Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    05 de Diciembre de 2021
21 de Noviembre de 2021
“LA DISCUSIÓN SOBRE MONUMENTOS TIENE UNA AGENDA POLÍTICA”

   Mariana Castillo Deball, artista visual
  
   El Museo Universitario de Arte Contemporáneo exhibe en "Amarantus" las obras de la creadora que vive en Alemania y quien lamenta la decisión unilateral de colocar en Reforma a La joven de Amajac
  
   “¿A quién le pertenece la historia?, ¿dónde está y cómo la vamos a actualizar?” Son preguntas que plantea con sus obras Mariana Castillo Deball. En el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), la artista visual exhibe "Amarantus" que “no es una exposición sobre el pasado”, sino sobre cómo “el presente esta nutrido de nuestras versiones de la historia. Nuestro presente cambia dependiendo de cómo leemos el pasado”, dice.
  
   "Amarantus" es la primera revisión en México del trabajo de Castillo Deball, quien, a partir de objetos con una carga histórica y una “situación complicada” —a menudo, por ejemplo, en museos fuera de México—, reflexiona en torno de las maneras como la historia precolonial mexicana ha sido apropiada e investigada en diferentes momentos.
  
   “La discusión sobre el colonialismo, sobre qué monumentos deben estar o no en el espacio público claramente tiene una agenda política, no es nada más una discusión sin intereses, cada grupo tiene su visión sobre cómo se debe resignificar esa historia. Yo no quiero hacer monumentos que estén ahí para siempre, mejor hacer algo que se disuelva, se derrita, que se pueda cambiar cada determinado tiempo. La historia de los monumentos siempre es una lucha de poder porque un monumento siempre remplaza al otro, y eso implica distintas agendas políticas”, dice.
  
   Mariana Castillo Deball estudió Artes Plásticas en la UNAM; hizo un posgrado en Jan van Eyck Academie, en Holanda; ha ganado el Prix de Rome en 2004 y el Zurich Art Prize en 2012, entre otros, y vive y trabaja en Berlín; en México ha expuesto en el Museo Maco de Oaxaca y el Amparo de Puebla; sus obras se presentan en la galería Kurimanzutto. Esta muestra se realiza en colaboración con el Museum für Gegenwartskunst Siegen y con Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, donde se pondrá después.
  
   La artista se refiere al retiro de la estatua de Colón “para descolonizar Reforma” y la decisión de instalar la réplica de una escultura prehispánica de una mujer.
  
   “Me pareció increíble que esta discusión se hubiera activado, durante años hemos vivido en la Ciudad de México con monumentos que aparecían, sin que nadie abriera la discusión de por qué esta cosa se quita o se pone… Es muy saludable, aunque haya sido un proceso de confrontación; hay que hablar juntos de cómo queremos resignificar el espacio público a través de monumentos, plazas, pedestales. Al final, fue una decisión apresurada, unilateral, el que el gobierno de la ciudad se decantara por la réplica de una escultura antigua, de origen prehispánico, La joven de Amajac. Hubiera sido bueno tener un proceso más rico e interesante que explicara las razones; fue una decisión unilateral. Qué pena que no hubieran convocado a un artista, un grupo de artistas o colectivo. Ya es una decisión irrevocable”.
  
   ¿A dónde crees que lleva este derribo de estatuas en el mundo, en el que participan grupos específicos: mujeres, afroamericanos, indígenas?
   -Me apasiona cómo hay comunidades indígenas que han logrado convencer a los museos de que retiren piezas que son parte de un proceso ritual y que no están hechas para verse; cómo la agencia de los pueblos indígenas se ha logrado meter en los discursos hegemónicos de las colecciones de los museos. Eso pasa también con las mujeres, los grupos afroamericanos. Y los museos no se pueden quedar atrás, no pueden decir que así no se trabaja, tienen que hacerse responsables, los objetos que tienen llegaron de formas que no sabemos.
  
   La exposición
   -"Amarantus" es una selección de la trayectoria de la artista en los últimos 20 años, y también hay obra nueva. “El título viene del significado de la planta, amarantus, que es como la flor que nunca muere, y parte de que la idea de que el huautli (en nahuatl) se usaba en rituales para hacer figuras que después se comían. Durante estos 20 años me he dedicado a estudiar objetos que están en una situación histórica complicada, que están en colecciones o que se perdieron, se destruyeron, están dañados. Estos objetos, a pesar de que están en su contexto original, siguen siendo como estas flores que nunca mueren… a través de mis historias o de la manera como recupero estos objetos trato de dignificar su contexto y de devolverles la vida. La exposición en el Muac no es sobre el pasado; es sobre cómo el presente esta nutrido de nuestras versiones de la historia. Creo que nuestro presente cambia dependiendo de cómo leemos el pasado y cómo lo actualizamos en cada momento.
  
   ¿Cuál es esa situación complicada en que están ahora?
   -Hay una pieza, por ejemplo, que se titula El donde estoy va desapareciendo, basada en el Códice Borgia, que es prehispánico y está en la biblioteca del Vaticano, salió de México en la Colonia, se salvó, no lo destruyeron. La pieza es un dibujo que tiene el mismo formato que el original, y va acompañada de un video; el códice cuenta su propia historia: cómo fue construido, cómo fue casi destruido por la inquisición novohispana y cómo se encuentra en esa biblioteca. Ese es un ejemplo; hay piezas que son réplicas de objetos arqueológicos, muchas veces pensamos que las réplicas no tienen valor por sí mismas, pero pasa que a menudo los originales fueron destruidos, saqueados o dañados por la erosión, y las réplicas entonces pueden tener más información. El tema de la copia y la reproducción es central en esta exposición; una de mis teorías es que como mexicanos estamos acostumbrados a que han saqueado mucha de nuestra historia, entonces una estrategia de supervivencia es replicar estos objetos con todo tipo de tecnologías. Para mí estas copias, versiones, tienen la esencia del original y son parte de él. Son gestos de reapropiación a través de copias de yeso, dibujos, calcas, impresiones, etc. Las reproducciones de yeso se hicieron en un taller de réplicas que está en Berlín, pero también hay réplicas de objetos arqueológicos mexicanos, en forma de fragmentos, que hizo una familia aquí en la ciudad. También hay cerámica que realicé en Oaxaca con el taller Coatlicue