Semanario Guía
Zamora, Michoacán, México    17 de Septiembre de 2019
09 de Junio de 2019
De Ex Haciendas De Hidalgo
HACIENDA DE SANTA MARÍA TECAJETE
Se dice que durante la época colonial perteneció al Conde Regla, dueño de las principales minas de plata en Pachuca y Real del Monte; lo que puede ser muy probable ya que el pulque es, desde entonces, una bebida típica entre los mineros. Esta hacienda como el resto de los llamados “Llanos de Apan”, en el Altiplano Central, utilizó el trabajo forzoso de los indígenas que eran enviados ahí como parte de la encomienda.
  
   La hacienda de Tecajete ha tenido varios dueños, pero quizá el más célebre sea don Manuel González y Flores de Balboa, pre-sidente de la República de 1880 a 1884, cuyo retrato aún se conserva sobre la chimenea de la sala.
  
  
   Durante el apogeo de la producción pulquera en el Porfiriato, la hacienda de Tecajete que para entonces pertenecía al presidente Manuel González fue ampliada, se construyeron nuevas áreas dándole la majestuosidad que aún conserva.
  
   La arquitectura de la hacienda del Tecajete es gran¬diosa.
   El responsable de los trabajos fue uno de los mejores arquitectos mexicanos: Antonio Rivas Mercado, autor del Ángel de la Inde-pendencia, en la ciudad de México, y el Teatro Juárez, en Gua¬na¬juato. El ar¬quitecto Rivas le dio a la fachada un estilo afrancesado y mu¬déjar (estilo ca¬rac¬terizado por ele¬men¬tos cristianos y árabes), donde destacan dos grandes torres aplanadas con cal. El interior de la hacienda cuenta con varios patios, todos ellos con fuentes. Las ha-bitaciones, la sala y el comedor están muy bien con¬ser¬vados. Las caballerizas tienen como fondo el Cerro de Tecajete y junto al jagüey, que es un depósito con que cuen¬tan las haciendas pa¬ra almacenar el agua de lluvia, la ha¬cie¬n¬¬da de Tecajete guarda uno de sus más grandes tesoros: el inicio del acueducto del padre Tembleque.
  
   Está ro¬deada, al igual que la mayoría de las haciendas pulqueras, por enormes muros, cuyo objetivo era pro¬teger la finca de cualquier agresión. La entrada principal cuenta con una enorme puerta de herrería que conduce a un gran patio de trabajo, en cuyos costados se encuentran dos cons-truccio¬nes gemelas, cada una con puertas de madera y re¬matadas con dos pequeñas torres.
  
   La capilla, que aunque no es tan grande como las de otras haciendas de la región, sí es muy aco¬gedora. Las capillas eran muy im-portantes para las haciendas pulqueras ya que, dentro del proceso de elaboración de la tradicional bebida, los tlachiqueros constantemente hacían plegarias, como el Avemaría, al finalizar la jornada, y alabanzas a la Santísima Trinidad.
  
   La llegada del ferrocarril a la zona, facilitó la comercialización del pulque en la ciudad de México, la demanda trajo consigo la necesidad de una mejor organización; surge la división del trabajo, la especialización, las grandes haciendas-pueblo: casa del patrón con espacio para invitados, caballerizas, casas para los empleados de más alto rango, iglesia, escuela, cementerio, casas para trabajadores….
  
   La hacienda pulquera Tecajete como varias de las haciendas de la región, floreció durante esa época, sin embargo, el período armado de la revolución mexicana y la campaña contra el pulque para favorecer el consumo de la cerveza, provocaron un declive generalizado en la producción pulquera. El trabajo de la hacienda fue menguando hasta llegar literalmente apenas a una escasa producción que estaba destinada a un consumo doméstico, manteniéndose así, hasta fines de la década de los 90 del siglo XX cuando finalmente se cierra el tinacal y la hacienda se utilizada como sitio de descanso de sus dueños.