Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    25 de Octubre de 2021
10 de Octubre de 2021
PANDEMIA IMPULSA A LAS "NENIS"

   La pandemia de Covid-19 ha dado un gran impulso a los negocios de mujeres comerciantes, mejor conocidas como nenis, quienes se dedican a vender artículos por internet.
  
   Estas emprendedoras, que no tienen un empleo tradicional, reportan incrementos en sus ventas de hasta 80% en medio de la emergencia sanitaria, gracias a plataformas como TikTok, Instagram y Facebook.
   “La pandemia fue un gran impulso para mi tienda virtual de ropa, Venado Azul, ya que mis clientas incrementaron su tiempo de ocio y se incrementaron mis ventas”, comentó Melina Cruz sobre el respiro que tuvo durante la contingencia.
  
   Emprendió en ese negocio tras perder su trabajo y, durante el confinamiento, amplió sus ventas hasta en 80%.
  
   Muchas empresas en la Ciudad de México recortaron su plantilla laboral, por lo que mujeres como ella se vieron afectadas al perder su trabajo y encontraron un nuevo ingreso a través del autoempleo.
  
   De acuerdo con datos oficiales, las mujeres y los jóvenes están entre los grupos más afectados por el desempleo, y enfrentan más dificultades para volver a emplearse.
  
   Para Melina, el éxito de las nenis, es decir, las mujeres que buscan en el autoempleo una fuente de ingresos se debe a que el confinamiento propició que su clientela permaneció en sus hogares, haciendo home office, por lo que sus gastos se redujeron al ahorrarse pasajes y comidas.
  
   “Las chicas tenían un poco más de tiempo libre y no tenían los mismos gastos que cuando vas a un trabajo presencial”, por eso consideró que el tiempo libre que tuvieron sus clientas les permitió dedicar más horas a navegar en redes sociales, lo que a su vez impulsó los negocios.
  
   Autoempleo
   La también estudiante de 27 años mencionó que las nenis nacen como una respuesta a una necesidad social, en donde la mayoría de las mujeres de entre 20 y 50 años, en edad laboral, padecen los estragos de encontrar un empleo digno ante los crecientes despidos durante la pandemia.
  
   Aseguró que muchas de ellas son madres o estudiantes, “y tienen tiempos limitados; con esto surge la necesidad de las mujeres de llevar a su casa un poco de ingresos, y hacemos ventaja del uso de las redes sociales para conseguirlo y autoemplearnos”.
  
   Ana Ruiz tiene 25 años, es madre soltera de un niño pequeño y desde su adolescencia encontró su vocación en las ventas y el comercio; sin embargo, con la llegada del coronavirus pasó por la incertidumbre del desempleo, por lo que recurrió a crear su propia marca de ropa llamada @Lyacdmx, como una alternativa para sostener sus gastos diarios, impulsando el negocio a través de plataformas como Instagram y TikTok.
  
  
   “Cuando empezó la pandemia yo tenía mucho miedo y mucha incertidumbre, pues tenía un trabajo estable, como mesera, con un sueldo quincenal. Llegó el Covid-19 y tocó que me corrieran de la empresa. Me dije, ‘bueno, ¿qué sé hacer?’. ‘Yo sé vender, ¡entonces vamos a seguir dándole!’”.
  
   Aunque en un principio ambas jóvenes creían que la contingencia opacaría sus negocios, la realidad fue otra, sorpresivamente lograron incrementar sus ingresos de manera significativa.
  
   “En pandemia llegamos a crecer ventas hasta en 80%, todo lo que subíamos a las redes se vendía”, aseguró Ana.
  
   “Justamente, por el ocio que teníamos todas las personas al estar en el teléfono todo el día viendo TikTok o Instagram, nos empezaron a subir las ventas. Cuando cambiamos de semáforo y ya podíamos empezar a salir y a visitar plazas comerciales, dije ‘ya nos dejó ganancias, ¡ahora vamos a abrir una tienda!’”, agregó.
  
   Así, se decidió inaugurar una primera tienda que se encuentra en el Centro de la Ciudad, explicó, y esa es una de las ganancias que dejó el Covid-19.
  
   Orgullo
   Ambas entrevistadas forman parte de la nueva red emprendedora causada por el desempleo, la falta de recursos y oportunidades que ha afectado mayoritariamente a mujeres, y quienes se han visto en la necesidad de autogenerar ingresos económicos.
   “A partir de ser una neni, me pago la universidad, como, visto, calzo, viajo, tengo un departamento; todos mis ingresos económicos son gracias a los frutos de ser una neni”, mencionó Melina.
  
   Para ella, “ser una neni es un mundo, porque inviertes la mayor parte de tu tiempo y el resultado depende de ti. De esto viene todo, el impacto que tienes hacia la gente y más”.
  
   En el caso de Ana, aseguró que “las nenis son personas que tienen ganas de salir adelante y de hacer algo”.
  
   En el inicio, ninguna de las dos contaba con las herramientas ni los recursos necesarios para emprender sus negocios, pero eso no las detuvo, Al contrario, afirmaron, eso las motivó a trabajar arduamente para crear sus propios espacios y, en el caso de Melina, ahora ha generado empleo para más personas.
  
   “Sólo teníamos ventas físicas. Conforme nos fuimos adaptando a las redes, empezamos a hacer entregas en ciertos puntos estratégicos. Afortunadamente el negocio ha crecido tanto que tenemos que emplear a más personas”, destacó.
  
   Ana, quien divide sus días cuidando a su hijo, quien toma sus clases en línea, y en su tienda, consideró que la mayor ventaja de tener su propio negocio se refleja en su vida personal.
  
   “Poder generar ventas en línea me permite cuidar a mi hijo, algo que no puedes hacer en un trabajo tradicional”. destacó.
  
   Melina estudia la carrera de comunicación y espera concluir sus estudios para poder generar un proyecto que involucre a ambas pasiones. En tanto, Ana espera que con su ejemplo otras chicas puedan aventurarse a crear su propia marca, y que ello les permita generarse ingresos.
  
   “A veces nosotras somos nuestras propias consumidoras, entre nosotras se da nuestro comercio, nos damos apoyo. Se ha creado un vínculo para apoyarnos entre nosotras, entre mujeres”, afirmó Melina.