% del exceso de calor del sistema climático desde 1993. En continuar con estos ritmos, las proyecciones realizadas por los científicos del IPCC han situado el incremento de la temperatura superficial del océano entre 1,1 y 2,4 grados en el año 2050. Pudiera parecer poco significativo si no fuera porque este incremento supone en primer lugar, un cambio de las temperaturas del agua marina que repercute negativamente sobre la fisiología de ciertos organismos marinos. Y, en segundo lugar, un incremento de la desoxigenación, es decir, la reducción de la concentración de oxígeno en el agua del mar.
  
   De acuerdo con diferentes estudios realizados, el volumen de agua marina anóxica se ha multiplicado por cuatro en los últimos 50 años. Esto ha conllevado que actualmente, más de 245,000 km2 de superficie marina sea considerada como zonas muertas, es decir, zonas sin capacidad para soportar ecosistemas complejos. En consecuencia, el calentamiento de los mares podría reducir un 17% la bioma marina a finales de este siglo afectando especialmente a los peces y mamíferos marinos, muchos de los cuales son especies de interés comercial para el sector pesquero.
  
   Al mismo tiempo, el incremento de las temperaturas marinas y atmosféricas es el principal vector del deshielo de los casquetes polares de Groenlandia y la Antártida y consiguientemente, del incremento del nivel del mar. Las reconstrucciones han permitido determinar que el incremento del nivel del mar se acelera desde 1960. Es decir, el nivel del mar aumenta y lo hace cada vez más rápido.
  
   En este sentido, las estimaciones realizadas por el IPCC predicen un incremento del nivel del mar de entre 0.5 y 1 metros de media en el año 2100 dependiendo de los escenarios considerados, lo que afectaría aproximadamente a unos 6 millones de personas que viven actualmente, en zonas costeras vulnerables. Es más, según un informe de la Comisión Económica para América Latina, el incremento del nivel del mar tendrá un impacto severo en los 72,000 km2 de costa de la región, siendo los ecosistemas de México, Brasil y Colombia especialmente los manglares, los más perjudicados. Una vulnerabilidad que se traduce en la pérdida de 20,000 dólares americanos por cada metro cuadrado de playa perdido. Al mismo tiempo los océanos son uno de los mayores sumideros que intercambian carbono con la atmósfera. Se calcula que los océanos absorben el 31% del dióxido de carbono (C02) antropogénico emitido por la quema de combustibles fósiles.
  
   El incremento del carbono disuelto en las aguas marinas incrementa el proceso de acidificación dificultando la formación de estructuras carbonatadas de los organismos marinos, por ejemplo, moluscos, lo que está disminuyendo la productividad total del océano. Pero como todo sumidero, la capacidad del océano para almacenar C02 atmosférico es limitada y que se verá reducida en los próximos 30 años. Sin capacidad para absorber más carbono, los informes prevén un incremento de C02 atmosférico y la subsecuente intensificación del calentamiento global.
  
   Una de las primeras conclusiones de los impactos del cambio climático sobre los océanos es su repercusión en los ecosistemas marinos y sobre los recursos pesqueros.