Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    24 de Septiembre de 2021
12 de Septiembre de 2021
AFGANOS SÍ, HAITIANOS NO

   Por si le hicieran falta más contradicciones y un doble discurso orwelliano a la 4T, esta semana vimos cómo los agentes del Instituto Nacional de Migración y las tropas de la Guardia Nacional lanzaron una cacería de inmigrantes en Mapastepec, Escuinapa y otros puntos de Chiapas "porque sus derechos humanos corren riesgo", además de agredir a la corresponsal de El Universal, María de Jesús Peters, mientras registraba con el profesionalismo que la distingue las trágicas escenas de niños y mujeres detenidos y separados de familiares y compañeros.
  
   Como ocurrió en 2019, cuando el agente naranja doblegó fácilmente al "gobierno humanista" de ya saben quien, al amenazarlo con aumentar los aranceles de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos de no frenar en seco las caravanas de centroamericanos, haitianos y africanos que parten desde Honduras, una de las razones de la nueva embestida se encuentra en el norte. Con la mayoría conservadora que Donald Trump instaló la Suprema Corte en Washington ratificó la estrategia "quédate en México", que obliga a las masas de solicitantes de asilo en EU a permanecer en nuestro país y, mientras más lejos de la frontera, mejor.
  
   ¡Lo bueno es que esa política fue llamada "Protocolos de Protección del Migrante!", por lo que seguiremos atestiguando escenas dramáticas, en tanto la administración Biden libra una larga batalla legal con los jueces texanos que ganaron este round en el máximo tribunal. Sí, desde que la 4T desplegó casi 30 mil agentes y soldados para interceptar a los migrantes, México se transformó en el filtro meridional, en el muro que tanto promovió Trump, quien en su gira de despedida en Álamo -no pudo encontrar un sitio más apropiado- agradeció al "gran caballero" y "amigo mío" de Macuspana por las medidas adoptadas, que por cierto, chocan con el plan que propuso para que la Casa Blanca otorgue visas de trabajo por tres años a los centroamericanos y después los nacionalice.
  
   Lo más duro ha sido el contraste de la represión a los refugiados que huyen de la pobreza extrema y el clima de violencia en sus países con la cálida bienvenida que el canciller Marcelo Ebrard dispensó a cerca de 400 afganos que también escaparon del caos en su lejana patria en el "corazón de la tierra", como diría el geopolítico Mackinder. Entre ellos hay periodistas y otros profesionales que de asentarse aquí, sin duda contribuirán a enriquecer la sociedad de acuerdo con la tradición de asilo que caracteriza a México, pero... ¿no podríamos empezar por nuestro vecindario?
  
   Ahora que muchos se preocupan por las restricciones que el Talibán probablemente impondrá otra vez a las mujeres afganas, pero nunca cuestionaron los estragos de 20 años de ocupación y guerra desatada por el Pentágono y sus aliados, hay que tener en cuenta también los derechos de las haitianas desesperadas, envueltas en lágrimas, que como informamos aquí claman al mundo un poco de ayuda porque buscan una esperanza para sus hijos tras el terremoto y el asesinato del presidente Jovenel Moïse que agudizaron la inestabilidad en la isla del Caribe.
  
   En fin, siempre será más fácil colgarse la medallita de moda que atender las causas estructurales de un fenómeno que se multiplica en la frontera sur. Ya podemos ver en la mañanera a la ministra de la verdad, Ana García Vilchis, repitiendo la próxima semana: "no es falso que a los haitianos se les golpea, jalonea y detiene, pero se exagera..."
  
   INFORME DE GOBIERNO
   Pesadillas neoliberales ayer, proezas transformadoras hoy

  
   Según la demagogia oficialista, "no somos iguales", pero el Tercer Informe de Gobierno terminó siendo el mismo ritual que nuestra cultura política ha cultivado por décadas con la reiteración interminable de presuntos éxitos, la minimización a ultranza de los fracasos y problemas sin resolver, los aplausos de rigor que exige el culto a la personalidad y hasta un triunfalismo revanchista, extraviado de la realidad.
  
   En este "día del presidente" llamó la atención, aparte, el apropiamiento de frías estadísticas y números que hace sólo cuatro años eran blanco del látigo purificador por reflejar, según se quejaban, los excesos del neoliberalismo financierista, extractivo y especulador que se había apoderado de la nación... ¡pero ahora tenemos un récord histórico en el índice de la Bolsa de Valores!
  
   Vaya marcas históricas las que desgranó en su mensaje el salvador del combustóleo nacional: inversión extranjera, remesas del exterior, estabilidad del peso, reservas del Banco de México... bueno, José Ángel Gurría y Agustín Carstens no podrían negarle la estrellita en la frente y la paloma en el cuaderno de la tarea al jerarca revolucionario que en su nuevo libro, puntualiza Héctor de Mauleón, dedica más páginas a hablar de sus "adversarios" imaginarios en la prensa y el medio intelectual que al desafío que quiera o no, sellará su gestión, la pandemia de Covid-19.
  
   Cabe preguntarse ¿de qué han servido estas cifras cuando el año pasado la pobreza se incrementó en casi cuatro millones de personas? Los porristas del régimen contestarán que es culpa de la pandemia, pero habrá que recordarles que su ortodoxia e inflexibilidad por encima incluso de los preceptos del FMI y el BM evitaron que se echara mano de los recursos disponibles para paliar el impacto real de la crisis en las empresas y los ingresos de la población.
  
   Todavía peor fue presumir el récord en remesas que alcanzaron 4 mil 540 millones de dólares en julio, esa fortuna enviada desde Estados Unidos por nuestros "héroes", resaltaba Vicente Fox, que mantiene a flote la economía familiar. ¿Ya ven cómo sí se parecen? Por eso Carlos Arango, líder del Frente Nacional de Inmigrantes, allá en Chicago, subrayó de manera muy oportuna que es una vergüenza "el querer exponer como logro del gobierno el envío de remesas, cuando tienen desmantelada la red consular, sin servicio de pasaportes y sin recursos para la repatriación de cadáveres".