Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    05 de Diciembre de 2021
21 de Noviembre de 2021
EXILIO, EL PRECIO DE LA LIBERTAD EN CUBA

   El dramaturgo y activista Yunior García dejó la isla, en medio del acoso del régimen. El suyo es tan sólo el más reciente ejemplo
  
   San José.— Sin importarles figurar como “promesas” del béisbol en Cuba, dos jóvenes cubanos desertaron esta semana a República Dominicana para insertarse en las Grandes Ligas, de Estados Unidos, vía Haití. Acosado por el régimen comunista de la isla, el dramaturgo cubano Yunior García, líder de la convocatoria a una marcha el pasado lunes en Cuba en reclamo de libertad y democracia, aceptó esta semana migrar de su país y, con su esposa, Dayana Prieto, viajar de turistas a España.
  
   La realidad volvió a mostrar que deserción, destierro, cárcel o silencio son palabras vigentes en la jerga de la disidencia u oposición cubana, en un país en el que todas las instancias políticas, socioeconómicas, gubernamentales, legislativas, judiciales, electorales, laborales, empresariales o de cualquier otra índole están bajo control del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), único legal en esa nación.
  
   “Llegamos a España, vivos, sanos y con las ideas intactas”, escribió García en la cuenta de Facebook de Archipiélago, grupo opositor cubano que, al amparo de la libertad en las redes sociales de internet, convocó en septiembre anterior a la caminata del lunes 15 de noviembre (15-N) en Cuba.
  
   “Muchas gracias a todos los amigos que se han preocupado por nosotros. (…). Tenemos que agradecer a muchas personas que han hecho posible este viaje. Llevo varios días sin comunicación y necesito actualizarme sobre la situación de otros miembros de Archipiélago. Muy pronto contaremos la odisea. ¡Un abrazo!”, narró.
  
   Por un operativo de la policía política, García quedó sitiado en su casa, en La Habana, desde el 14 de este mes. Defensores de la revolución llegaron a la puerta de su vivienda a realizar mítines de repudio en su contra y le acusaron de enemigo.
  
   García y Prieto son “víctimas de violencia política”, planteó ayer la periodista independiente cubana Mónica Baró, residente en Madrid y experimentada en medios de prensa “no oficialista” dentro y fuera de Cuba.
  
   Tras mencionar que ella misma sufrió campañas de difamación y represión mientras vivió en su país como periodista independiente, Baró exhortó en un mensaje en redes sociales de internet a que “no entendamos al exilio ni como un premio, jamás, no lo es, ni tampoco como el abandono de nada”.
  
   Antes, durante y después del 15-N, el régimen cubano lanzó un intenso despliegue policial, militar y de contrainteligencia y policía política con amedrentamiento, arrestos previos, actos para cercar a los organizadores en sus casas e imponer las más variadas represalias y amenazas e impedirles movilizarse.
  
   El régimen logró el 15-N mantener las calles limpias de opositores. “Operación fallida”, aseguró el gobierno de Cuba, que acusó a Estados Unidos de financiar y estimular la marcha para atacar a la revolución y calificó a Archipiélago de grupo mercenario al servicio de Washington. Archipiélago rechazó esa acusación.
  
   A diferencia de las protestas espontáneas del 11 de julio (11—J) de este año, cuando en numerosas localidades de Cuba surgió un sorpresivo y masivo estallido social popular en demanda de libertad y democracia y el régimen respondió con detenciones y represión, el 15-N transcurrió en paz y sin presencia opositora.
  
   El número de prisioneros políticos, que se aproximó al centenar a mediados de 2021, creció con los sucesos del 11-J. La revolución desmintió que en Cuba haya presos políticos y reafirmó que lo hay son delincuentes contrarrevolucionarios en prisión.
  
   Por primera vez en casi 63 años de revolución, el llamado de la disidencia a salir el 15-N a caminar, protestar y pedir libertad y democracia evidenció, pese al discurso del PCC, que en Cuba hay una creciente oposición.
  
   La salida
   Familiares de García y Prieto confirmaron que los dos salieron en la mañana del 16 de su domicilio. Sin rastros de ambos, Archipiélago en la tarde los declaró desaparecidos, pero ayer en la mañana trascendió que arribaron como turistas a la capital española.
  
   Un desenlace similar vivió el artista plástico cubano Hamlet Lavastida con su esposa, la poetisa cubana Katherine Bisquet. Lavastida retornó a Cuba en junio de 2021 y, por sugerir marcar billetes cubanos con consignas opositoras, quedó encarcelado desde ese mes hasta que en septiembre fue desterrado a Polonia con Bisquet.
  
   “Libertad a cambio de nuestro exilio”, narró Bisquet.
  
   “Esto no es nuevo”, recordó la periodista cubana Yoani Sánchez, directora del diario digital 14ymedio.com que funciona en la ilegalidad en Cuba, en un mensaje que remitió a EL UNIVERSAL vía WhatsApp desde La Habana.
  
   “La práctica del destierro, de forzar a salir de la isla, a abandonar el país o saltar las fronteras insulares es algo que ha hecho con muchísima frecuencia el castrismo para salir [deshacerse] de sus disidentes, de las personas críticas, de las personas incómodas para el discurso oficial”, alegó.
  
   14ymedio.com reveló ayer que los beisbolistas cubanos Darlin Jiménez y Gustavo Urgellés desertaron de Cuba y viajaron en avión a República Dominicana para sumarse al gran número de peloteros que abandonaron la isla “en busca de un contrato profesional” en Grandes Ligas.
  
   Anticipar
   Desde el 20 octubre de este año, cuando negó el permiso para los desfiles, reafirmó que son ilegales y mostró una inquietud con escasos precedentes desde el triunfo de la revolución, en 1959, el PCC recrudeció la hostilidad sobre los opositores.
  
   “Pretendieron aislar a Cuba y provocaron lo contrario”, proclamó ayer el periódico Granma, portavoz del PCC, al exaltar las acciones externas de solidaridad con la revolución “para exigir el levantamiento del criminal bloqueo” económico que EU impuso a La Habana en 1962.