Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    15 de Mayo de 2021
11 de Abril de 2021
MEDIR LA REALIDAD PARA TRANSFORMARLA
Agenda Latinoamericana Mundial 2021
María Luisa Gil Payno
   Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, España

  
   Asistimos a un cambio de época que nos sitúa ante múltiples y complejos desafíos globales, como emergencia climática, las crecientes desigualdades, la precariedad laboral, la violación sistemática de los derechos de las personas migrantes, o la violencia y desigualdad estructural que sufren las mujeres, entre muchos otros. Son desafíos que exigen transformaciones profundas en los modelos de desarrollo y convivencia en todas partes. Con un carácter multidimensional, que obliga a repensarlos tomando en cuenta simultáneamente criterios sociales, económicos, ecológicos, políticos y una mirada feminista. Al mismo tiempo, vemos que los indicadores que habitualmente se utilizan para medir y evaluar el “éxito” de los países y para guiar las políticas públicas hacia las transiciones necesarias para abordar estos retos son claramente insuficientes, cuando no inadecuados. Así, el PIB utilizado como indicador supone priorizar la dimensión económica sobre otros aspectos relevantes para la vida y dar por hecho que el bienestar se consigue necesariamente a través de más crecimiento económico. Incluso indicadores comprehensivos como el Índice de Desarrollo Humano, que evalúa también la dimensión social, parecen insuficientes. Este indicador nos proporciona información valiosa sobre la situación económica y social en un determinado país, pero no nos dice nada, por ejemplo, sobre los costes ambientales, sociales y económicos que ese modelo de bienestar tiene sobre otros países y sobre el conjunto del planeta.
  
   Sin dejar de reconocer las limitaciones que cualquier sistema de mediación puede presentar, es importante que nos dotemos de indicadores adecuados que nos ayuden a orientar las transiciones que la situación actual exige. Stiglitz, Sen y Fitoussi sostienen en su libro Medir nuestras vidas que “aquello que medimos tiene efectos sobre lo que hacemos y si utilizamos la métrica equivocada, nos concentraremos en las cosas equivocadas”. En esta línea, diferentes instituciones impulsan iniciativas dirigidas a construir nuevos indicadores que permitan captar mejor la multidimensionalidad y complejidad de la realidad y nos ayuden a comprender (y abordar) la naturaleza de los desafíos que tenemos por delante. A estos esfuerzos pretende contribuir el índice de Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible (ICPDS), elaborado por la Coordinadora de ONGD en colaboración con la Red Española de Estudios sobre Desarrollo (RE-EDES). Este índice nos ofrece un ranking de 148 países ordenados en función de cómo sus políticas públicas garantizan el bienestar y los derechos humanos de todas las personas y la sostenibilidad ambiental del planeta y combaten la desigualdad de género. Para ello, cada país es evaluado mediante 57 indicadores agrupados en cinco componentes (económico, social, ambiental y productivo) que tratan de captar esa multidimensionalidad y universalidad inherentes a los retos actuales. Así el ICPDS incluye indicadores que miden aspectos como los esfuerzos de los gobiernos para generar ingresos con lo que garantizan derechos sociales universales, su opacidad financiera, su nivel de huella ecológica y emisiones de C02, su grado de militarización, o su compromiso contra la violencia de género y con la protección de los derechos de las personas LGTBI, entre muchos otros.
   En consecuencia, en el ranking del ICDS, UN PAÍS COMO Singapur, con niveles de renta e IDH muy elevados, obtiene una mala puntuación que se explica, en gran medida, por los graves impactos ecológicos de su modelo de desarrollo y por las prácticas financieras y fiscales agresivas que limitan las posibilidades de progreso de otros países. Y países como los nórdicos con frecuencia señalados, como modelo de referencia a seguir, presentan calificaciones muy bajas en el componente ambiental, reflejo de un modelo de desarrollo ecológicamente insostenible y, por lo tanto, no extensible al resto de países del mundo. Estos y otros hallazgos están disponibles en el último informe del ICPDS que lleva por título. El cambio inaplazable y puede consultarse, junto con el ranking y los datos y metodología de construcción del indicador, en www.icpds.info.
  
   Esperamos resulte de utilidad para ampliar la mirada y comprensión de lo que entendemos por desarrollo, visibilizar las contradicciones del modelo hegemónico y guiar los cambios y transiciones que necesitamos.