Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    13 de Abril de 2021
28 de Marzo de 2021
Santos Y Beatos Mexicanos
JULIO ÁLVAREZ MENDOZA
Sacerdote y mártir (1866-1927)
  
   Nació en Guadalajara, Jalisco el 20 de diciembre de 1866. Adolescente ingresó al seminario conciliar de Guadalajara. Ordenado presbítero el 2 de diciembre de 1894, desarrolló íntegro su ministerio sacerdotal en Mechoacanejo, Jalisco;
  
   primero de capellán, después como vicario fijo y finalmente como primer párroco, cuando esta circunscripción había pasado a la recién creada diócesis de Aguascalientes. Infundió entre sus fieles el amor a Jesús Sacramentado y a la Virgen María; ministro infatigable, con frecuencia visitaba las aldeas y ranchos de su circunscripción.
  
   Enseñó a sus feligreses los oficios de sastre y repostero. Su caridad con los menesterosos llegó a manifestarla desprendiéndose, incluso, de sus mismos vestidos. Al suspenderse el culto público, se mantuvo en su territorio parroquial refugiándose en distintos lugares.
  
   El 26 de marzo de 1927, de camino a un rancho donde pretendía confesar y celebrar la misa, fue tomado prisionero por miembros del ejército federal. Lo remitieron a Villa Hidalgo, Jalisco; de allí a Aguascalientes, Ags., y a León, Guanajuato, en ese lugar el secretario de la Defensa Nacional, general de división Joaquín Amaro, decretó fuera ejecutado en el pueblo de San Julián, Jalisco. Una escolta condujo al anciano sacerdote, en las peores condiciones, a ese lugar, considerado por los militares como foco de rebeldes.
  
   El 30 de marzo, alrededor de las cinco de la madrugada, un capitán de apellido Grajeda cumplió el mandato del general Amaro. Antes de sufrir el martirio dijo a los verdugos: “Ya sabía que tenían que matarme porque soy sacerdote. Cumpla usted con lo mandado, pero sepa que no he cometido delito alguno; no he hecho mal a nadie; mi única ‘culpa’ es ser representante del Señor. De todo corazón los perdono”. Abrió los brazos en forma de cruz y recibió la descarga. Consumada su muerte, los militares tiraron el cadáver en un basurero. Sus restos se conservan en Mechoacanejo, Jalisco.